Restaurarán la imponente colección romana de la Casa Palacio de Mengíbar

Doce arqueólogos trabajan para catalogar más de 100 piezas

20 feb 2019 / 11:28 H.

pepi galera

Fue justo hace un año, a finales de mayo de 2018, cuando el nombre de Mengíbar resonó en todos los foros de Arqueología al unirse a uno de los hallazgos más significativos de las últimas décadas del mundo romano: el descubrimiento del emplazamiento exacto del Arco Jano Augusto, puerta de entrada a la Bética. Doce meses después, sin tregua, son ya muchos los resultados del concienzudo trabajo de los investigadores y las administraciones. Pero queda mucho por hacer, y por llegar. Ese fue el mensaje que se puso sobre la mesa en Mengíbar, en la presentación de los nuevos pasos del ambicioso proyecto que se extiende en diferentes vertientes: desde los recientes trabajos en el Arco a las próximas excavaciones en Cerro de la Muela, sin dejar los trámites para poner en valor toda su rica historia y sorprendente legado.

Y uno de esos proyectos es, precisamente, el que ejecuta la Universidad de Jaén, a través de la Cátedra Arqueólogo Manuel de Góngora – Empresa Familiar Calderón del Instituto de Arqueología Ibérica. Se trata de la catalogación, restauración y puesta en valor de la colección de restos romanos pertenecientes a la Casa Palacio de Mengíbar. Esta, como cabe recordar, fue adquirida por el Ayuntamiento a finales de 2007 y se explota como hotel de cuatro estrellas. Los detalles los presentaron Manuel Molinos, director del Instituto de Arqueología Ibérica de la UJA; Juan Bravo, alcalde de Mengíbar; Jesús Calderón, socio director del Área de Finanzas y Organización de Construcciones Calderón, y Juan Pedro Bellón, investigador de la UJA y director del Proyecto Iliturgi, en el propio Hotel Casa Palacio de Mengíbar. Allí, a cada paso, se descubren singulares piezas romanas y estas, precisamente, serán el objeto del trabajo de los arqueólogos y restauradores en los próximos meses, un completo equipo de hasta doce especialistas de la UJA. Bellón destacó que se trata de una colección “impresionante” formada por un centenar de piezas romanas que se ha ido formando de manera privada a lo largo de décadas, en su mayoría conocidas en el ámbito científico. “Necesitan cobrar sentido, tener una coherencia y transmitir un mensaje”, defendió, más allá de servir como elementos decorativos. “Muchas piezas no reúnen los requisitos de conservación y gracias a la aportación de la Cátedra Calderón las sacaremos de donde están y le aplicaremos medidas de tratamiento según el diagnóstico que se ha realizado. Por otro lado, se están inventariando las piezas y restos arqueológicos para poner en orden todo este volumen de elementos, digitalizándolos y poniéndolos disponibles para su consulta en la red Europeana”, explicaba el investigador de la UJA, que aclaraba que la restauración “urgente” afectará a alrededor de una quincena de estas piezas. Algunas, por ejemplo, se sitúan en la zona del spa, expuestas a la humedad y al cloro, factores muy perjudiciales para su conservación, como apunta el restaurador Alejo Sáez, que ya ha estudiado las necesidades de cada una.