El nuevo colegio busca su nombre

El consejo escolar del centro del barrio de Peñamefécit pide propuestas antes de decidir

24 dic 2016 / 09:50 H.

Con la fusión de los colegios Peñamefécit y Ramón Calatayud nació un nuevo centro de enseñanza, que está enclavado en este popular barrio jiennense que daba nombre a una de las escuelas que se unieron ante la caída de alumnos derivada de la bajada de la natalidad. Tiene 400 alumnos y 30 maestros y es ejemplo en muchas cosas: bilingüe, abierto a las tecnologías de la información y de la comunicación y un gran espacio de convivencia.

Cuenta con 22 nacionalidades diferentes entre sus alumnos, que no es más que un reflejo del propio barrio. Sin embargo, ahora afronta un importante dilema. Después de la fusión, ni se le quiere llamar Peñamefécit ni Ramón Calatayud, por lo que el nuevo “cole” busca un nombre. Sin embargo, quiere que el proceso sea participativo y que la propia sociedad pueda aportar ideas. “El consejo escolar tomará una decisión, pero deseamos que los jiennenses nos envíen sus propuestas. Por eso, hacemos un llamamiento a asociaciones, colectivos y a particulares para que nos manden una propuesta para ponerle nombre al colegio y que nos diga por qué”, explica el director del centro, Manuel Gutiérrez. Asimismo, continúa: “Lo puede hacer en un escrito remitido al centro o traérnoslo aquí. El consejo escolar tomará una decisión en enero”.

Ya hay candidaturas. El nuevo colegio ya tiene algunas ideas, pero busca muchas otras antes de tomar la decisión. Clara Campoamor, Manuel Urbano, Entre Olivos, Emilio Cebrián, Ciudad del Santo Reino y Andaluces de Jaén se han puesto encima de la mesa. El proceso para denominar al centro también dispone de una amplia burocracia. El consejo escolar —como representante de la comunidad educativa— tendrá que lanzar la primera propuesta.

Llegará al Ayuntamiento, que ha de estudiarla y emitir un informe favorable que tendrá que ser aprobado por el pleno municipal. Será el paso intermedio antes de que llegue a la Consejería de Educación, que es la que tiene que realizar la aprobación definitiva. Cuando se ejecute, ya se podrá colocar el nombre al colegio. Sin duda, se trata de un proceso abierto y muy novedoso, ya que, al menos en la historia reciente, no se ha dado en la capital jiennense. Aún se encuentra en la fase de la lluvia de ideas. Por eso, quien tenga un nombre curioso para el nuevo centro está a tiempo de proponerlo. Será para toda la vida.