Un olivo gigantesco de variedad picual es lo primero que ven los 500 empleados que trabajan en el centro logístico de Mercadona, ubicado en Guadix, desde donde la cadena española de supermercados físicos y online suministra a las 22 tiendas situadas en la provincia de Jaén, además de abastecer a las que radican tanto en la provincia de Granada como en la de Almería.
Este centro logístico gestiona la recepción, clasificación y distribución de una vasta cantidad de productos, priorizando la calidad y la optimización de costes para asegurar que los artículos lleguen a las tiendas en perfectas condiciones y repercutir positivamente en el precio final que se ofrece al cliente —“Jefe”—. Son las 12:30 horas y el tránsito de los camiones de proveedores que se encargan de entregar la mercancía no cesa, una constante que se repite prácticamente todo el día. Y es que este bloque logístico, con una avanzada tecnología implementada, recibe aproximadamente 300 camiones al día, pudiendo alcanzar los 600 en días de mayor actividad. El centro granadino, que se divide en diferentes áreas de trabajo en las que se clasifican y se distribuyen productos secos, frescos, refrigerados y congelados, recepciona cerca de 5.000 palés diarios solamente de producto seco. El total global de palés recepcionados en el complejo ronda los 6.000 palés diarios, incluyendo seco, fresco —2.000 palés al día—, refrigerado y congelado.
El área de seco tiene una sección convencional, donde trabajan aproximadamente 25 personas por turno en 3 turnos, y una parte automatizada, que es pura ingeniera de vanguardia. Los productos secos, al contrario que los frescos, refrigerados y congelados, no requieren control de temperatura. Pero los empleados se afanan en dar salida a los productos en el proceso de entrada, que implica escanear el código de barras de la etiqueta del proveedor para constatar que la información detallada de cada producto es la correcta —peso, fragilidad y destino de ubicación—, para posteriormente verificarlos con fotografías y realizar el conteo de cajas.
En el control de calidad y manejo de producto secos es crucial diferenciar entre productos frágiles, como puede ser un lote de magdalenas, y pesados, como podría ser un palé de latas de atún, para su correcto almacenamiento y transporte. Los productos frágiles llevan una etiqueta específica y se ubican en lugares de menor riesgo, evitando que se coloquen artículos pesados encima. Una manipulación incorrecta, como apilar atún sobre magdalenas, dañaría el producto y, como consecuencia, resultaría en pérdidas para la compañía, por lo que los empleados de Mercadona realizan un meticuloso proceso de ubicación, lo que se traduce en un mejor precio final para el cliente.
La logística no genera beneficios directamente, sino que prepara y distribuye para la tienda, que es el cliente interno. La estrategia principal de Mercadona es optimizar los costes sin comprometer la calidad del servicio. Para ello, la productividad debe ser global: de nada sirve que el proceso logístico sea muy rápido si el producto llega dañado a la tienda, ya que esta incidencia haría que la tienda sea improductiva al no poder venderlo. En este sentido, la filosofía de la cadena de supermercados tiene claro que es fundamental asegurar que el palé llegue a tiempo y que lo haga con la calidad necesaria para ser productivo en la tienda.
Los productos de alta rotación y mayor venta se colocan en el suelo, en las zonas centrales del centro logístico, para una preparación más rápida y una mayor productividad. Y los productos de rotación media-alta, en cambio, se almacenan en los laterales y estanterías para maximizar la capacidad. La ubicación de los productos de Mercadona se rige por un sistema digital que prioriza la mercancía según su tipo.
En referencia a las rutas y al transporte, la compañía busca que cada camión realice viajes productivos, evitando “transportar aire”. Por ejemplo, un camión que entrega mercancía a Almería regresará vía Jaén transportando aceite u otros productos. En este sentido, los camiones no solo entregan, sino que aprovechan cada viaje para suministrar mercancía y regresar con carga de productos. Esto maximiza la utilidad de cada viaje. La consolidación de mercancías y el apilamiento estratégico permiten transportar un mayor volumen en un solo viaje, reduciendo el número de camiones necesarios. Esto, que se conoce como la Estrategia del 8, repercute en la reducción de costes de transporte, combustible y en la minimización del impacto ambiental —menos tráfico, ruido y emisiones—.
