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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

Paco Reyes: “El Cetedex es la mejor manera de cerrar mi vida política en Diputación”

05-06-2026 / 18:39

Hoy pone fin a quince años al frente de una institución en la que deja una particular impronta municipalista con la ilusión de estrenar nueva etapa, el día 11, en el Parlamento de Andalucía. Hace balance del “intenso” camino recorrido y asegura que se lleva la satisfacción de ser querido en los 97 municipios

LA ENTREVISTA

El próximo año cumplirá cuarenta años de dedicación plena a la política y, sin embargo, continúa con la ilusión intacta del primer día. Hoy protagoniza un fin de ciclo institucional como presidente de la Diputación Provincial de Jaén y tiene abonado el terreno para recoger los frutos sembrados en la nueva etapa que abrirá en el Parlamento de Andalucía. Paco Reyes Martínez (Bedmar, 1962) deja la trinchera del municipalismo después de los tres lustros que estrenó en una fiesta de San Juan y entrena el cuerpo y la mente para adaptar el ritmo a las nuevas circunstancias de espacio y tiempo. Todo tiene un principio y un final.

—Los ciudadanos tienen la sensación de que los políticos prometen cosas en campaña que luego no cumplen. ¿Se ve usted reflejado en ese espejo?

—Creo que todo lo que he prometido lo he cumplido, tanto en mi época de alcalde como de presidente de la Diputación Provincial, incluso hemos hecho más cosas que no formaban parte de nuestras propuestas porque han surgido oportunidades. Puedo salir a la calle en Jaén y mirar a la gente a los ojos sin tener que volver la vista abajo y, salvo alguna cuestión puntual, estoy contento de cómo han evolucionado estos años.

—¿Se considera usted un referente político en Jaén?

—Me considero una persona que lleva muchos años en política, que aprende todos los días con modestia. Si eso es ser referente...

—¿Quién es su referente?

—A nivel provincial, Micaela Navarro, con quien he aprendido mucho. También Felipe López, con quien tuve la oportunidad de trabajar muchos años como presidente de la Diputación y a quien tuve el honor de sustituir, con un paréntesis de Moisés Muñoz.

—¿Será su sombra tan alargada como la de Gaspar Zarrías?

—Lo que están claros son los años que llevo como presidente, el que más tiempo ha durado en el cargo. Las sombras están para saltárselas. Estoy convencido de que Juan Latorre tiene capacidad, experiencia, compromiso y ganas y, sin duda, mejorará la gestión de Paco Reyes a frente de la Diputación.

—¿Cuál es su impronta después de quince años en Diputación?

—Tengo mis hormiguillas en la barriga, pero estoy muy contento, muy satisfecho de lo que me ha permitido Diputación, conocer mucha gente, la realidad de todos los municipios y lo mejor que tiene esta casa, sus trabajadores, por lo que estoy muy agradecido al Partido Socialista por haberme dado la oportunidad de haber estado aquí durante tanto tiempo.

—¿Qué le debe a la política y qué ha hecho usted por ella?

—A mí me lo ha dado todo desde el punto de vista político. En cuanto a lo personal, aprobé mis oposiciones de Magisterio en 1984 fruto de mi trabajo, tengo una familia maravillosa que me ha ayudado muchísimo, pero en política me lo ha dado todo el PSOE y yo también le he dado todo al PSOE a lo largo de todo este tiempo.

—Después del Plan Activa Jaén que ideó José Luis Rodríguez Zapatero, la provincia no rascó bola hasta que estalló el Plan Colce. ¿Es el Cetedex un buen broche a una gestión provincial?

—El Activa Jaén fue un proyecto mediante el que llegaron a licitarse en BOE 1.700 millones de euros, pero tiene que venir alguien con perspectiva histórica y escribirlo, porque no existe ninguna carretera en España en la que se adjudicaran cinco tramos de autovía en el mismo periodo de tiempo. Yo creo que alguna vez se hará justicia. El Cetedex es el proyecto más importante que yo he tenido la suerte de trabajar de la mano del Gobierno de España como presidente, la mejor manera de acabar mi vida política en la Diputación Provincial.

