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martes, 16 julio 2019
13:44
h
URGENTE

Quince adultos y una niña atrapados en un autobús

Las puertas del vehículo, que olía a quemado, se quedaron bloqueadas
  • INDIGNACIÓN. Dos usuarias del transporte público de Jaén hablan con un agente de la Policía Local.
    INDIGNACIÓN. Dos usuarias del transporte público de Jaén hablan con un agente de la Policía Local.

Pedro Latorre, un usuario de la línea 4 del autobús urbano, narra que ayer se subió en uno de estos vehículos, en la Rotonda de Donantes de sangre, con destino a La Glorieta. Nada más subir se percató, tras revisar la matrícula, de que el coche de línea tenía una antigüedad aproximada de 20 años. Cuando apenas habían circulado 200 metros, sentido calle Doctor Eduardo García Triviño, el bus, sostiene, se detuvo y empezó a oler a quemado, al tiempo que se queda sin corriente eléctrica y sin aire acondicionado. En ese momento, había unos 15 viajeros adultos y una niña pequeña. El conductor, aclara, tras cinco minutos apartado en la derecha y en los que intentó arrancar, probó a abrir las puertas, algo que le fue imposible, afirma Latorre. “Empezamos a abrir las ventanillas superiores ya que el calor comenzaba a ser insoportable y la gente se estaba poniendo un poco nerviosa. Entre varios los intentamos calmar y abrir las puertas manualmente, lo que tampoco se pudo”, relata.

“Llamo a la Policía Local para indicarles el incidente y se personan en 5 minutos, tratando de abrir las puertas y, después de varios intentos, consiguen abrir la hoja de una de estas, por donde pudimos salir”, apunta. “El sofocón de la gente era importante, estuvimos encerrados desde las 9:47 de la mañana y hasta las 10:05 horas”, asegura, pero, conforme a su relato, hubo más: “El conductor que en todo momento estuvo muy correcto y teniéndonos informados al final de la espera, nos indica que llega otro autobús para completar el recorrido, pero el que llega es el que hace la ruta del tanatorio que está situado en el Polígono de Los Olivares y después nos dejaría en la calle Virgen de la Capilla (antiguo cubero), con lo cual nos demorábamos”. Este usuario, al ver que el vehículo no llega, coge un taxi para no llegar tarde a la cita que tenía con cliente. “Por ello, le reclamo a Autobuses Castillo el importe del billete el del taxi, la pérdida de una hora de trabajo y si pierdo la venta del armario, 2.585 euros, por una negligencia del mal servicio”, dice este jiennense muy indignado con el “monopolio” de esta adjudicataria, tanto que reclama al Ayuntamiento que, de una vez por todas, tome cartas en el asunto y mejore este servicio.