Gabriel, de villano a absuelto

Exculpado el hombre acusado de rajar la cara de su mujer con unas tijeras

28 mar 2018 / 08:08 H.

Durante un tiempo y para la Fiscalía, Gabriel M. M. fue un villano, un hombre terrible. Un maltratador brutal, capaz de rajar con unas tijeras la cara de su pareja y madre de sus hijos para que dejara de tener una cara bonita. El Ministerio Público llegó a pedir 16 años de cárcel por una docena de delitos. Ahora, este vecino de la capital ha sido absuelto de todos los delitos relacionados con la violencia de género. Tan solo se le condena como autor de un quebrantamiento de medida. Se le impone una multa de 540 euros por no colocarse la pulsera antimaltrato que se le había impuesto por orden judicial. El juez considera que no hay pruebas contra él después que la mujer reconociera en el juicio que había mentido en todas y cada una de las denuncias que presentó en la Comisaría. “Nunca me ha hecho nada. Lo denunciaba porque estaba metido en drogas, iba con unas y con otras y a mí, que estaba embarazada, me tenía abandonada. Quería hacerle daño porque yo estaba sufriendo mucho”, dijo la supuesta víctima en la vista oral, celebrada el pasado 14 de marzo.

La sentencia, que consta de quince folios, pone de manifiesto que la supuesta víctima jamás ratificó ante ningún juez las graves acusaciones que relataba a la Policía. A los agentes les contó innumerables episodios de agresiones físicas, insultos, amenazas y terribles vejaciones... Sin embargo, cada vez que denunciaba a Gabriel, solía acudir a los pocos días al Juzgado para decir que se lo había inventado todo o, directamente, no se presentaba. La resolución judicial explica que la mujer fue citada hasta en cuatro ocasiones para someterse a los exámenes forenses para detectar el alcance de sus lesiones físicas o psíquicas. No se presentó nunca. También se negó a colocarse una pulsera telemática e, incluso, llegó a engañar a un agente que debía protegerla. En este caso, la principal prueba de cargo contra Gabriel M. M. era la propia denunciante: “El Derecho Penal no puede sustentarse en meras sospechas, conjeturas o corazonadas, sino en auténticos medios de prueba”, recuerda el juez Emilio García-Rueda, que firma la sentencia.

El hombre está en prisión preventiva desde el pasado mes de febrero por otra causa distinta. La Fiscalía lo puso en busca y captura, después de que la pulsera antimaltrato que debía de llevar puesta dejara de emitir señal. El Ministerio Público consideró que su pareja estaba “en riesgo extremo” y pidió a los Cuerpos de Seguridad del Estado la localización y detención de Gabriel M. M. La Guardia Civil lo encontró en una nave abandonada de Bailén, junto a su pareja y sus dos hijos pequeños. Fue detenido y encarcelado de forma preventiva. De hecho, al juicio llegó esposado. Y, ahora, ha sido absuelto con todos los pronunciamientos favorables.