Paco Reyes: “El Cetedex es la mejor manera de cerrar mi vida política en Diputación”

—¿Cree que los jiennenses le agradecerán algún día, por ejemplo, salvar y poner en valor el legado de Miguel Hernández?

—Yo no sé si me lo agradecerán, pero estoy muy satisfecho. Creo que hay mucha gente que lo valora, de dentro y de fuera, porque es una importante inversión en un legado que fue también arriesgado, porque fueron tres millones de euros en plena crisis económica. Fue muy acertado, porque hablar de Miguel Hernández es hablar de Jaén.

—Nadie le podrá negar el apoyo para que la gastronomía jiennense surfee la ola del éxito con cuatro estrellas Michelin...

—Hemos sido capaces, y yo personalmente, de aprovechar las oportunidades. Tenemos un listado interminable de magníficos chefs, cocineros y cocineras de la provincia, y fue Pedro Sánchez quien se decidió a dar el paso de apostar por la calidad, el inicio de la carrera hacia las estrellas Michelin. La gastronomía se ha convertido en uno de los grandes argumentos para venir a visitar Jaén.

—¿El anclaje de Expoliva en la Institución Ferial y su ciclo de muestras; el Olivo Arena; Degusta Jaén; Jaén Paraíso Interior, Universidad... Parece que no se va con las manos vacías...

—El Recinto Ferial fue un proyecto en el que tuve la oportunidad de participar. Felipe López, en 1995, decidió ponerlo en marcha después de visitar algunos como el de Armilla, y se hizo con modestia, pero sostenido en el tiempo desde el punto de vista económico y medioambiental. Es un proyecto que se ha ido ampliando y modernizando, como el Salón Guadalquivir, con el colofón del Olivo Arena, que ha sido la gran obra desde el punto de vista de las infraestructuras en este periodo de tiempo en el que yo he estado como presidente de la Diputación. Jaén necesitaba un pabellón de estas características para celebrar eventos que antes era imposible en invierno. Muchas veces me he preguntado dónde hacíamos las cosas antes de Ifeja, porque lo que teníamos era el Hospital San Juan de Dios y el Aula Magna de la Universidad.

—¿Cómo resume estos quince años en Diputación?

—Son quince años intensos, de actividad, con cambios desde el punto de vista político, con pandemia, crisis económicas, conflictos internacionales... Sin embargo, quince años que he vivido con mucha ilusión y, especialmente, con el apoyo de mucha gente, porque yo soy la cara visible de la Diputación, pero ha sido clave el trabajo de todos los diputados, del personal y, por supuesto, de mi gente de confianza de esta casa.

—¿En qué ha cambiado Jaén gracias a su gestión?

—Mucho, pero no sólo por mi gestión, sino por el esfuerzo de todos. Por ejemplo, cuando hablamos de aceite de oliva, hemos trabajado apostando por la calidad con los premios Jaén Selección y con la Fiesta del Primer Aceite, pero esto no hubiera sido posible sin el esfuerzo de los agricultores. Es como nuestros niños, que tiene que venir alguien de Barcelona cada diez años para decirnos lo que han cambiado, es decir, lo vemos todos los días y no somos capaces de valorar lo que tenemos. Qué dirían nuestros abuelos si vieran que recogemos la aceituna en los primeros días de octubre... Ha cambiado la provincia, han mejorado las infraestructuras, tenemos déficit en carreteras, sí, pero es que cuando la A-32 llegue a Puente de Génave tendremos casi el 80% de los municipios a menos de media hora de una vía de alta capacidad. Seguimos con el hándicap de ferrocarril, pero esta tierra es otra y, principalmente, destaco la Universidad de Jaén.

—¿Qué le quedó por hacer?

—Seguro que muchas cosas, porque lo decía Felipe López, lo público, por definición, es una tarea inacabada. Hemos dado respuesta a los problemas que se han ido planteando, hemos puesto en marcha proyectos en los que ni habíamos pensado y seguro que vendrán más oportunidades. Sí me siento un poco frustrado con el ferrocarril, que es la gran carencia que tiene esta provincia en materia de comunicaciones. Sin embargo, sí hemos dado pasos que no tendrán marcha atrás. El problema es que no se había hecho absolutamente nada, porque se puso una traviesa sin tener ni siquiera un proyecto. Ahora tenemos estudio de viabilidad, está en redacción el proyecto informativo y avanzamos en una iniciativa que puede tardar diez años y, sin embargo, ya hemos andado dos.

