Powered by
HACEMOS GLOBAL LO LOCAL

Muere Enrique Acisclo, histórico director general de la Caja Rural de Jaén

17-10-2026 / 16:32

El exdirector general de la entidad financiera fallece a los 73 años tras dedicar cuatro décadas a su modernización y expansión territorial

El ámbito socioeconómico y financiero de Jaén se viste de luto tras el fallecimiento, en la madrugada de este sábado, 17 de octubre, a los 73 años de edad, de Enrique Acisclo Medina, quien fuera director general de la Caja Rural de Jaén, Madrid y Barcelona durante cuatro décadas. Madrileño de nacimiento pero jiennense de adopción, Acisclo ha muerto en Jaén dos años después de haber culminado su jubilación ejecutiva en la entidad financiera a la que consagró su trayectoria. Con su marcha desaparece una de las figuras institucionales más respetadas y decisivas en el vertebración territorial y el desarrollo del sector oleícola andaluz durante las últimas décadas.

Llegado a la provincia en los años ochenta tras iniciar su carrera bancaria en la capital de España, Enrique Acisclo asumió la máxima responsabilidad ejecutiva de la Caja Rural en un periodo de profundos cambios para el sistema financiero español. Bajo su dirección, la entidad emprendió un proceso de modernización sin precedentes que le permitió no solo sortear las grandes crisis bancarias que sacudieron al país, sino consolidar un balance solvente, independiente y profundamente enraizado en el tejido productivo local. Su visión estratégica trascendió además las fronteras provinciales al liderar la expansión de la firma hacia mercados altamente competitivos como Madrid y Barcelona, con lo que estrechó a su vez lazos con la diáspora andaluza.

Paralelamente a esa proyección nacional, Acisclo Medina defendió un modelo de banca de cercanía centrado en la inclusión financiera y en la defensa del medio rural. En una época marcada por el paulatino repliegue de las grandes entidades de crédito y el cierre sistemático de sucursales en los pueblos pequeños, el directivo se empeñó en mantener abiertas las oficinas en todos y cada uno de los municipios de la provincia, una apuesta que aún tiene su impronta hoy en los 97 que conforman el mapa de Jaén. Esta política de arraigo convirtió a la cooperativa de crédito en la verdadera columna vertebral financiera del mar de olivos, lo que sirvió de respaldo económico indispensable para agricultores, almazaras, cooperativas y pymes en los momentos de mayor incertidumbre.

Su peso e influencia en la vida pública jiennense no se limitaron al estricto ámbito contable. Acisclo fue también una pieza clave en el impulso a proyectos vertebradores del conocimiento y la innovación en la provincia. Colaboró estrechamente con la Universidad de Jaén (UJA), el Parque Científico-Tecnológico Geolit y un vasto entramado de asociaciones sociales y culturales. Quienes compartieron mesa de trabajo con él destacan de forma unánime su estilo riguroso, su prudencia en la gestión, la discreción de la que siempre hizo gala y una singular capacidad para alcanzar acuerdos institucionales con administraciones de todo signo político.

Un legado respaldado por el reconocimiento público

A lo largo de sus últimos años al frente de la entidad y tras su paso a la labor de asesoramiento tras su retiro en 2024, Enrique Acisclo cosechó multitud de homenajes por parte del tejido empresarial, las asociaciones de prensa y las instituciones andaluzas. Entre las distinciones más destacadas que jalonaron su carrera figura la Bandera de Andalucía, un galardón que ratificó su dedicación por la vertebración económica provincial. Su fallecimiento supone el adiós definitivo a un gestor indispensable para entender la transformación socioeconómica de la Jaén contemporánea.