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Tal día como hoy en 2003 publicábamos: Adopción internacional, otra forma de ser padres

16-05-2026 / 12:31

Bruno y Guillermina cuidaban de Bruno, un niño peruano de casi tres años, y de Carmen, nacida en China

Tal y como publicó este periódico hace veintitrés años, el 16 de mayo del 2003, Carmen cumplió once meses y residía en Jaén desde principios de abril de 2003. Sus padres, Bruno García Pérez y Gillermina Peña Aranda, la trajeron de China. Al igual que muchos jiennenses, han optado por la adopción internacional para no perderse la gran dicha de tener hijos. Carmen no sólo encontró con unos padres que la quieren por encima de todo. En su nuevo hogar también le esperaba su hermano Bruno, un niño peruano que hace algo más de dos años colmó de felicidad a sus padres adoptivos.

La pequeña Carmen llegó a Jaén en plena efervescencia de la neumonía asiática. Además, la niña procede de la ciudad de Guangzhou, en la provincia de Guangdong, especialmente castigada por esta epidemia. Sin embargo, esto no supuso un freno para Bruno y Guillermina. Llevaban dos años esperando a su hija y estaban ansiosos por verla y disfrutarla.

Por ello, no dudaron en marcharse a China para buscar a Carmen, aunque partieron con cierta preocupación. Una vez allí, según comentan, esta preocupación fue a menos porque el país les sorprendió muy gratamente. Se encontraron con una población abierta a las costumbres occidentales y, en cuanto a la neumonía, aseguran que ni siquiera vieron a una sola persona con mascarilla. Carmen residía en un orfanato, en donde estaba muy bien atendida. Bruno y Guillermina relataron que numerosas niñas chinas son abandonadas por sus padres porque la estricta política de natalidad del país les obliga a ello. Muchas pequeñas terminaban en un orfanato ya que, obligadas a tener un solo hijo, las parejas suelen preferir el varón.

Abandonar a un niño es una experiencia terrible para cualquier persona, pero las familias chinas tienen una gran esperanza en la adopción internacional. Así, los occidentales que acuden a este país en busca de un hijo adoptivo son muy bien acogidos por aquella sociedad, según han podido comprobar los padres de Carmen. Su hija adaptó perfectamente a la vida jiennense. Es una niña feliz, de sonrisa fácil, que tiene un comportamiento ejemplar. Sus padres estaban encantados con ella, al igual que con su hijo mayor. Bruno cumplirá tres años en junio y, como a cualquier niño de su edad, todo le llama la atención. Cuando se le pregunta dónde nació, contesta sin vacilar: “En el lago Titicaca”.

Este nombre resultará familiar a quienes hayan visitado el altiplano andino, en la frontera peruana con Bolivia. De ese misterioso lugar procede Bruno, que llegó a Jaén con tres meses. Al igual que ha ocurrido con su hermana, sus padres fueron a buscarlo a un orfanato, en donde también recibía muy buenos cuidados. La pobreza sangrante que vive el país obliga a miles de familias a dejar atrás a sus hijos. La adopción internacional les abre nuevos caminos. Bruno y Carmen, cuando sean mayores, tal vez visiten el lugar donde nacieron para reencontrarse con sus raíces y conocer su propia tradición. Mientras tanto, crecían felices en Jaén, en un mundo muy distinto al que tenían en sus países. Sus padres lograron otra realidad para estos niños, aunque insistían en que no han hecho una obra de caridad. Aseguran que simplemente quieren a sus hijos, tratan de darles lo que pueden y educarlos de la mejor manera que saben, igual que hacen todos los padres.