Tal y como publicó este periódico hace veintitrés años, el 1 de octubre de 2003, a lo largo de los años, vio pasar a todas las culturas que se instalaron en Jaén. Incluso, fue la residencia de un lagarto que, durante meses, aterrorizó a toda la población según una de las grandes leyendas de la capital.
La alcaldesa, Carmen Peñalver, presidió la inauguración del raudal de La Magdalena, un espacio que fue objeto de una restauración para ponerlo en valor. Con un presupuesto de 418.754 euros procedentes del Plan Integral y del Plan Urban, se instaló un dispositivo de iluminación y otro acústico que emularon los sonidos de un manantial.
El espacio giró entorno a la cultura del agua, pero sin olvidar la leyenda del lagarto —declarado como uno de los diez Tesoros del Patrimonio Cultural Inmaterial de España, el pasado 2 de junio—. Agua y lagarto se unieron en noventa metros cuadrados y funden modernidad y tradición.
La expectación por la inauguración fue máxima. Eran cientos los vecinos que aguardaban en la puerta de la instalación para comprobar el resultado final. Incluso, algunos más mayores decían que, a lo largo de toda su vida, nunca habían visto el raudal. “Hacemos de la capital un lugar de obligada visita turística. Ponemos en valor toda la belleza, tradición e historia de un barrio tan castizo como el de La Magdalena”, afirmó la alcaldesa.
El raudal se componía de dos espacios en los que los cristales devolvieron la imagen del agua. Bajo las escaleras, se “escondía” una pequeña sala en la que una videoproyección cuenta la historia de la ciudad de Jaén y, como no podía ser de otra manera, la leyenda del lagarto. “Hemos recuperado el raudal y lo ponemos a disposición de los jiennenses”, señaló la alcaldesa.
Así, se podría visitar de once a una y de cinco y media a siete y media de la tarde de jueves a domingo. Además, se habilitó un número de teléfono para reservar visitas en grupo. Al terminar el acto, actuó el grupo Oroviejo.