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Reviva los mejores momentos de la Marcha Rosa en Jaén por el Día contra el Cáncer de Mama

27-10-2026 / 11:46

Una marea de fortaleza y ausencias irreparables en un día para reivindicar

Lola Luque y Encarna Garrido no se conocían antes de coincidir ayer en la marcha “Jaén se viste de rosa”. Las dos eran “novatas” en esta iniciativa que Ajicam lleva a cabo cada año en torno al 19 de octubre, pero hicieron todo el recorrido codo a codo, unidas por las mismas cicatrices. Garrido sabe lo que es enfrentarse a un cáncer de mama por partida doble y aún sobrevuela sobre ella la incertidumbre que deja este monstruo que no toca a la puerta al llegar. Luque no tiene a su alrededor allegados con una enfermedad oncológica mamaria, pero sabe lo que es perder a su marido tras años de lucha contra un tumor y enfrentarse, tan solo seis meses después de su marcha, a un nuevo golpe en la familia. Dos desconocidas hasta este domingo, juntas en la marea rosa por una misma causa: reclamar más medios para la investigación y la detección precoz de una enfermedad con la que, según los expertos, convivirán más de 516.000 mujeres.

Como ellas, una multitud se dio cita en el transcurso de la marcha, que cambió de recorrido por las obras en curso en la Plaza de la Constitución. Generaciones enteras, pacientes y familiares que cargan con la ausencia de un ser querido por esta terrible enfermedad, hasta amigos de cuatro patas, se sumaron a la marea que volvió a teñir de rosa las calles de la capital. Todas, al unísono, en un clamor conjunto. “Celebramos que estamos vivas, para recordar a quienes ya no están entre nosotras como Estrella y Teo, y para acompañar a quienes están en pleno tránsito y padecen las consecuencias de los tratamientos”, enfatizó la presidenta de la Asociación Jiennense contra el Cáncer de Mama, Gema Liébana, en la lectura del manifiesto. El lema de la decimocuarta edición de la cita es “Sin ti no será igual”, porque tras cada mujer que es diagnosticada con este tipo de cáncer, hay también una red de personas que se ve abocada a convivir con esta cruda realidad. Por ello, la presidenta de Ajicam puso el foco en la dificultad de un proceso que deja huellas emocionales y físicas. “En algunos casos, con secuelas para siempre”, enfatizó la representante.

La movilización no se quedó en un simple gesto de apoyo, también reivindicó la importancia de cuidar el sistema sanitario público. A pesar de los avances que permiten tener un tratamiento cada vez más personalizado y la reducción de los índices de mortalidad, no son suficientes. Desde Ajicam piden “más recursos para su gestión y evitar las largas listas de espera para una prueba radiológica o una intervención quirúrgica”. En este apartado, Liébana señaló a la Unidad de Oncología Médica del Hospital Universitario de Jaén que, según las pacientes, se queda corta. “A nuestra sede llegan quejas de falta de privacidad e incomodidades a la hora de recibir un tratamiento, así como de los estragos que deja en su cuerpo”, aseguró Liébana, que añadió otra solicitud clara: “Estamos sin cirujano plástico, tienen que seguir desplazándose a Granada o a Córdoba para una reconstrucción mamaria”. Y, por supuesto, más fondos para la ciencia. “Por cada línea de investigación que se abre, ganamos vidas”, resumió la presidenta de la asociación, en un llamamiento a seguir avanzando frente a una enfermedad en la que cada paso cuenta.

Isabel Morales Medina ha dicho que va por todas aquellas que conviven con el cáncer de mama en su día a día, para que las cosas no sigan iguales. Por otro lado, María Fernández Morales ha resaltado que su marido falleció hace treinta días por cáncer y que ella también lo padece. “Necesitamos más ayudas frente a esta enfermedad”, ha reivindicado. “Me apunto siempre a la marcha para que vean que no están solas, pero tiene que haber más fondos para la investigación”, ha valorado Carmen García Morales. Asimismo, María Dolores Luque Díaz ha comentado que la clave es llegar a tiempo, el gran ejemplo lo tiene con su hija que, gracias a la rapidez, se ha quedado en un simple susto. “Es esencial que las mujeres se palpen, así lo detecté. Sigo con el ‘veneno’ del tratamiento. Hay que ser valiente, no queda otra”, ha apostillado Encarnación Garrido Huetes.