La digitalización es fundamental en el proceso preparación de pedidos, pues las tiendas de Mercadona envían sus pedidos digitalmente. El sistema asigna a un empleado la tarea de ubicar los artículos necesarios en los muelles de carga. Una vez ubicados, el sistema guía al preparador con instrucciones precisas y digitales, como, por ejemplo, “pasillo 86, hueco 53 y altura 3”. De esta forma, los trabajadores saben a la perfección qué artículos recoger y cómo apilarlos en el palé. Esta digitalización elimina la necesidad de que el preparador organice manualmente su trabajo, reduciendo errores y aumentando la velocidad y la eficiencia.
Cada “calle” en el centro logístico corresponde a un pedido de una tienda específica, distribuyendo en total a 89 tiendas. Los pedidos se agrupan y se asigna una hora de carga para el camión que los transportará. El proceso está altamente digitalizado para facilitar la comunicación y la eficiencia, utilizando tecnología de antena para verificar la carga correcta de los palés. Al pasar un palé por el arco de la antena, se ilumina en verde si es para la tienda correcta, o en rojo si hay un error, el cual se notifica al operario a través de una tablet. Este sistema, implementado hace cuatro años, es crucial para evitar errores en la expedición. El objetivo principal es asegurar el servicio y la calidad, ya que la productividad se mide por la realización del trabajo en el tiempo establecido, asegurando que las entregas lleguen a tiempo.
La recepción comienza a partir de las 14:00 horas, con el grueso de las entregas entre las 18:00 y las 22:00 horas. El centro, en esta zona, procesa un volumen significativo, manejando entre 40.000 y 50.000 cajas de productos al día. Todos los productos conllevan una verificación obligatoria de la temperatura en el muelle de recepción. Un termómetro Bluetooth registra automáticamente la temperatura, vinculándose con el sistema central. De esta forma, si un producto no cumple con las condiciones óptimas de temperatura, el sistema lo detecta y el producto es rechazado, impidiendo que llegue a la tienda.
La cadena de frío es esencial y se monitorea en tres procesos clave: recepción, preparación y expedición. No todos los productos tienen la misma temperatura. Por ejemplo, los productos como ensaladas y carnes se almacenan a 3°C, mientras que las frutas y verduras pueden estar hasta 12°C. El tiempo máximo de permanencia de un producto en el centro es de 16 horas. Esto asegura que los productos sean lo más frescos posible y lleguen a las tiendas a primera hora del día siguiente. Automatización del Proceso. El sistema de gestión de perecederos está altamente automatizado, con robots encargados de distribuir equitativamente las cajas a diferentes celdas de preparación, asegurando que todas las unidades puedan trabajar simultáneamente y eficientemente.
Con una inversión de 32 millones de euros, el centro logístico automatizado, que abarca 22.000 metros cuadrados, tiene una capacidad total de almacenamiento de 7.000 palés y 260.000 bandejas, y es capaz de preparar 5.500 cajas por hora. Para preparar los pedidos de las tiendas, los productos se bajan del almacén de palés, se despaletizan y se organizan en bandejas individuales —cada bandeja actúa como la “matrícula” de una caja—. El sistema contiene 180.000 bandejas grandes y pequeñas, y esto hace que sea una infraestructura sacada del futuro.
Cuando una tienda realiza un pedido, el sistema las selecciona, las prepara y las baja para ensamblar el palé del pedido. Una vez preparado, el palé sale listo para ser enviado a la tienda. Cabe destacar que el sistema automático maneja productos individuales o de menor rotación, mientras que los productos de alta rotación o que se venden por palés completos se gestionan en áreas de paletizado más rápidas o directamente en el suelo para mayor eficiencia. La automatización busca generar productividad, eficiencia y reducción de costes. No por ello Mercadona prescinde de personal, sino que la compañía realiza procesos formativos de reciclaje para que los empleados aprendan a dirigir este automatizado, lo que implica un nuevo reto para empleados que anteriormente realizaban tareas manuales como coger o apilar.