La ciudad de Jaén vuelve a vestirse de gala para encontrarse con su patrona. Como cada mes de junio, las puertas de la basílica de San Ildefonso se abren para dar paso a una de las jornadas más esperadas por los jiennenses, el día de la Virgen de la Capilla. Desde primeras horas de la mañana, el barrio ya respira un ambiente especial, marcado por la devoción, la tradición y el reencuentro con una imagen que forma parte de la historia y del corazón de toda una ciudad. Las calles cercanas al templo se han vuelto a llenar de vecinos, visitantes y fieles que no quieren perderse una cita que trasciende lo religioso para convertirse en una auténtica manifestación de identidad colectiva.
Los balcones lucen engalanados para la ocasión y las aceras, en cuestión de minutos, se han llenado. Nadie quería perder detalle de un acontecimiento que cada año despierta emociones difíciles de describir. Pequeños y mayores aguardaban con ilusión el momento en que la patrona cruzara el dintel de San Ildefonso para reencontrarse con su pueblo. Cuando las puertas del templo se han abierto y la Virgen de la Capilla ha aparecido ante los presentes, una ovación unánime ha recorrido la plaza. Entre aplausos, vivas y lágrimas de emoción, la Señora de Jaén ha iniciado su recorrido procesional por las calles del centro. Sobre su paso, rodeada de flores y acompañada por una multitud de fieles, ha avanzado con la serenidad que caracteriza a quien lleva seis siglos siendo símbolo de protección y esperanza para los jiennenses.
La comitiva ha estado integrada por representantes de hermandades, autoridades, devotos y numerosos fieles que han querido acompañar a la patrona durante todo el recorrido. A cada paso, la emoción se ha hecho más visible. No faltan los pétalos lanzados desde balcones y ventanas, ni las muestras de cariño de quienes aguardan su llegada en cada rincón del itinerario.