Una situación más que preocupante. Así se puede definir la evolución en la provincia durante los primeros seis meses del año, a tenor de los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente al segundo trimestre del presente año, publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
De este modo y, dentro de un contexto de máximos históricos para el conjunto de país en cuanto al número de personas activas con casi 23 millones de ocupados; y una tasa de paro que cae a su cifra más baja desde 2008, con un 9,87%, Jaén destruye 10.200 empleos entre abril y junio y el número de parados crece en 9.200 personas respecto al primer trimestre del año. La tasa de paro se sitúa en el 15,23%, 5,3 puntos por encima de la media nacional. La tasa de actividad jiennense es inferior a la registrada en el primer trimestre del año, en la que se alcanzó el 52,30%. Así, un trimestre más continúa muy por debajo de la obtenida para el Estado 59,29%, que se ha visto aumentada en este trimestre. Por otro lado, Jaén tiene 235.700 ocupados, un 4,15% menos que en el trimestre anterior un indicador muy negativo, ya que tanto Andalucía como el Estado han aumentado su número de ocupados en este trimestre.
En cuanto al análisis por sectores, la destrucción de empleo en agricultura en el segundo trimestre del año, de hasta 23.200 ocupados menos, no se compensa con la mejora de la ocupación que anotan servicios, sector en el que subieron 12.800 ocupados más respecto al primer trimestre de 2026, y construcción, con 2.200 más. El número de ocupado en industria desciende en 2.000 personas respecto al primer trimestre.
En clave provincial, la población activa se reduce en el segundo trimestre en 700 personas, hasta situarse en 278.100.
En definitiva, malos datos para nuestra provincia, que en el segundo trimestre del año ve incrementado el desempleo en un trimestre en el que se reduce en Andalucía y en el conjunto del Estado.
Las personas trabajadoras jóvenes continúan siendo uno de los colectivos más castigados del mercado laboral, lo que evidencia el fracaso de unas políticas de empleo que no están siendo capaces de ofrecer oportunidades reales de inserción laboral, estabilidad y desarrollo profesional. Esta situación no solo condena a los jóvenes a la precariedad o la emigración forzosa, sino que supone también un grave lastre para el futuro económico y social de Jaén.
Sin duda, un panorama poco alentador para una provincia jiennense en la que, una vez más, vuelve a ponerse en evidencia la fuerte estacionalidad que sufre su economía, algo que será aún más clarividente cuando comience, por el mes de octubre, una nueva campaña de recogida de aceitunas.