Manuel Alejandro Cardenete: “La rendición de cuentas es baja”

El presidente de la Cámara de Cuentas de Andalucía hace balance de sus cien días al frente del organismo autonómico con Diario JAÉN

08 jul 2024 / 09:49 H.
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LA ENTREVISTA

Valora la unanimidad que cosechó en el Parlamento de Andalucía la propuesta de su nombre para el cargo. Entre sus objetivos para el mandato, que será de tres años, destaca dar mayor visibilidad al organismo autónomo para aumentar la fiscalización e introducir la inteligencia artificial al proceso.

—Supera los cien días al frente de la Cámara de Cuentas.

—Uno de los tres pilares sobre los que quiero pivotar la gestión es la visibilidad para lograr mi segundo objetivo de este mandato, que es la rendición de cuentas de las entidades locales. En Andalucía no es obligatoria y tiene la peor ratio, no llega al 50%, pero hay comunidades en las que, por ley, la rendición de cuentas está vinculada a la percepción de subvenciones, por lo que en esas no hay ayuntamiento que no quiera rendir cuentas. El tercer pilar es la introducción de la inteligencia artificial para incrementar el volumen de fiscalización. Gestionamos 60.000 millones de euros y son 1.675 entidades con 121 funcionarios. Incorporamos tecnología o no podremos mantener el ritmo, ni mucho menos aumentarlo.

—Recibió un apoyo unánime.

—Fue una sorpresa, no tanto en el Parlamento, donde me apoyaron todos los grupos con los 106 parlamentarios, que eso forma parte del guion habitual, pero sí que el respaldo fuera unánime en el pleno, algo que hacía bastantes legislaturas que no ocurría. Me siento doblemente reforzado, pero también con la responsabilidad de mantener ese consenso.

—¿En qué situación están los informes pendientes referentes a las ayudas de la covid-19?

—Se publicaron y auditaron los de ayudas a instituciones culturales, a residencias de mayores y de personas con discapacidad, y de contratación de personal del Servicio Andaluz de Salud (SAS). Todos ellos favorables. Hay uno pendiente que no sé si estará antes de que empiece el verano. Hay que tener en cuenta que cualquier informe de la Cámara requiere de siete pasos en un sistema muy garantista donde, una vez se hace el análisis por parte del cuerpo de auditores, se le da la oportunidad al órgano fiscalizado de que explique cualquier cuestión que deba ser aclarada. Si no está antes, lo estará después de verano.

—A tenor de los últimos datos, Andalucía lidera la bajada del paro nacional. ¿Cómo de importante es para la economía?

—Andalucía cambió hace unos años en positivo a la hora de converger con España. En el mercado laboral, en el Producto Interior Bruto (PIB), en las exportaciones... Esa es la senda a seguir. El dinero no entiende de política, en dinero entiende de tranquilidad y transparencia, un sistema estable y presupuestos anuales. Eso se nota. Por poner un pero, el mercado laboral español necesita una pensada para que las tasas de paro sean de un solo dígito. Ese debe ser el objetivo de un país como España, que es una potencia de la Unión Europea.

—El Ayuntamiento de Jaén capital tiene una deuda importante. ¿Cuál es la visión del presidente de la Cámara de Cuentas?

—La Cámara hace auditoría de cuentas, en este caso financiera, no solamente fiscalización, sino también operativa y de cumplimiento. Es decir, que los procesos se hagan bien y que el dinero se destine a lo que se tiene que destinar. En la parte financiera, parte del trabajo es analizar y ver qué pasa para, precisamente, ayudar a cualquier tipo de administración local en su gestión, sea grande, pequeña o pequeñísima. A partir de ahí, son los ayuntamientos, las diputaciones, las empresas públicas o la Consejería de turno la que tiene que tomar decisiones. Eso es absolutamente político. La Cámara de Cuentas puede decir que algo no va bien. Analiza los 785 ayuntamientos, por lo que tiene una visión periférica de lo que se puede mejorar. No somos los hombres de negro, sino que ponemos negro sobre blanco y, a partir de ahí, que cada administración tome sus decisiones.

—No castiga “mala praxis”.

—Los informes van al Tribunal de Cuentas. Si detecta que hay responsabilidad contable, si inicia el procedimiento y tiene un recorrido judicial, pero de eso no se encarga la Cámara de Cuentas.

—El endeudamiento lastra cualquier tipo de inversión propia.

—Quien está endeudado no puede hacer cosas por su cuenta.

—¿No recomienda la Cámara de Cuentas de Andalucía fórmulas para reducir deuda?

—En Economía y Ciencia Social, que estudia la asignación de recursos, se trabaja con un presupuesto. Los ayuntamientos son plenamente autónomos, pueden decidir qué hacer con el dinero, si lo invierten en un parque, en una piscina pública o en arreglar rotondas. La Cámara puede poner encima de la mesa qué ratios son o empiezan a ser preocupantes, dónde está la línea que no hay que cruzar, que ya supone un riesgo. A partir de ahí, la decisión es de los ayuntamientos.

—Presidirá la Cámara de Cuentas de Andalucía durante los próximos tres años. ¿Cuál es el perfil idóneo para el cargo?

—No lo digo yo, lo dice la ley. Para ser consejero, no presidente, hay que ser una persona de reconocido prestigio en el campo del derecho, la economía y la empresa. Los siete consejeros son personas con un recorrido profesional. Tradicionalmente, los que conforman la Cámara de Cuentas procedemos habitualmente del mundo académico. Es un perfil muy clásico. Debe ser una persona técnica y lo más independiente posible en el sentido político. El presidente no debe posicionarse, sino ser escéptico, porque perdería automáticamente la autoridad y eso es algo que se tiene que preservar sí o sí.


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