El incendio en la Glorieta ha sacado una realidad que ya se veía venir. Parte de los propietarios del bloque 11 acudieron a la Comisaría de la Policía Nacional para presentar una denuncia contra el vecino que vivía en el cuarto piso, ahora totalmente calcinado. Uno de los residentes reconoció los gritos que lanzó hace seis días: “Yo iba a trabajar y salía él, diciendo directamente: ‘Voy a meter fuego al piso con todos dentro. Lo único que voy a salvar son los niños’. Han pasado seis días y así ha sucedido”. Aunque añaden al mismo tiempo: “No sé si será provocado o si habrá sido sin querer, pero la situación que tenemos con esa persona es que aquí también nos prendió fuego a unas cajas de ropa y a un carrito. Los adoquines y las barandas se las carga cada vez que quiere. Pierde las llaves, nos revienta los bombines y, cada dos por tres, estamos pagando una derrama para cambiar el bombín”. Incluso detallan algunos episodios aún más dramáticos: “En otra ocasión salió también en ropa interior, con un cuchillo, en calzoncillos, por la plazoleta de ahí abajo. Lo ven los niños y todos los vecinos”.
Los propios residentes detallaron que esta complicada situación ya tenían unos antecedentes que podían desencadenar un episodio de este tipo dada la situación personal de su vecino: “El piso, por lo que tenemos entendido, se lo compró el padre porque no quiere hacerse cargo de él. Nadie de su familia se hace cargo de él, pero es que tampoco es responsabilidad nuestra”. También detallan que lleva “mucho tiempo” sin suministro de electricidad y agua.
Aunque la indignación de los 22 propietarios del número 11 va más allá y apuntan, directamente, al Patronato Municipal de Asuntos Sociales: “Asuntos Sociales lo sabe, tiene denuncias y acabamos de poner otra en comisaría. No nos dan ninguna solución y seguimos esperando el juicio de la denuncia anterior. Si no llevamos cuatro o cinco años con denuncias aquí...”. En este punto, reafirman: “Eso huele. Además, creo que Asuntos Sociales tiene constancia de que tiene síndrome de Diógenes y acumula allí lo que no está escrito. Por eso, es normal que, si se produce cualquier llama, eso arda”.
Por todo ello, los residentes en el bloque afectado del incendio en la Ronda Astrónomo Aljayyani se ven desamparados y, prácticamente, abandonados a su suerte: “La situación es insostenible. Hay niños, familias normales que pagamos nuestras hipotecas, todos nuestros gastos y la comunidad, y tenemos a estas personas que no pueden convivir con nadie”. Y lanzan también un serio aviso de lo que puede pasar: “Y ahora tenemos el miedo de pensar: ‘Vale, lo van a soltar, porque, si no sale ya, saldrá más adelante’. Va a volver aquí. Aunque el piso esté quemado, ese hombre va a volver aquí. Nos va a entrar; se cargará la cerradura, se meterá en el piso quemado y, hasta que prepare la siguiente, ya está”. Una situación más que límite de unos vecinos solamente buscan tranquilidad.
Eran las siete y media de la mañana de este martes cuando los gritos de los vecinos comenzaron a sonar en el entorno del número 11. Un impactante incendio en el cuarto piso de un bloque de viviendas comenzó a generar llamas de grandes dimensiones y una fuerte columna de humo que se pudieron ver desde diversos barrios cercanos de la capital, como San Felipe o El Almendral. Hasta allí acudió un gran despliegue del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (Speis), integrado por hasta quince agentes que se desplazaron en una bomba ligera, una bomba pesada y un furgón de salvamento. En el momento que llegaron a la zona, un hombre salió por su propio pie del inmueble, mientras que una segunda persona, también varón, se encontraba dentro de la vivienda y tuvo que ser rescatado de las llamas. También se escuchaban en el interior los ladridos de un perro. Al parecer y, según apuntaron diversos testigos, el hombre que salió por su propio pie era el propietario de la vivienda incendiada, quien pudo llegar a dejar cerrada la puerta con llave, aunque será la investigación la que determine tan trascendental detalle.
Vecinos que estuvieron presentes durante el incendio apuntaron que escucharon, sobre todo, al perro chillar desde el balcón. El animal fue trasladado con quemaduras en el rostro, sobre todo en los mofletes y en el entorno de los ojos. Por otro lado, la persona rescatada también fue trasladada, en su caso, al Hospital Neurotraumatológico en estado muy grave al presentar quemaduras de segundo grado en diversas partes de su cuerpo. La investigación continúa abierta y aún quedan por esclarecer, en otros aspectos, el origen del incendio. Pero todo apunta a que fue por una vela que, accidentalmente, cayó sobre un colchón y todo comenzó a arder. Durante la intervención de los bomberos del Speis para sofocar las llamas, el edificio fue desalojado. En esta operación también participaron agentes tanto de Policía Local como de Policía Nacional y se prolongó hasta bien avanzada la mañana. Ya una vez que los vecinos pudieron regresar a sus viviendas —22 propietarios son los que viven en el número 11— y con la claridad del día, se pudieron comprobar de primera mano los numerosos daños de un inmueble que quedó totalmente calcinado.
Como apuntan los propios residentes del barrio, el posible propietario del inmueble padece síndrome de Diógenes y tenía una enorme cantidad de basura acumulada en su interior, hasta el punto de que el olor, a partir del tercer piso, ya era “insoportable”. El susto aún estaba latente en el entorno cuando, a primera hora de la tarde, se conoció que la víctima del incendio, finalmente, había fallecido al no poder superar sus diversas quemaduras. Consumada ya la tragedia, la investigación está abierta para esclarecer causas y motivos del fuego.