Óskar Martín: “Hay que poner entre todos piedras para construir la casa de lo social”

El secretario general de UGT Andalucía, que estrena cargo, insta a consolidar derechos adquiridos por los trabajadores y a frenar involuciones

24 jul 2023 / 16:05 H.
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Su obsesión está en conseguir que la Unión General de Trabajadores (UGT) sea un instrumento útil, constructivo y con vocación de servicio de público en beneficio de una sociedad que ve con un futuro más cierto que incierto. Óskar Martín Silvoso (San Sebastián, 1973) releva a Carmen Castilla al frente del sindicato con más peso en la provincia con la firme intención de contribuir a mejorar las condiciones laborales de los andaluces para que la vida sea más agradable para todos. Le sobra ilusión para liderar un movimiento necesario ahora y siempre.

—¿Cómo es su aterrizaje?

—Es un buen aterrizaje, con una excelente acogida por parte de todos los compañeros y compañeras, así como el referendo que tuvimos en el comité regional de UGT con un 92%, lo que supone un gran apoyo del conjunto de la organización por la apuesta de esta nueva etapa, y desde aquí quiero agradecer a nuestros delegados y delegadas, como no podía ser de otra manera, ese respaldo y esa confianza depositados en mí.

—¿Ve bien que los sindicalistas se conviertan en políticos?

—A lo largo de la historia ha habido casos bastantes relevantes. Yo creo que eso ha sido una decisión personal y que, en todo caso, lo que hay que ver es la utilidad, es decir, si ese paso del sindicalismo a la política sirve a la sociedad, más allá de un análisis simplista.

—¿Qué consejos ha recibido de su antecesora, Carmen Castilla, si es que los ha recibido?

—Sí, he recibido consejos de varios compañeros secretarios generales. El principal consiste en trabajar mucho, tener equipo y sinceridad. Son tres buenas recomendaciones que, además, rigen mi vida. Yo creo que para llegar lejos hay que ir acompañados, porque los grandes proyectos de la humanidad siempre fueron colectivos. Suelo poner el símil de que para ir en la misma dirección, como los costaleros, hay que marcar un paso sincrónico. Esa es la filosofía que queremos poner en práctica.

—¿Cuál es su principal preocupación en este momento?

—La principal preocupación para mi organización sindical es que, después de mucho trabajar, de mucho empeño y sacrificio, llegue un momento en el que las políticas que se han ido consolidando, de alguna manera desaparezcan de la noche a la mañana por decisiones políticas. El planteamiento que nosotros queremos hacer es mucho más constructivo. Desde la Unión General de Trabajadores consideramos que hay que crear sociedad, sindicatos y país, y en esa dinámica es en la que estamos, poniendo piedras en la casa de lo social que edificamos entre todos, de tal forma que no entendemos que haya opciones políticas que quieran entrar en ese edificio y destruir con sus excavadoras el progreso, el avance y la democracia.

—¿Qué retos se marca en el mandato encomendado?

—Tenemos que seguir trabajando por la confianza que depositan nuestros delegados y afiliados, que son miles de andaluces que, con su compromiso de pago de la cuota sindical, nos dan ese apoyo. Trabajamos con compromiso y dedicación y queremos aumentar esa confianza de la sociedad en la UGT e incrementar nuestra representatividad como el sindicato más votado en 2023 y, por ejemplo, en Jaén, la primera fuerza sindical desde los años ochenta es la Unión Provincial de la UGT, por lo que aprovecho para felicitar al equipo jiennense y a su secretario general, Manuel Salazar.

—¿Cómo será la relación de Óskar Martín con el resto de fuerzas sindicales?

—Tiene que ser buena, porque la unidad de acción sindical es un tesoro del que nos hemos dotado los sindicatos de clase y que tiene que redundar en la acción conjunta y coordinada para que repercuta de manera positiva en el conjunto de la sociedad.

—¿Qué visión tiene usted de la provincia de Jaén?

—Es una gran provincia, yo la conozco porque llevo muchos años viniendo a los comités electores. El problema es que está sufriendo ahora mismo por la situación de sequía del campo, por la reducción de las peonadas y ese horizonte incierto al que tenemos que poner mucha atención, porque el año pasado fueron tres millones de jornales menos y este se presenta en una tónica todavía más desfavorecedora. Jaén es una provincia que necesita un Plan Industrial por las características de su mercado laboral.

