Fin a la aventura del equipo Santana Motors en el Dakar con el grave accidente de Jesús Calleja
El coche del aventurero y Edu Blanco volcó en el kilómetro 271
Jesús Calleja y Edu Blanco lideraron el ambicioso proyecto de Santana Motors para el Rally Dakar 2026, una apuesta española que combina experiencia mediática, desarrollo industrial y espíritu competitivo. Sin embargo, el Dakar volvió a recordar en su última edición que sigue siendo la prueba más extrema del automovilismo mundial, capaz de truncar cualquier sueño en cuestión de segundos. La quinta etapa de la carrera estuvo marcada por un accidente de alta velocidad que obligó al abandono de Jesús Calleja y su copiloto Edu Blanco, empresario y CEO de Santana Motors. El vehículo del equipo español quedó completamente destrozado tras salirse de la pista y dar varias vueltas de campana en pleno desierto, poniendo fin a una participación que hasta ese momento mostraba claros signos de progresión. El incidente se produjo después del kilómetro 271, en una pista aparentemente recta, con visibilidad reducida por el polvo levantado por otros competidores. En ese punto, un bache no señalado en el roadbook sorprendió a Calleja y Blanco cuando rodaban a gran velocidad. La zona estaba catalogada como peligro 3, una de las advertencias más serias en el argot del Dakar, pero la ausencia de información precisa incrementó el riesgo y dejó sin margen de reacción al piloto.
Hasta ese momento, el balance del equipo Santana Motors era positivo. Calleja, conocido por su faceta de aventurero y comunicador, estaba demostrando una adaptación progresiva a la exigencia del rally, mientras que Blanco aportaba conocimiento técnico y visión empresarial. En la etapa previa, la dupla había alcanzado su mejor resultado, situándose en la posición 26 de la general, un dato alentador para un proyecto en crecimiento. Todo se vino abajo cuando el vehículo impactó violentamente contra una rodera, salió despedido y volcó repetidas veces antes de quedar irreconocible. Afortunadamente, ambos ocupantes pudieron salir por su propio pie, aunque el abandono fue inevitable.