Las baldosas de granito de Deán Mazas llegan el viernes

Los obreros trabajan para extender una losa de hormigón en la céntrica plaza

13 sep 2018 / 12:00 H.

Sigue la fiesta del cemento en el Deán, por lo tanto hoy no podremos abrir.....que os engancháis con hierros de obra o besáis el suelo con un desnivel y ¿Pa qué queremos más? Esperamos a que esté mejor y listo. Abrazos desde la neverendingobra”, así, con humor, informa el perfil de Facebook de uno de los bares de Deán Mazas del avance de la reforma que, desde primeros de julio, ejecuta el Ayuntamiento en este céntrico espacio de la capital jiennense. De forma oficial, el vicepresidente de la Sociedad Municipal de Vivienda (Somuvisa), el concejal no adscrito Iván Martínez, explica que esta semana está previsto que se concluya el hormigonado y mallado de la plaza. Una vez dado este paso, se comenzará ya a colocar las losetas de granito que sustituirán a los antigubaldosas de Deán Mazas.

En una visita realizada a la obra, la semana pasada, el alcalde, Javier Márquez, informó de que el objetivo es que la intervención haya concluido en octubre. Si se hubieran cumplido los primeros plazos dados, la remodelación ya tendría que haber estado terminada. El presidente de la Asociación de Vecinos Arco del Consuelo, Antonio Lozano López, tiene una explicación para esto: el parón sufrido desde mediados de agosto en esta reforma. Los empresarios de la zona ya denunciaron, en julio, que la cuadrilla destinada al Deán Mazas se había trasladado a la calle Doctor Eduardo Arroyo, que también se reforma, para la ampliación de las aceras. En aquel momento, el Gobierno local negó la mayor, aunque sí reconoció que, al haberse constatado que el suelo era de peor consistencia de lo previsto, había sido necesaria una parada técnica hasta que los técnicos decidieran qué hacer. La solución fue extender una losa de cemento, una labor en la que actualmente se centran los trabajadores, para embaldosar encima.

Lo que sí está claro que, al contrario de lo anunciado en un primer momento, se queda la fuente dedicada a Justino Flórez Llamas, el arquitecto al que la ciudad debe el Palacio Provincial y el Teatro Darymelia, bautizado así por sus dos hijas, Daría y Amelia. El surtidor sigue en su sitio, igual que algunos de los árboles que ya existían antes de que se pusieran en marcha los cambios.

Los días previos a la obra estuvieron marcados por las protestas ciudadanas e, incluso, por un intento de ocupación pacífica del espacio, con la idea de impedir el trabajo de las máquinas, en un intento de ciudadanos por lograr que el proyecto fuera consensuado, se evitar el uso del granito y se mantuvieran todos los árboles. Fue precisa la intervención de la Policía, que llegó a identificar a algunos manifestantes y puso en marcha un gran despliegue para frenar posibles sabotajes.