El agua apenas cala la tierra y el campo clama por más lluvia

Una fuerte tormenta deja casi 30 litros en una hora en la capital

29 ago 2017 / 10:22 H.

Qué falta que hace y qué bien que ha venido. Desde hace varios días, los pronósticos meteorológicos apuntaban que venía agua en este principio de semana. Es más, la Aemet mantenía el aviso amarillo por la abundancia de precipitaciones. Y las predicciones no han fallado. Una intensa tormenta descargó con fuerza en la capital y dejó casi 30 litros por metro cuadrado, dificultó el tráfico e, incluso, llegó a causar algunos daños. Todo en apenas una hora, entre las tres y las cuatro de la tarde.

Este “minianticipo” del otoño en pleno mes de agosto llegó como una bendición para calmar la sed del campo jiennense. De hecho, hay que recordar que no llovía con tanta fuerza desde el pasado mes de mayo. Desde entonces, han sido muchos días seguidos en los que los agricultores miraban al cielo con resignación y con paciencia. Ayer se frotaban las manos, aunque con moderación: “Es un agua que siempre viene bien, pero ha sido muy escasa”, dice Juan Luis Ávila, secretario general de COAG en Jaén. “Apenas ha calado la tierra un par de dedos”, añade para resaltar que lo que mejor le ha venido al campo es el descenso de las temperaturas, de hasta quince grados de media en la provincia.

La gota fría sigue hoy por Jaén. La mayor parte de los cielos de la provincia volverán a estar cubiertos. La Aemet habla de chubascos generalizados, que podrán ir acompañados de tormentas y granizo, sin descartar que sean localmente fuertes. Los termómetros seguirán a la baja. Desde luego, un pequeño respiro para una situación más que preocupante.

El aguacero hace caer un muro

El agua cayó con intensidad en la ciudad. Muchos litros en muy poco tiempo, lo que provocó que se produjeran ciertos problemas en la capital jiennense. El más significativo fue, sin duda, la caída del muro que separa las instalaciones de la empresa Autobuses Castillo y el Hospital Médico-Quirúrgico (el antiguo Princesa). La fuerza del aguacero se llevó por delante esta pared de ladrillos. Los Bomberos acudieron hasta el lugar pero, finalmente, no tuvieron que intervenir, según explican las fuentes consultadas. También hubo problemas en las carreteras secundarias que unen los residenciales de las afueras de la capital. La pequeña tromba de agua se dejó notar en “los puentes”, donde vecinos alertaron de ramas y árboles caídos.

Las tormentas no fueron algo exclusivo de la capital. También descargaron con ganas en la Sierra Sur, donde causaron inundaciones y “ríos” de barro y en la Sierra de Cazorla, con una granizada en La Iruela.