URGENTE
  • A PRINCIPIOS DE JULIO. Gabriel José C. M., alias “El Bubi” y Miguel Ángel M. R. son conducidos por la Policía durante las sesiones del juicio.
    A PRINCIPIOS DE JULIO. Gabriel José C. M., alias “El Bubi” y Miguel Ángel M. R. son conducidos por la Policía durante las sesiones del juicio.

Gabriel José C. M., alias “El Bubi” y Miguel Ángel M. R. conocieron ayer en la cárcel que la Audiencia los declaró autores de la agresión sexual en grupo sufrida por una adolescente de 16 años en un portal de la capital. Y también supieron que los magistrados de la Sección habían decidido imponerles el máximo castigo posible: 15 años para el primero —porque ya tenía antecedentes por hechos similares— y 14 años de prisión para el segundo. A esas penas hay que sumarles también un año y medio de prisión más por las lesiones que produjeron a la víctima. Por estos mismos hechos, ya fueron condenados otros tres menores.

La sentencia se basa exclusivamente en el testimonio de la víctima. “Es suficiente prueba de cargo”, razonan los jueces en los fundamentos de derecho de una resolución que tiene 44 páginas. “Su relato ha sido consistente, mantenido en el tiempo, sin contradicciones ni ambigüedades, persistente y homogéneo (...). No existe relación alguna previa entre los procesados y la adolescente, ni datos o circunstancias personales que permitan al tribunal dudar de su declaración”. La víctima siempre ha identificado a los cinco condenados —los dos mayores y los tres menores— como los cinco hombres que la abordaron a las seis menos veinte de la tarde del 2 de marzo de 2018 en el Paseo de la Estación. “Es él”, dijo la chica en el juicio cuando vio a “El Bubi”. “Es uno de ellos”, señaló a Miguel Ángel. Por la fuerza, la introdujeron en un portal que estaba abierto: “Te vas enterar lo que es bueno”, le dijeron. A partir de ahí, la agredieron sexualmente durante quince minutos hasta que los asaltantes salieron corriendo al escuchar a un vecino. Antes de huir, uno de ellos le dio una patada a la chica en su zona genital.

Gabriel José C. M. y Miguel Ángel M. R. negaron la autoría de los hechos. Sus defensas trataron de convencer al tribunal que ninguno de los dos estuvieron en ese portal. Sin embargo, las coartadas han sido rechazadas por la sala. En el caso de “El Bubi”, dijo que se encontraba en casa de un hermano durmiendo. Este familiar y un sobrino (uno de los condenados por estos hechos) así lo ratificaron en el juicio. La Audiencai califica este argumento como “débil o nulo”. Así, los magistrados establecen que Gabriel José ha podido acreditar que estuvo en la vivienda de sus parientes hasta las cuatro y cuarto de la tarde. “A partir de esa hora, no tiene coartada”, dicen en la sentencia.

Con respecto a Miguel Ángel, la sala explica que ha ofrecido hasta cuatro versiones distintas a lo largo de la causa: que estaba con su madre enferma, con su abuela, en una cafetería y en casa de un conocido. Este amigo explicó en el juicio que el ahora condenado llegó a su vivienda a las seis, es decir, cuando ya habían ocurrido los hechos. Por eso, el tribunal rechaza esta versión.

La Audiencia estima, además, que el testimonio de la víctima está también corroborado por la grabación de las cámaras de seguridad de la Comandancia que, el día de autos, recogieron a un grupo de cinco jóvenes en la calle Sagrada Familia. Presentaban las mismas características físicas que, después, describió la víctima. Veinte minutos después de ser grabados, cometieron la terrible agresión sexual. Además de las lesiones físicas, la adolescente también presentó importantes secuelas psicológicas. “Ese día marcó un antes y un después para ella”, dijeron las forenses que la atendieron. Por ello, la sentencia incluye que los dos condenados deben indemnizarla con 62.675 euros. La resolución no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.

Dos de los tres menores continúan fugados

Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado siguen tratando de localizar a los dos menores que fueron condenados por la agresión sexual a la adolescente y que se encuentran “fugados” de la acción de la Justicia. Tal y como avanzó Diario JAÉN en su edición del 3 de julio, Juan, de 17 años, y su primo José, que en febrero cumplió los 18, se marcharon de los pisos tutelados en los que se encontraban por orden judicial desde el pasado mes de diciembre. Desde hace unas semanas, pesa sobre ambos una sentencia firme de cinco años de internamiento en un centro de menores en régimen cerrado. Antes de que la Audiencia ratificara la firmeza de esa sentencia, se marcharon de los pisos donde residían en régimen de libertad vigilada, dentro de un grupo educativo de convivencia. Nada más ser detenidos por este caso, Juan y José fueron ingresados en “Las Lagunillas”, donde permanecieron de forma preventiva durante el plazo máximo que permite la Ley del Menor: nueve meses. Pasado ese tiempo sin que se hubiera celebrado el juicio, la juez tuvo que dejarlos en libertad. Los envió a los pisos tutelados, de los que se marcharon hace pocos días.