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Tal día como hoy, en 2007, publicábamos: Los Baños Árabes, un plato de lujo para una coproducción internacional

31-10-2026 / 18:25

Una de las escenas de “La conjura de el Escorial” se grabó en el Villardompardo

Tal y como publicó este periódico hace 19 años, el 31 de octubre de 2007, desde primera hora de la mañana, la Plaza Santa Luisa de Marillac se vio inundada por pequeños tráilers, en cuyo interior se podían divisar los distintos equipos técnicos necesarios para la grabación de una de las escenas de la película La conjura de El Escorial. Las idas y venidas de los técnicos no cesaron en todo el día. No paraban de entrar y salir por el acceso principal al Palacio de Villardompardo. Cables, focos, cámaras, sillas...

Mientras el director y los actores se presentaban ante la prensa, el resto de personal “tomaba” el recinto de los Baños Árabes de Jaén para trabajar en la ambientación de la época. Pocos retoques o casi ninguno hicieron falta. El buen estado de estas ancestrales piedras facilitaron el trabajo de la dirección artística. No obstante, necesitaron varias estancias para dar cabida a todo el material fundamental para rodar. En la sala principal, los técnicos de sonido, iluminación, ambientación y cámaras ultimaban los últimos detalles, para dejarlo todo listo.

La capilla del centro cultural Palacio de Villardompardo acogió, la presentación a los medios del rodaje de la película que dirige el cazorleño Antonio del Real, que estuvo arropado por algunos de los protagonistas de la cinta: Jordi Mollà, Jürgen Prochnow, Blanca Jara, Tony Peck y Antonio del Real, quienes se trasladaron a la capital jiennense para rodar una de las escenas de la película.

A la una de la tarde, se dejaron ver, ya transformados en sus papeles, Jordi Mollà (Mateo Vázquez), Tony Peck (Tiépolo) y Jürgen Prochnow (Espinosa), tras pasar por las manos del maquillador José Quetglas y la responsable de peluquería Blanca Sánchez. A media mañana arrancaron los ensayos en inglés, porque la película se rueda en el idioma de Shakespeare. Varias veces tuvieron que repetir la escena. Toda una jornada para grabar tres minutos de película. La paciencia de los protagonistas de la película y del equipo que trabajó en la cinta está a prueba de bomba. Todo ello formó parte de la rutina del rodaje. Una, dos, tres veces... las que haga falta. La decisión última la tuvo el director, Antonio del Real, y según el actor catalán Jordi Mollà, “sabe elegir perfectamente la toma buena”.