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Le costó comenzar una intervención que estrenó con el nudo en la garganta, porque no es lo mismo enfrentarse a los focos de periodista que a los de hijo, padre, abuelo, amigo... Después de los agradecimientos y de los abrazos a los presentes y a los ausentes, este fue el discurso de agradecimiento del Jiennense del Año 2025 de la Casa de Jaén en Málaga, Juan Espejo González:
“Este director de Diario JAÉN, con la solemnidad misma que provoca la propia felicidad de estar aquí, ensalzado y premiado, aplaudido y abrazado, exhausto y con lágrimas en el alma de tanto cariño... Os dice así de sopetón: que llegó un día que me dije: O uno se preocupa por lo que dicen o uno se pone a hacer cosas. Y eso hemos hecho durante largo tiempo, hacer cosas, muchas cosas, algunas en silencio y sin buscar más que la impagable satisfacción interna de apuntalar algo que no podía ni caerse, ni ser tampoco ser roído. Que la Prensa tiene mucho futuro pese a las nuevas autopistas de la tecnología internáutica, eso sí... El único futuro que tiene la Prensa es que esté bien escrita. En el mundo de la comunicación actual, donde la noticia llega antes por otros medios, el recurso inequívoco de los periodistas que utilizan la pluma es escribir bien y crear belleza con el lenguaje. Producir el placer del lector del periódico, en definitiva.
Siempre es el momento de construir, siempre es tiempo de sembrar y de trabajar el futuro a base de mucho presente, que la vida está llena de pasos en falso, pero cuando siempre se está caminando, el avance es continuo; aunque caigamos, nos levantaremos y volveremos a coger la toalla un pasito más adelante que cuando nos caímos. Estamos y estaremos con quienes hacen de la palabra compromiso apuesta permanente por esta sociedad. Con quienes dicen y hacen, ¡qué importante diferencia! Con quienes hacen y nunca dejan de hacer. Sin requiebros, ni dudas. Diario JAÉN está siempre cuando se le espera. Nunca se esconde. Da la cara, se la parten, yerra, pero rectifica. Porque nos arrepentimos de lo que hacemos no de lo que soñamos con hacer y nunca nos atrevimos. Vivimos nuevos tiempos, como un tobogán a veces, pero tan gratificantes a la par, que todo el sacrificio que conlleva un periódico, se convierte en inmensa satisfacción para los trabajadores, tanta como de luminosidad tienen las páginas a todo color o esa nueva web que tanta admiración despierta porque con sus streaming hace global lo local desde cualquier aldea del bendito Santo Reino. A mi gente les digo que sigan al gran Mario Benedetti: “No te rindas, que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo”. Les he hablado en nombre del periódico, por eso estoy aquí, no tengo duda alguna... Pero también quiero hablarles como el Juanito de la Cipriana, como me conocen en mi pueblo y en honor a mi madre que me acompaña y a mi padre que está conmigo aquí mismito:
Y les digo un hola que traspasa la calle Larios y se adentra por el Guadalhorce y el Genil de mi pueblo hasta la misma Graná y aprovechando el barlovento llega hasta el castillo de Santa Catalina para acunarnos a todos quienes amamos esta tierra del Sur, bendito y maravilloso Sur... Gente de mi admirada Málaga, de mi Granada y del gran Jaén, buenas gentes de aquí y de allá, gentes que siempre sonríen y alguna vez lloran, claro que sí, gentes que hacen de las cosas pequeñas ejemplo de vida diaria, gente grandiosa que siempre tiene tiempo y mano tendida para los amigos, moren la mismísima tierra encantada, se besen y se abracen por el planeta Facebook o recen como niños chicos el “Jesusito de mi vida” porque los sueños se cumplen si se sueñan... Qué fácil, hagámoslo todos a la vez y verán el resultado... Gentes, buenas gentes del mundo y gente buena del Tocón City y de la Málaga Universal... Gracias, gracias, gracias por todos vuestros buenos deseos y parabienes.
Los premios llegan con los años. Y como bien sabéis, la edad, no es casi nunca buena compañera de la autoestima. Pero afortunadamente, por el contrario, uno va haciendo buenos y grandes amigos conforme va cumpliendo años. Eso es lo importante, que pasen los días, las semanas y los meses, pero al lado de gente grande y única, gente sencilla y luchadora, gente sensible y bondadosa, siempre junto a amigos, de ahora y de la eternidad. De la escuela y del COU, del trabajo y de la calle, que nosotros somos de la generación de las tres “C”, la Calle donde nos desollábamos las rodillas jugando en calles de tierra, el colegio de aprender y donde llegaron esos primeros besos inocentes y nos dieron los primeros tirones de orejas y la Casa, la casa de los mimos y los cariños de nuestros padres. Así las cosas, compensado esto de hacerse uno mayor con las buenas experiencias vividas, estaréis conmigo que para cualquiera, un premio es un terrón de azúcar con el que endulzar la vida. Sí, muy dulce y muy bonito. Además de un acicate para seguir luchando por aquello en lo que uno cree, además de en la familia y los amigos, en construir una sociedad mejor. Os confieso, pese a una timidez innata que pueda ser no creíble, que no quiero ser importante, nunca lo quise ni lo busqué, solo quiero cambiar el mundo; eso sí. Otro mundo es posible y hay que trabajarlo cada día, no lo olvidemos nunca. Así las cosas y digan lo que digan, si os cuentan que pequé de conquistar otra Jaén, es cierto muy cierto, que Jaén merecerá siempre príncipes y princesas, hadas madrinas y estrellas chispeantes, caballeros y pícaros lazarillos, que los cuentos, si se escriben, son magia pura para, además de existir, disfrutar viviendo. (...)”.
Hablo de raíces, de Tocón y de Jaén, de su faceta de hijo, abuelo y de padre, la que merece la pena vivir. Los besos fueron al cielo y a la tierra.