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lunes, 17 junio 2019
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URGENTE

La Carretera de Córdoba, entre la rotonda de La Granja y la fábrica de cerveza, es lugar de caminantes, algunos ciclistas y muchos corredores y de bastante tráfico, ya que esta vía es la salida natural del casco urbano de la capital hacia Torredelcampo y la urbanización Valdeastillas. Muchos hombres y mujeres transitan por esta arteria a diario y, quizás para ellos, la inmobiliaria que tiene en venta el antiguo hotel La Imora, llamado así por estar construido cerca de un paraje jiennense que tiene este nombre, colocó recientemente una gran lona en la que informa que el establecimiento está para quien lo quiera, aparece en letras bien grandes que la sociedad, que depende del Banco Popular, se quiere deshacer de este inmueble. Para conocer el precio hay que ponerse directamente en contacto con la agencia, que es una filial de la entidad bancaria que se hizo con el negocio en 2015, pero hay algunos detalles claves que están a disposición de los interesados. La edificación, que tiene uso hotelero, presenta importantes desperfectos, fruto del abandono y los actos vandálicos sufridos en el interior. Estos destrozos hicieron que los nuevos dueños “blindaran” puertas y ventanas y contratarán seguridad, de ahí que, junto al mamotreto, haya un vigilante que ve pasar a los que pasan por delante cuando hacen ejercicio.

El hotel se inauguró el 10 de junio de 2002, hace 7 años, y al acto protocolario acudieron responsables políticos y empresariales de la época, como Fernando Zaldúa, Gaspar Zarrías, Miguel Sánchez de Alcázar, Diego Jiménez, Diego Torres y Miguel Ángel Soto. La aventura empresarial tuvo éxito durante menos de una década, aunque en este periodo el alojamiento gozó de una calificación de 4 estrellas, acordes a las calidades de sus 80 habitaciones y sus salones sociales, destinados a atraer, sobre todo, a gente de negocios, celebraciones y convenciones; mientras estuvo abierto acogió, incluso, un cónclave sindical del más alto nivel. Sin embargo, el 14 de febrero de 2012, Diego Jiménez, el emprendedor que estaba detrás del proyecto, lo traspasó, convencido de que era lo mejor para los trabajadores, que eran unos 25, para los proveedores y para la empresa. Por eso lo vendió a un grupo inversor, pero el asunto terminó en los tribunales, al no respetarse el acuerdo que contemplaba que el fundador del negocio recibía 500.000 euros y los nuevos propietarios se hacían cargo de las deudas, que eran importantes. El hotel terminó en manos del Banco Pastor, al que había que abonar la hipoteca firmada en su día y, finalmente, terminó en el Popular, que se fusionó con esta entidad.

El que se haga con la finca será poseedor de una parcela que tiene en torno a 3.500 metros cuadrados, con más de 7.800 construidos, con una planta baja, entreplanta y dos alturas más que puede tener un uso terciario y dotacional.

Como el escenario de una película apocalíptica
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El antiguo hotel La Imora fue lugar de saqueos y cobijo de “okupas”. Por eso se perdieron cables, camas, grifos, mobiliario de todo tipo, además de todos los equipos electrónicos y electrodomésticos que había a la mano. De hecho, los Bomberos de Jaén y los agentes de la Policía Nacional y Local tuvieron que ir en más de una ocasión. También se hicieron pintadas en los pasillos y en las zonas principales, por lo que el

negocio parecía escenario de una película apocalíptica, de esas en las que cae una bomba y arrasa a la humanidad o los zombis sales de sus tumbas. De hecho, hasta la propia Comisaría reconoció que se trataba de un inmueble que era “especialmente vigilado”. La estructura, eso sí, parece estable y no ha habido que lamentar derrumbes. Además, desde que se implantó la vigilancia, comenzó a ser menos “visitado”.