—¿Cuál es su receta contra la desventaja histórica?

—La política tiene que estar centrada en generar empleo de calidad y, contra la desventaja, la única salida, insisto, es un Plan de Industrialización que dé una cierta capacidad de mover el mercado de trabajo que ahora mismo Jaén no la tiene.

—¿Cuál es su modelo productivo para esta tierra?

—El modelo productivo es ese equilibrio en la combinación idónea y difícil de encontrar entre el sector agrícola, que es el motor de la economía de Andalucía, la industria y el sector terciario y, en esa composición, es donde debe existir el modelo productivo idóneo.

—¿Ve usted ajustado el Salario Mínimo Interprofesional?

—El Salario Mínimo Interprofesional es un instrumento que tenemos los países avanzados para dignificar un suelo de nómina para las condiciones de vida de los trabajadores y, lógicamente, en España son 1.080 euros que tienen que seguir creciendo al objetivo del sesenta por ciento del salario medio que marca la carta socioeuropea. Hay que hacer una retrospectiva hacia atrás viendo que ha tenido un crecimiento del 47% en los últimos cinco años, con más de 350 euros, por lo que se ha atendido una reivindicación por parte de la Unión General de Trabajadores hasta llegar a los 1.080 euros en catorce pagas, pero hay que seguir creciendo y consolidando ese derecho que es fundamental para los trabajadores.

—¿Teme que se puedan dar pasos hacia atrás?

—Los pasos hacia atrás son evidentes, porque determinados líderes políticos lo dicen un día sí y el otro también, cuando hablan de sus intenciones de derogar las reformas de las pensiones y la laboral, de derogar el Salario Mínimo Interprofesional... Es un discurso peligroso. La sociedad necesita tener un mensaje de claridad de cuáles son las posiciones de los partidos para saber en qué terreno nos movemos.

“El camino tiene que ser de construir sociedad, es importante tener este mensaje clavado, porque una sociedad no se puede dividir, polarizar y quebrar. En ese trabajo estamos los sindicatos”

—¿Cuál debe ser la edad de jubilación?

—Debe ser la que determine el conjunto de los actores, sindicatos, trabajadores, Gobierno, partidos... En definitiva, tiene que ser algo trabajado y consensuado, porque vemos que hay países, como Francia, que toman una deriva peligrosa con el incremento de la edad de jubilación que requiere un análisis más profundo.

—¿Por qué?

—Porque hay sectores y sectores. El castigo de trabajar una vida laboral en un determinado ámbito, como puede ser el sector pesquero, no es lo mismo que el de un despacho... Hay que tener en cuenta todas estas cuestiones a la hora de tomar decisiones.

—¿Los políticos escuchan lo suficiente a los sindicatos?

—Vamos a decir que no, porque a la vista está que reivindicamos todos los días mejores convenios, mejores políticas, más planes de actuación... El modelo que se debe de implementar, que es por lo que peleamos todos los días, es de diálogo social y concertación de los países más avanzados que da buenos resultados porque se toman decisiones mancomunadas en pro del interés general, lo que siempre es mucho mejor que de manera individual.

—¿Los sindicatos deben escuchar a los empresarios?

—También, claro sí. Los sindicatos somos un instrumento de transformación de la sociedad, de la defensa del conjunto de los derechos de los trabajadores, pero somos engranaje de una misma maquinaria que tiene que estar engrasada. UGT tiene el ánimo de dialogar hasta el extremo para conseguir acuerdos que beneficien a los trabajadores y, por supuesto, a las empresas.

—¿Quién debe proteger a los sindicatos?

—Se deben proteger a sí mismos, además del Estado y la sociedad en general. La protección debe venir de todas las partes para que sea integral y profunda.

“El modelo productivo perfecto es ese equilibrio en la combinación idónea y difícil de encontrar entre el sector agrícola, que es el motor de la economía de Andalucía, la industria y el sector terciario”

—¿Qué avances valora de la reforma laboral?

—Hay un avance que es fundamental, que es la conversión de los contratos en indefinidos, esa reducción de más del 40% de la temporalidad nacional y esa estabilidad que se le está dando al conjunto de los trabajadores gracias a una norma que hemos peleado desde la Unión General de Trabajadores y que, gracias a ella, se están beneficiando muchos ciudadanos de este país.

