Powered by
HACEMOS GLOBAL LO LOCAL

El Hospital Universitario de Jaén alerta del riesgo de ahogamientos infantiles en verano y pide extremar la seguridad

21-08-2026 / 17:11

Pediatría enfatiza la importancia de la supervisión activa en niños de uno a cuatro años y advierte a los adolescentes del peligro de las zambullidas

El Servicio de Pediatría del Hospital Universitario de Jaén, perteneciente al Servicio Andaluz de Salud (SAS) de la Consejería de Presidencia, Sanidad y Emergencias, pide extremar las medidas de prevención ante los accidentes acuáticos infantiles durante el verano, especialmente en piscinas, playas y bañeras. El jefe de Servicio de Pediatría, Jesús de la Cruz, recuerda que “los accidentes son casi siempre prevenibles” y subraya la necesidad de prestar una especial atención a los niños de entre uno y cuatro años, considerados el grupo de edad más vulnerable.

Entre los accidentes infantiles asociados al periodo estival, el especialista destaca especialmente los ahogamientos, que pueden producirse tanto en espacios recreativos como en el propio domicilio. “En verano tenemos que centrarnos especialmente en los ahogamientos, tanto en piscinas como en playas, pero también en bañeras, donde también pueden ocurrir”, explica De la Cruz. El especialista señala además que el cambio climático, con periodos de calor más prolongados e intensos, ha ampliado el periodo en el que se realizan actividades acuáticas y, por tanto, la exposición a este tipo de accidentes. En este sentido, los datos a nivel andaluz reflejan la importancia de extremar la prevención: en 2022 se registraron 56 fallecimientos por ahogamiento, entre adultos y niños, mientras que en 2024 la cifra superó el centenar.

Para prevenir los ahogamientos infantiles, Jesús de la Cruz insiste en que la principal medida es la supervisión activa por parte de un adulto. “Los niños tienen que tener supervisión activa por un adulto, con los cinco sentidos puestos en ellos”, señala. Esta vigilancia debe mantenerse en todo momento, incluso cuando el menor se encuentre en un entorno conocido o en una piscina aparentemente segura. En el caso de las piscinas particulares, el especialista recomienda que estén cerradas y protegidas, de manera que los niños no puedan acceder al agua sin la presencia de un adulto.

Otra de las recomendaciones es enseñar a nadar a los niños lo antes posible, siempre de forma adaptada a su edad y capacidades. “Hay escuelas incluso para lactantes, menores de un año”, apunta De la Cruz, aunque recuerda que saber nadar no sustituye en ningún caso la vigilancia de un adulto.

En cuanto a los elementos de flotación, aconseja utilizar únicamente dispositivos homologados y adecuados para cada menor, y recuerda que tampoco estos elementos sustituyen la supervisión directa. La prevención debe extenderse también a los adolescentes, especialmente ante las zambullidas en piscinas, playas y otros espacios acuáticos. “En adolescentes hay que evitar las zambullidas porque, aunque se producen en menos casos, pueden llegar a tener consecuencias para toda la vida”, advierte el jefe de Servicio de Pediatría. Los saltos al agua en zonas de profundidad desconocida o desde lugares elevados pueden provocar lesiones graves, especialmente en la cabeza y la columna vertebral.

Desde el servicio de Pediatría del Hospital Universitario de Jaén se insiste en que la prevención y la vigilancia son fundamentales para reducir los accidentes infantiles. Por ello, se recomienda a las familias identificar previamente los posibles riesgos del entorno y adoptar todas las medidas necesarias para evitar que los menores puedan acceder al agua sin supervisión. El Hospital Universitario de Jaén recuerda que un descuido de pocos segundos puede tener consecuencias graves y anima a padres, madres y cuidadores a extremar la precaución durante los meses de verano, especialmente en las actividades relacionadas con el agua.