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—¿Deja saludable económicamente la Diputación?

—Sí. Yo, en eso, tomé nota de Felipe López para que el que venga detrás no se vea condicionado. La dejo igual o mejor que cuando yo me la encontré en 2011.

—¿Pueden tener queja los alcaldes de la provincia?

—En público algunos se cuidan, pero son conscientes de que la Diputación ha trabajado con todos, porque casi siempre que hemos repartido dinero se ha hecho con criterio de población. Nadie puede tener queja mientras yo he estado aquí como presidente.

—¿Cree que tiene Jaén el peso que le corresponde?

—Hemos sido capaces de que se nos respete, que se nos mire como un territorio que responde políticamente y siempre hemos estado ahí. Jaén ha tenido peso en Madrid y en Sevilla, fruto también del trabajo que hicieron mis predecesores y que se ha consolidado en estos años. Obras concretas como el convenio de obras hidráulicas, la línea eléctrica de Baeza, la Academia de la Guardia Civil de Úbeda... Son asuntos que nos han llevado mucho tiempo de trabajo y de negociación y que, al final, han visto la luz, un síntoma inequívoco del peso, el respeto y de que nuestras propuestas eran necesidades reales que tuvieron sensibilidad, en este caso, por parte de Gobierno de España en los últimos seis o siete años.

—Si le digo que un dirigente territorial como usted, con poder, debió ser más reivindicativo con Jaén tanto en Sevilla como en Madrid...

—Posiblemente, no digo que no, pero con Sevilla lo hemos sido, especialmente en los últimos ocho años, pero el problema es que no hay respuesta por parte de Moreno Bonilla, y se lo dije el 25 de julio, cuando me recibió a la una y media de la tarde de un viernes en San Telmo: ¿Qué te ha hecho la provincia de Jaén? Hemos sido reivindicativos también con Madrid, la diferencia es que en el Gobierno sí han sido receptivos. Siempre se puede pedir más, pero al final te cansas cuando no te hacen ni puñetero caso.

—¿Cómo evalúa la relación con otras administraciones?

—No soy una persona estridente, jaleosa ni, como dice Paqui Medina, trabajosa. Respeto a las instituciones y, cuando viene el presidente de la Junta, hay que tratarlo como se merece, lo mismo que un ministro, un consejero, pero otra cosa es que esas relaciones no traigan nada positivo para la provincia. Vosotros sois perfectamente notarios de una y otra actitud con Jaén.

—Dijo usted en una entrevista, publicada en mayo de 2011, que su objetivo como presidente de la Diputación Provincial era acabar con los desequilibrios y desarrollar el poder municipal. ¿Misión cumplida?

—Lo he intentado y he demostrado con hechos lo que dije. Por ejemplo, la ayuda a los municipios por el tren de tormentas. Hemos dado 100.000 euros a Hinojares, el mismo dinero que a Jaén capital. Eso es trabajar para compensar los desequilibrios territoriales. Es un ejemplo claro de que los pequeños municipios son la razón de ser de la Diputación, que son los que tienen menos capacidad de captar otros fondos.

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—Vino a consolidar una visión municipalista de la gestión provincial tras el mandato de Felipe López, alcalde como usted. ¿Esa visión tiene futuro o están contados sus días con tanta política de salón y de equilibrios?

