Hace un año hoy que Luis Berges Roldán (Jaén, 1925-2026) recibió como regalo de esta casa un trabajo recopilatorio de una selección de obras de recuperación del patrimonio provincial publicado en un serial entre enero y junio de 2025. Fue el regalo de su centenario. No quiso fotografías. Aquel día no estaba para fiestas y, sin embargo, le brillaban los ojos de emoción contenida. Hoy soplará las velas de su 101 cumpleaños desde el rincón privilegiado en el que merece estar un jiennense que dejó huella en cada paso de una ciudad de la que siempre estuvo enamorado.
El arquitecto más ilustre del siglo XX y gran parte del XXI, hijo del insigne Luis Berges Martínez, murió con ganas de seguir creando. Su última obra, diseñada por él mismo, fue una exposición en la Sacristía de la Catedral, el templo que tanto amó, sobre el Apocalipsis de San Juan. Quedó en el tintero de su creatividad un libro con dibujos inéditos de los monumentos más importantes de la capital con textos didácticos para los turistas. En su archivo profesional no sólo conserva los planos trazados a mano de representativas restauraciones y rehabilitaciones que hoy son emblemas, sino también auténticas obras de arte, a carboncillo, a lápiz o en acuarela, que demuestran la personalidad de un jaenero que no pasó por la vida de puntillas.
Luis Berges Roldán, que llamaba a sus contados amigos con el nombre y los dos apellidos, fue siempre un hombre del Renacimiento en tiempos de Postmodernidad. Dibujante, pintor, arquitecto, investigador, divulgador del patrimonio jiennense y uno de sus más acérrimos defensores, nunca quiso protagonismos, rehuyó durante mucho tiempo de los focos y mantuvo hasta el final de sus días un monumental enfado porque, cuando recibió la Medalla de Oro, le interrumpieron su intervención. La restauración de los Baños Árabes fue su obra más conocida, aquella por la que recibió el prestigioso premio Europa Nostra, pero es tanta la memoria recuperada que, gracias a él, el pasado de esta tierra continuará siempre presente. Fue Luis Berges quien descubrió, por ejemplo, que la iglesia de la Magdalena fue una mezquita. Su último deseo fue recuperar los Baños del Naranjo. Conocer su pensamiento y compartir con él la última etapa de su vida fue un verdadero regalo.
Aquí les dejamos con diez de los pensamientos de este ilustre arquitecto, pero sobre todo persona:
“Madrid no me gustaba como ciudad para vivir y a Jaén siempre la tuve en la mente. Quería volver para poder hacer algo a favor de ella. Luego no he hecho mucho”
“Jaén tiene todavía encantos para que sea una ciudad habitable y no un suelo para explotarlo en beneficio de algunos”
“La ciudad tenía una arquitectura autóctona interesante que se perdió porque la gente no ha sabido apreciar la que tenía”
“La restauración no es más que prolongarle la vida a un edificio que viene del pasado y hay que ser respetuoso con él”
“Me defino como un arquitecto sencillo y jaenero que ha utilizado el dibujo y el color para desarrollar mi profesión, nada más”
“Tengo muchos recuerdos de la Guerra Civil, y el caso es que no son muy desagradables, porque los mayores vivían el drama y nosotros teníamos una libertad tremenda”
“La montaña es como una especie de meta ideal del espíritu, la elevación, y es la belleza que encierra la naturaleza”
“He hallado belleza por todos lados por los que he viajado, desde Jaén hasta Nepal o Japón. Hay que gente que ama su ciudad”
“Si yo tuviera que hacer ahora rehabilitaciones, la dificultad no sería que estoy ciego, sino en encontrar gente que tuviese conocimientos de albañilería y de cantería”
“Desde que yo descubrí los Baños del Naranjo, en 1986, no he parado de luchar para que Jaén tenga dos baños árabes, que sería la única ciudad de Europa”
Artículo realizado por Manuela Rosa Jaenes