El espíritu de la aldea de El Rocío envuelve Jaén

La capital acoge el undécimo encuentro de hermandades de la diócesis, cargado del amor por la Blanca Paloma

29 nov 2025 / 18:23 H.
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Entre flautas y tamboriles, el Seminario Diocesano de Jaén ha despertado esta mañana con un aroma a marismas. Por unas horas, el centro histórico jiennense ha parecido trasladarse hasta la aldea del Rocío, envuelta en un ambiente de convivencia, música y devoción hacia la Blanca Paloma. El undécimo Encuentro Jubilar de Hermandades Rocieras de Jaén ha reunido en la capital a siete hermandades y a una asociación rociera —Martos, Jamilena, Linares, Baeza, La Carolina, Alcalá la Real, Castillo de Locubín y Jaén— para exaltar a la patrona de Almonte.

A las diez de la mañana, comenzaba la recepción y el desayuno en el Seminario. Era el punto de reencuentro, donde las hermandades compartieron anécdotas, reencuentros y el murmullo emocionado de quienes saben que viven un día grande. Este año, además, la cita cobraba un matiz especial: la capital le fue asignada la responsabilidad de ser anfitriona del encuentro con motivo del Jubileo de la Esperanza. “Es un momento muy bonito, nos juntamos todas las hermandades en un día de rezar y de estar todos juntos”, expresa María Dolores Galán, presidenta de la hermandad jiennense.

A las doce de la mañana, el rezo del Ángelus marcó el inicio de la procesión hacia la Santa Iglesia Catedral. Cuarenta minutos después, la comitiva llegó a la sede episcopal de la diócesis de Jaén entre redobles y plegarias. Las campanas repicaron al paso de los simpecados, convirtiendo ese momento en uno de los más emotivos de la jornada. “¡Viva la Virgen del Rocío, Reina de las Marismas! ¡Viva la Hermandad de Jaén! ¡Viva la Virgen de la Capilla! ¡Y que viva la Madre de Dios!”, profesó dentro del templo Santiago Padilla, presidente de la Hermandad Matriz de Almonte.

En su interior, el coro rociero de la Hermandad del Rocío de Jaén puso la nota musical a una la solemne misa, oficiada por el provicario general José Antonio Sánchez. A las tres de la tarde, de nuevo en el Seminario, la jornada ha continuado con la comida de hermandad, último acto de un día en el que la fe y la tradición rociera han vuelto a encontrarse con fuerza en la capital jiennense.

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