Ruiz de Adana y “Doña Carmina”, así titulaba el director de Diario JAÉN un artículo sobre el periodista, fallecido esta madrugada

Manuel Ruiz de Adana creó en los años 80 un personaje periodístico de tan alto octanaje político que hasta el obispo Peinado creyó que era real > La transición en Jaén, con sus luces y sus sombras, pasó por las manos de este periodista de raza

08 ene 2026 / 12:36 H.
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Lea aquí el articulo completo, dentro del serial que Juan Espejo titula “Galería de Presentables”.

Es de tal importancia el significado de Manuel Ruiz de Adana a la profesión periodística en Jaén que hay un antes y un después de su ingente ejercicio. Por él pasaron los hilos informativos y políticos de la transición (en blanco y en negro) y a sus espaldas recayó la responsabilidad del acomodo de un periodismo adicto al régimen a otro acompasado a las libertades (de azules a rojos sin olvidar el irreal blanco neutro del centro). No estuvo nunca exento de polémica por su aprensión a bordear la provocación por el bien de mantener viva la Redacción y hasta se enfrentó, perdiendo en los tribunales, con Rafael Escuredo y la incipiente Junta. Periodista de los medios de comunicación del Estado con estancia en varias provincias (principalmente León), Ruiz de Adana y Castro llegó en 1976 a Diario JAÉN como redactor; nunca fue director, pero daba igual, su mando en plaza era tal, su pluma era de tan alto octanaje periodístico y vigor literario que no dejaba títere con cabeza y lo mismo la izquierda lo denostaba que la derecha y “Doña Carmina”, su musa de alta alcurnia, arramblaba con él también. Es “Doña Carmina” uno de los mitos vivientes del periodismo jiennense merced a Adana y sus “Adanarios”, tanto que hasta el obispo Peinado creyó de su real existencia dedicándole una homilía en la mismísima Catedral a esta inventada señora y a su creador, el periodista de las mil batallas ganadas y una sola perdida. Sus artículos eran leña pura y su pluma era tan avezada que hacía gran periodismo del más liviano de los géneros del periodismo, los pies de foto. Genio y figura, su tesis fin de carrera (“El periodismo de Unamuno y Cataluña, estudio de dos imperativos”) ya alumbraba finura y hechura y en los 90, se convirtió en abogado “ad hoc” de los periodistas que renovaron el periodismo provincial porque, según decía, “estaban ensoberbecidos y eso no lo perdonaba el Poder”. Ahora descansa en el solaz de los días en su Porcuna natal, en una casa familiar que guarda tesoros en forma de periodismo punzante y pujante, miles de artículos y fotografías de una época con historia contada, pero incompleta, a la que él podría aportar luz con su memoria. Vivan las “retrosiestas jaeneras”, querido Manolo, proclama orgulloso tu alumno y amigo.

Crónica publicada el domingo, 18 de julio, de 2021.

Jaén