—Yo creo que el municipalismo tendrá cada vez más fortaleza, porque al final son cada vez más los convencidos y me enorgullezco de haber contribuido con mis responsabilidades en la Federación Española de Municipios y Provincias, ahora en la Junta de Gobierno, cuando he sido ocho años presidente de la Comisión de Diputaciones, porque da igual que la norma la apruebe Europa, el Congreso de los Diputados o el Parlamento de Andalucía, ya que donde se aplica es en el territorio, y para eso hay que tener en cuenta la opinión de quien está en el territorio, que son quienes se encargan de aplicarla, los que están en la trinchera, porque la gente no busca a Moreno Bonilla, a Pedro Sánchez o a Ursula Von der Leyen, sino al alcalde o a la alcaldesa. Hay que respetar la autonomía municipal para decidir dónde se invierte, porque las necesidades no son todas iguales. He podido comprobar en mi experiencia como presidente de Famsi, en los viajes a África especialmente, la apuesta por la descentralización, que será más lenta que sucedió en España por sus capacidades económicas, pero el municipalismo yo creo que va de la mano de mejorar la calidad de vida de la gente.

—¿Qué consejos dará al futuro presidente, Juan Latorre?

—No le daré consejos. Estaré a su disposición cuando me pregunte, porque el patrimonio que yo tengo no es mío, sino de la Diputación y, en este caso, del PSOE. Juan Latorre no necesitará de mis recomendaciones, él tiene experiencia política y sabe cómo funcionamos y trabajamos.

—Le deja una papeleta complicada con vistas a las próximas elecciones municipales.

—En mayo de 2027 están fechadas, pero estoy convencido de que habrá un buen resultado. Ya sucedió en 2022 y 2023, cuando Moreno Bonilla obtuvo mayoría absoluta, lo mismo que luego tuvimos nosotros en la Diputación Provincial. La gente mira quién está en su Ayuntamiento y el trabajo de su alcalde o alcaldesa. No tienen nada que ver las elecciones autonómicas y generales con las municipales.

—¿Quién está mejor, usted o el Partido Socialista?

—Yo estoy muy bien y el Partido Socialista está viviendo momentos complicados, pero hemos tenido otros mucho más difíciles. No hay más que recordar lo del paro, despilfarro y corrupción que se decía con Felipe González, Zapatero dimisión y, ahora, a Pedro Sánchez, okupa. Eso ha pasado siempre, porque los dirigentes de la derecha no aceptan que gobiernen otros, la población en general sí, pero sus dirigentes no. Lo vemos ahora con Alberto Núñez Feijóo, que se lo juega todo, porque sabe que, o sale, o tiene que irse. El Partido Socialista, desde 1879, siempre ha estado siendo un instrumento útil para mejorar la vida de la gente.

—¿Dan ganas de salir corriendo cuando saltan escándalos judiciales como los que protagoniza Ferraz?

—Nunca. Hay que trabajar desde dentro para cambiar lo que no funciona lo suficientemente bien, pero salir corriendo nunca, sobre todo cuando la gente ha depositado su confianza en nosotros. Cuando ha habido comportamientos, presuntamente, que no se tenían que haber producido, hay que estar ahí y demostrar que las cosas las hemos hecho de otra manera durante más de cuarenta años. Puede haber uno, dos, tres, siete, pero en este partido somos muchos más, decenas de miles de alcaldes y alcaldesas que han pasado desde 1979, centenares de miles de concejales y concejalas... Esto es voluntariado de la política, lo mismo que en Diputación somos el uno, uno, dos de los alcaldes.

—Algo le pasa a su partido cuando se desangra sin remedio desde los pueblos de Segura de la Sierra hasta los de La Campiña.

—Hay que reflexionar qué es lo que no hemos hecho lo suficientemente bien, pero pueblo a pueblo, no es algo generalizado. En estas últimas elecciones hemos visto que hemos ganado en Carchelejo, en Jabalquinto, en Torreblascopedro, en Lupión y, sin embargo, no ganamos en las municipales, por lo que tenemos que hacer un análisis en los noventa y siete municipios, porque la política no es matemáticas. Es verdad que el clima que hay no ayuda, pero debe servirnos para trabajar, no para echarnos abajo.

—¿No se cansa Paco Reyes?

—No, porque el día que me canse me voy a mi casa. Eso es lo que hay que hacer en política. Yo ahora mismo tengo la misma ilusión y las mismas ganas que tenía en 1987 y, si no fuera así, no estaría aquí. No es que lo diga, es que lo demuestro con la agenda que tengo todos los días o la que he tenido en los últimos quince años. Ilusión un poco más por el cambio y por mi nieto.