—¿Cómo se puede combatir la siniestralidad laboral?

—Esa es una gran preocupación que tiene la UGT, una gran lacra social y que, en el acuerdo de concertación firmado en marzo con el Gobierno andaluz entre los sindicatos de clase y los empresarios, es uno de los puntos que hemos incorporado para impulsar un plan de choque con carácter urgente, con medidas prioritarias, con el único objeto de reducir la accidentalidad y la mortandad en los centros de trabajo, porque a día de hoy hay ya 64 fallecidos en Andalucía, el año pasado fueron 148 y más de 100.000 accidentes. Son datos que nos tienen que invitar a la reflexión y, sobre todo, a la toma de conciencia y de medidas para reducirlos, porque muchos de ellos son evitables, como los vuelcos de tractor o las caídas en altura.

—¿Cómo lleva esa lucha permanente de la que usted habla de los convenios colectivos en la comunidad andaluza?

—Es una lucha diaria, fatigosa y complicada, porque dependiendo del sector, de la empresa y del empresario, las luchas sindicales de esa negociación colectiva que gracias a la reforma laboral la hemos podido recuperar en cierta forma, unas son más beligerantes que otras, pero siempre con el ánimo y el principio de buena fe de buscar un punto de encuentro con los empresarios, pero es un trabajo complicado al que nos tenemos que enfrentar todos los días y, lógicamente, hay que ponerle mucho empeño, formación y ganas para conseguir buenos acuerdos.

—¿Cuál será la varita de la solución del conflicto de la hostelería en la provincia?

—Estamos en negociación, porque la parte patronal quiere hacer una reducción significativa de algunos derechos laborales consolidados por los trabajadores y, desde luego, no vamos a permitir y vamos a pelear hasta el punto de que si no hay solución por la vía de la negociación y el diálogo, iremos a la movilización, lógicamente. Nos está pasando lo mismo en Málaga, los trabajadores hicieron un esfuerzo, en aras de su responsabilidad, por la covid, ahora hay buenos resultados en las empresas y queremos que esos beneficios se repartan de manera justa.

“No entendemos que haya opciones políticas que quieran entrar en ese edificio de la casa de lo social y destruir con sus excavadoras el progreso, el avance y la democracia”

—¿Cuesta movilizar a la gente?

—Sí, cada día cuesta más, no sabemos por qué, pero es verdad que es una clave que hay que trabajar.

—Habla de la buena salud de la que goza UGT en Jaén. ¿Los retos a los que se enfrentan son comunes en Andalucía?

—La UGT de Jaén ha subido en representatividad en dos puntos, está ya por encima del cuarenta por ciento, por lo que tiene una vitalidad sindical importante en esta provincia, pero es verdad que los retos externos de esa consecución de un modelo de calidad productivo y de estabilidad son de Jaén, de Andalucía y de España.

—¿Está la patronal por la labor de subir los salarios al ritmo que marca la inflación?

—La patronal nunca está de acuerdo en subir salarios.

—Para esto están ustedes...

—Los derechos no caen del cielo, se luchan todos los días por parte de miles de trabajadores y sindicatos que, con su empeño y su trabajo, arañan esos derechos para poder conquistarlos, consolidarlos y que sean de pleno uso por parte de la sociedad.

—¿A qué cree que hay que temer en política?

—A que haya una involución. El camino tiene que ser de construir sociedad, es importante tener este mensaje clavado, porque una sociedad no se puede dividir, polarizar y quebrar. En ese trabajo estamos los sindicatos, tienen que estar los empresarios, los partidos y todos debemos tener altura de miras, para que tengamos un futuro de una sociedad cohesionada, próspera, que avance y que nos encontremos todos a gusto, en hermandad y fraternidad.

—¿Cómo ve Andalucía?

—Bien, pero necesita un revulsivo importante, ese cambio de modelo productivo al que siempre hacemos alusión y que nunca llega es una asignatura pendiente. Es una gran comunidad, con un potencial enorme, con una sociedad comprometida, luchadora y que hay que ponerla a funcionar para que tenga un gran futuro.

Jaén