El alcalde de Jaén, Julio Millán, justifica la decisión de retirar provisionalmente los bancos de la Plaza de la Libertad, en el entorno de la Estación de Autobuses, y enmarca la acción en una medida que pretende evitar reuniones en las que se consume alcohol y otras sustancias estupefacientes en plena calle y en una de las zonas más céntricas de la ciudad. “Son hechos que generan molestias, que incumplen la normativa en algunos casos e influyen en el día a día de los vecinos”, señala el alcalde.
Ante las acusaciones de la plataforma Jaén Antirracista, que denuncia a través de un comunicado que la decisión del alcalde tiene el objetivo de “desplazar a las personas pobres y migrantes” que frecuentan este espacio, Millán sostiene: “No hablamos de personas de una religión o de otra, ni de personas de una nacionalidad o de otra. Hablamos de evitar este tipo de conductas”. En este sentido, recuerda que su Gobierno ya ha adoptado medidas similares, como el vallado de la Plaza de los Huérfanos, que también fue provisional, o el de la zona donde los jóvenes hacen “botellón” con motivo de la Feria de San Lucas. “Son comportamientos que no son saludables y generan problemas cívicos”, subraya el dirigente municipal. Sin embargo, Jaén Antirracista, que habla de “arquitectura hostil”, considera que en la Plaza de la Libertad “no se da una situación de ruidos, peleas y suciedad mucho mayor que en otros lugares de la ciudad” y acentúa que la diferencia radica en que es un espacio público “utilizado gratuitamente por sectores populares”. La medida “impide que personas sin hogar, transeúntes mayores, personas con discapacidad o niños puedan utilizar la plaza como lugar de descanso, encuentro y disfrute”, continúa el comunicado.