Tal y como publicó este periódico hace veintiún años, el 18 de junio de 2005, fue gala única, diferente a otras. En esta, como en otras, hubo ilusión, esfuerzo, nervios, enfadillos y prisas, pero además hubo un deseo muy especial: abrirle los ojos a la sociedad y que esta fuera consciente que los afectados con Síndrome de Down están capacitados para hacer muchas cosas. Organizada por la Cámara de Comercio y el equipo de Pasarela se celebraba, en el Auditorio de “La Alameda”, la IV Gala de la Moda. Luces, música ya desfilar. Modelos profesionales, que saben muy bien lo que son los flashes de los fotógrafos y el mundo de la moda, y una veintena de personas con Síndrome de Down, desde algo más de un año hasta más allá de la barrera de los cuarenta. Juntos ofrecieron un magnífico desfile de ropa de verano que a más de uno le tocó el alma. La moda infantil, con los más pequeños, fue sin lugar a dudas la más aplaudida. Pero no sólo hubo moda también ofrecieron al público una serie de números musicales y la conmovedora actuación de Ana María García “Cuqui”, quien una vez más se metió al respetable en el bolsillo con su danza.
El acto contó con la presencia de representantes de la Cámara y del Ayuntamiento a quienes María Dolores Gómez, presidenta de la Asociación Síndrome de Down, manifestó en su intervención su agradecimiento “por su colaboración año tras año en una gala que sirve para que la sociedad conozca mejor la labor de la asociación y a sus integrantes”. Asimismo, Gómez recordó la importante labor de las firmas que colaboran para que el evento llegue a buen puerto y se encargan desde el aspecto tan importante de la seguridad, como de la limpieza o de la iluminación y sonido. Además, hizo especial hincapié en la importante contribución de las firmas comerciales que aportan los trajes y vestidos para el desfile y regalos para el sorteo que se efectúa con las entradas: “Gracias inmensas a todos los que colaboran y decirles que un año más estamos demostrando que las personas con Síndrome de Down son útiles y pueden hacer un buen papel”. Resaltó la presidenta que es necesario que la sociedad se fije en que “pueden ocupar un puesto de trabajo y pueden hacer una vida normal. Su trabajo demuestra que nuestros chicos deben ser mirados sin barreras mentales”. Los beneficios de la gala fueron destinados a una cuenta para recursos específicos de la Asociación Síndrome de Down.