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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

Precintan un club de alterne en Jaén con catorce mujeres dentro: “Nos dejaron encerradas y ahora no podemos hacer nuestro trabajo”

28-05-2026 / 18:23

Aseguran que estuvieron veinticuatro horas “atrancadas”. Algunas salieron por el garaje y están realojadas en otros clubes o en pisos, mientras que cinco decidieron quedarse

Manuela Rosa Jaenes.- Karina, Mayarí y Lulú son tres mujeres que ejercen la prostitución en el club de alterne de Los Cabales, situado en el polígono Llanos del Valle de Jaén. No tienen problema alguno en contar su experiencia para pedir, a quien corresponda, poder continuar con lo que consideran su “trabajo”. El jueves pasado, a las diez y media de la mañana, la Policía Nacional de Córdoba, con apoyo de la de Jaén, precintó el local para responder a una orden procedente del Juzgado de Instrucción número 2 de Montoro. En su interior dormían catorce. “Nos dejaron encerradas, con miedo y sin saber qué pasará con nosotras”, comentan al unísono.

Todas viven en este edificio, no tienen familia en la capital, algunas están recién llegadas a España y se encuentran en un callejón sin salida. Aseguran que estuvieron veinticuatro horas “atrancadas”, en palabras de Karina, el nombre con el que la conocen sus clientes. Algunas salieron por el garaje y están realojadas en otros clubes o en pisos. Sin embargo, cinco decidieron quedarse en Los Cabales. “Nosotras no hacemos daño a nadie, todo lo contrario, por lo que queremos poder ejercer el oficio más antiguo del mundo sin problema”, añade. Quiere dejar claro que todas están “por voluntad propia”. Por cada servicio pagan el treinta por ciento y, a cambio, tienen un techo. “Nadie puede decir algo malo de nosotras, no tenemos enfermedades, nos cuidamos, lo tenemos todo muy limpio y no hay un solo hombre que haya tenido una mala experiencia”, subraya. Rechazaron la ayuda de organizaciones sociales como Cáritas, aunque sí participan en proyectos de acompañamiento y de salud.

Manuel Piedra Ortas es el dueño de este club de alterne. “La Policía sabe que cerramos a las seis y media de la mañana, por lo que es lógico que las mujeres, a las diez, estén durmiendo. Las dejaron encerradas, les dijeron que no podían salir y tuvimos que forzar la puerta de la cochera para poder acceder al exterior veinticuatro horas después”, señala. Afirma que el origen de la denuncia, ubicado en otro club con el mismo nombre en Córdoba, nada tiene que ver con la situación de Jaén: “Yo soy el propietario del otro establecimiento, pero no lo exploto”.

El servicio de Comunicación de la Policía Nacional de Jaén confirma el precintado de “Los Cabales” en una operación en la que los agentes de la Comisaría jiennenses sólo participaron como refuerzo de la cordobesa. Hay que echar la mirada a septiembre del año pasado para entender el origen de la intervención policial, cuando hubo quince personas detenidas como presuntas autoras de trata de seres humanos con fines de explotación sexual, prostitución coactiva, contra la salud pública y pertenencia a organización criminal, posiblemente cometidos en un club de alterne de la provincia de Córdoba. Sin embargo, la investigación se remonta a finales del año 2024, cuando agentes de la Policía Nacional en Córdoba tuvieron conocimiento de que en un club se estaría cometiendo un delito de trata de seres humanos con fines de explotación sexual, poniendo los hechos en conocimiento del Juzgado competente. Realizadas las diligencias de investigación pertinentes, llevadas a cabo tanto en Córdoba capital como en otros puntos de la Provincia, los agentes pudieron determinar que se trataba de una organización criminal que estaba liderada por un hombre que regentaba un club en Jaén.

“Me dedico a esto porque no me podía permitir tener a mi familia muerta de hambre en Cuba. Llevo medio año en Jaén y gano cada mes entre seis y
siete mil euros, dependiendo de cómo se dé el día y la noche. No puedo estar parada”, ha contado a Diario JAÉN Karina.

“Llevo apenas dos semanas aquí y me he sentido muy a gusto desde el primer día. Soy de Venezuela y estoy en esta situación porque la he elegido yo, nadie me la impone. Espero poder continuar pronto”, ha detallado Mayarí.

“La mayoría de las mujeres que estamos aquí somos madres y necesitamos trabajar para sostener a nuestras familias. Yo vengo del Caribe y he estado en otros clubes antes”, ha concluido Lulú.

La Policía Nacional cuenta con la línea telefónica 900 10 50 90 y el correo electrónico trata@policia.es para facilitar la colaboración ciudadana y la denuncia, anónima y confidencial de este tipo de delitos, no quedando reflejada la llamada en la factura telefónica.