URGENTE

Seis “pikikis” más ingresan en prisión por tráfico de drogas

La operación “Zatico” permite encarcelar hasta ahora a 18 miembros del clan
  • SEGURIDAD. Autobús de la Guardia Civil que trasladó a la cárcel de Albolote a los doce primeros implicados que fueron arrestados en Úbeda.
    SEGURIDAD. Autobús de la Guardia Civil que trasladó a la cárcel de Albolote a los doce primeros implicados que fueron arrestados en Úbeda.

Suma y sigue. La operación antidroga abierta por la Guardia Civil contra los “Pikikis” ha permitido encarcelar a seis personas más vinculadas al clan. Se trata de seis vecinos de Torreperogil que, presuntamente, estaban detrás de un activo punto de venta de sustancias estupefacientes en el municipio peroxileño y que compraban la mercancía al núcleo principal de la familia, asentado en Úbeda. Con los arrestos de ayer, son ya 18 los detenidos que han ingresado en prisión preventiva, según confirman fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Se investigan delitos contra la salud pública, tenencia ilícita de armas y pertenencia a organización criminal. La operación, llamada “Zatico”, permanece abierta y no se descarta que se produzcan nuevas detenciones en los próximos días. De hecho, la magistrada del Juzgado de Instrucción número 3 de Úbeda, que dirige las diligencias, mantiene decretado el secreto de sumario.

Los agentes del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga de la Guardia Civil de Jaén llevan meses tras los pasos de los “pikikis”. La investigación arrancó, precisamente, tras detectarse un notable incremento del tráfico de drogas en el municipio de Torreperogil (de ahí el nombre elegido para bautizar la operación, en honor al caballero medieval Pero Gil de Zatico). Los guardias civiles establecieron varios dispositivos de vigilancia y comprobaron que detrás de ese trasiego estaba una de las ramas del clan de los “Pikikis”, asentada en el pueblo desde hace varios años. Los investigadores tiraron de ese hilo para llegar al “núcleo duro” de la familia, cuyos miembros residen en la vecina ciudad de Úbeda. Presuntamente, allí compraban la mercancía.

Con los datos obtenidos, los agentes pidieron a la juez un permiso para poder “pinchar” los teléfonos de los sospechosos, que guardaban importantes medidas de seguridad. La Guardia Civil ha estado meses escuchando las conversaciones y reuniendo indicios. Los resultados comenzaron a verse el pasado martes, con una espectacular operación realizada en Úbeda, en la que participaron más de un centenar de agentes. Se realizaron una docena de registros domiciliarios, en los que se intervinieron importantes cantidades de droga (marihuana, cocaína, hachís), armas de fuego, balanzas de precisión y dinero en efectivo. También hubo doce detenidos, entre ellos, la matriarca del clan, Sacramento C. C., cuatro de sus hijos (Manuel, Noé, Armando y Esteban M. C.), así como sus respectivas esposas. Los doce fueron enviados a prisión, en concreto a la cárcel de Albolote, porque en la prisión de Jaén se encuentran ingresados los miembros del clan rival de los “Mallarines”.

Tras el golpe en Úbeda, la Guardia Civil se trasladó el jueves a Torreperogil, donde detuvo a otras seis personas más. La principal es Tamara M. M., cuñada de Sacramento. Los agentes también encontraron droga, armas y dinero en los registros realizados. Ayer, la magistrada envió a prisión preventiva a los nuevos implicados, con lo del número de encarcelados en la operación “Zatico” se eleva a 18.

A Albolote por motivos de seguridad

Trece los dieciocho encarcelados en el marco de la operación “Zatico” han sido ingresados en el Centro Penitenciario de Albolote, en Granada. El traslado a ese presidio se debe a motivos de seguridad, ya que en Jaén se encuentran internos numerosos miembros del clan de los “Mallarines”, enemistados con los “Pikikis” desde hace más de una década. De hecho, ambas familias han tenido numerosos enfrentamientos en los últimos años, motivados después de que dos miembros de los “Pikikis” mataran de un disparo en la cabeza uno de los patriarcas del clan rival. A raíz de esos hechos, los parientes de los asesinos huyeron de Linares y se refugiaron en distintas ciudades de Jaén como Úbeda, Alcaudete y la capital jiennense, así como en otras provincias como Sevilla y Cádiz.