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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

Tal día como hoy en 2009 publicábamos: Alimentos ecológicos para empezar el día en el Auringis

21-05-2026 / 08:41

El alumnado degusta un desayuno saludable y conoce sus bondades

Tal y como publicó este periódico hace diecisiete años, el 21 de mayo de 2009, eran 95 los estudiantes y en sus caras se reflejaba la ilusión ante una actividad que les sacaba de la rutina. Más todavía cuando el programa estaba relacionado con el desayuno. La iniciativa —organizada por la Unión de Pequeños Agricultores (UPA)— pretendía que los alumnos se acercaran a los productos ecológicos y conozcan sus beneficios tanto para la salud como para el entorno natural. Se trataba de un programa que se desarrollaba en todas las provincias andaluzas, en cada una, en un solo instituto. A las diez de la mañana, los casi cien estudiantes se congregaron en el salón de actos. Antes de desayunar y de degustar los productos, tenían que escuchar una breve charla.

Fueron tres las personas que les hablaron. El primero fue el director del Auringis, Gabriel Ureña, que, en dos frases, les introdujo en el tema del día. Luis Martínez, secretario de Agricultura y Ganadería de UPA Jaén, definió lo que era su asociación y dijo: “Nos unimos para que sea más fácil trabajar en el campo. Los productos ecológicos tienen la máxima calidad y son respetuosos con el medio ambiente”. Insistió en que era importante habituarse a consumir este tipo de productos para tener una vida más sana. Es más, el objetivo es que asimilen estos conocimientos y se los trasladen a sus familias, además de ser por los que opten cuando ya sean adultos. “Nos intentamos acercar al futuro. Los que hoy están aquí son los consumidores de mañana. Si se acostumbran a consumirlo, lo harán cuando crezcan”, afirmó.

Por último, la delegada de Educación, Angustias María Rodríguez, recomendó que al intentar comprarlos comprueben que lleven la etiqueta de calidad. Mientras, en otra sala del instituto, miembros de UPA se esforzaban en colocar las mesas para el desayuno. Todo tenía que estar a punto para recibir a los estudiantes. De esta manera, salieron de las bolsas grandes manzanas, pan, zumo y, cómo no, aceite de oliva.

Cuando los alumnos salieron no es que se lo comieran, sino que devoraban lo que se había expuesto. Algunos miraban con cara sorprendida el aspecto del pan, más oscuro y denso que el que se suele tomar, pero, al final, sus caras revelaban sus pensamientos: “Está bastante rico”, parecían decir. Al menos, eso era lo que mostraban sus sonrisas y los comentarios entre compañeros