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—Usted continuó con el liderazgo que dejó Gaspar Zarrías después del cambio obligado para dirimir el pulso de aquel tiempo entre guerristas y renovadores. ¿Urge un nuevo cambio para remontar?

—Urge revisar, insisto, analizar qué está sucediendo, qué no hemos hecho lo suficientemente bien, porque con el mismo PSOE nacional, autonómico y provincial tenemos pueblos en donde los resultados van bien y otros menos bien. Todo no puede ser culpa de Pedro Sánchez, de María Jesús Montero ni de Juan Latorre, porque los secretarios generales son los mismos para los noventa y siete municipios. Es verdad que influye la política nacional, más con la polarización que tenemos, pero hay que seguir para mejorar la vida de la gente. Tenemos que ilusionar, no está todo perdido. ¿Quién le iba a decir a Pedro Sánchez que iba a ser presidente después de las elecciones de 2023 o que Alberto Núñez Feijóo iba a chupar banquillo?

—Se va usted a la trinchera parlamentaria. Sincérese, ¿le hubiera gustado otra salida?

—Yo creo que es una salida adecuada. Habíamos visto otras posibilidades con el secretario general, pero el partido me pidió encabezar la lista y así lo hice, para trasladar mi experiencia de Jaén a Andalucía. Los colectivos saben que van a tener un aliado para llevar su voz al Parlamento. Seguiré con el mismo teléfono, más de cuatro mil personas tienen mi contacto directo y me planteo, incluso, darme de alta en WhatsApp.

—¿Dejará su acta de diputado?

—Tengo responsabilidades en la FEMP y en FAMSI que me obligan a mantener mi acta de diputado, pero cuando eso se arregle estaré a disposición del secretario general y nuevo presidente. Mi vocación no es quedarme permanentemente en la Diputación.

—¿Cómo vive su despedida?

—Bien, emocionante, con reconocimientos que no me esperaba... Eso me traslada que la gente me quiere, habrá cosas que no haya hecho bien, incluso alguien a quien le haya hecho daño inconsciente y aprovecho para pedir perdón... Si ganar las elecciones es hacer daño, entonces sí.

—¿Cuál es el secreto para compatibilizar política y familia?

—Renunciar a otras cosas. A mi familia no le he dado todo lo que debía, pero sí lo que podía. He renunciado a aficiones, al deporte, a subir a la sierra, a mis amigos... Mi vida era la política y mi familia y creo que mis hijas y mi esposa lo valoran. Ese es el secreto, renunciar a otras cosas, pero nunca a la familia.

Paco Reyes: “El Cetedex es la mejor manera de cerrar mi vida política en Diputación”

—Ahora, faceta de abuelo...

—Estoy muy ilusionado. El día que no lo veo me falta algo. Espero que la salud me responda para disfrutar de la familia, porque la etapa que empiezo ahora me va a permitir tener más tiempo. La Diputación es 24-7, no hay sábados ni domingos, pero el Parlamento, en el que haré todo lo que pueda o más, es otra cosa.

—¿Y Bedmar?

—Siempre que hago algo pienso en mi pueblo y, si no fuera así, es que no tendría sangre en las venas. La gente me reconoce, me quiere y lo más importante es que todos mis vecinos me saludan, no tengo que agachar la cabeza y eso es una satisfacción. Dentro de no ser sectario, cuando he podido beneficiar a mi pueblo lo he hecho.

—¿Le da vértigo levantarse, algún día, y no saber qué hacer?

—Esta etapa que empiezo el día 11 me va a permitir seguir con la cabeza ocupada y tener tiempo para otras cosas, en las que me tengo que ir centrando para contar con una hoja de ruta clara cuando no esté el Parlamento. Tengo ganas de escribir. Soy muy metódico y lo guardo todo, por ejemplo, tengo todo lo que ha aparecido en Prensa sobre mí desde 1987 en papel.

—Da la impresión de que el Parlamento será su final político...

—Estaré a disposición de mi partido. Lo importante es estar bien de salud y tener ilusión y yo tengo salud e ilusión. No digo ni que sí ni que no. Había en mi pueblo un camionero que llevaba en la visera la frase “El tiempo hablará”. La hago mía.