Día uno sin los tornos en el bus

La empresa trabaja ya en el nuevo sistema de control de acceso y los viajeros están aliviados después de su retirada

02 dic 2017 / 11:37 H.

Sonaba en la radio el grupo de Los Ángeles Red Hot Chili Peppers, los Chiles Rojos Picantes, si se traduce al castellano, en el autobús de la línea número 4 de Autobuses Castillo, el que cubre el trayecto entre la Universidad y La Glorieta, con paradas en el centro. La voz de Anthony Kiedis contaba y cantaba la historia de Dani California, que, como se repite en el estribillo de esta pegadiza canción, descansa en paz. El personaje se va para no volver, como los tornos de los autobuses urbanos de Jaén capital que, después de estar instalados 56 años, se eliminaron ayer. “Un pequeño paso para la empresa, un gran paso para la ciudad”, bromeó una usuaria, que se subió en la calle de Ben Saprut, junto al Campus de Las Lagunillas.

Al vehículo articulado entraron, en este punto de la ciudad, una decena de usuarios y, al llegar a Roldán y Marín, la cifra se había multiplicado casi por cinco. Muchos de ellos, al acceder al transporte colectivo y no tener que pegar la bolsa que portaban a la axila, se congratularon de la retirada de los tornos; otros pagaron su billete, a razón de 0,98 euros, o acercaron la tarjeta de abonado al lector, sin más, no se habían dado cuenta de que no les estorbaba el sistema de control, calificado de antigualla por los dos partidos de la oposición municipal, el PSOE y Jaén en Común (JeC) y que, de la mano de esta última fuerza, ha sumido a Autobuses Castillo en la que se puede considerar como la mayor crisis de su larga historia. Durante prácticamente todo el año 2017, los buses mantuvieron el mecanismo de control instalado. A JeC no le cuadraba y preguntó a la ITV que emitió un informe en el que dejaba claro que su uso no está permitido por la ley. Esta documentación llegó a manos de la Administración local, de ahí que la Concejalía de Seguridad Ciudadana, Tráfico y Transportes diera un ultimátum a Castillo para que acabara con los tornos. Los papeles también llegaron a la Dirección General de Tráfico que fue más expeditiva y los puso a disposición de la Fiscalía, por si veía indicios de delito. El Ministerio Público admitió a trámite la denuncia y el caso ya está en manos de un juzgado, que lo investiga. En medio de todo este proceso, el pleno de la Corporación, por unanimidad, aprobó una moción que exige que mejoren las condiciones laborales de los trabajadores y, además, otra propuesta para que se abra un expediente sancionador a la compañía. De hecho, este procedimiento ya está en marcha, después de que la Administración local requiriera a la adjudicataria del servicio información sobre si sabía que no podía mantener los tornos.

José Castillo, el empresario que está al frente del negocio de autobuses, estaba satisfecho porque, conforme a lo que le solicitó la Concejalía, los sistemas de conteo de pasajeros fueron retirados. Costó, como dejó claro, que sus hijos, que trabajan en la sociedad familiar y los mecánicos, estuvieran hasta las cuatro de la madrugada de ayer con las manos en la masa. En cuanto al método que se instalará para saber cuántos usuarios se suben a cada coche de línea, aclara que todavía esta cuestión no está solventada, aunque será dentro de muy poco. “De lo demás no sé nada”, afirmó, al ser preguntado por el pleito judicial abierto y las medidas aprobadas por todos los concejales del Ayuntamiento. Es más, opinó que, de esas cosas, los que tienen que hablar son, en sus palabras, “los políticos”.

Son días de mucho trabajo para esta firma jiennense, ciertamente, porque, además de los problemas con los tornos, tienen que hacer frente a una reorganización de prácticamente todas las líneas, debido al proceso de peatonalización del centro, que limita solamente a un microbús, el de la línea 11, los que pueden pasar por delante de la Catedral, lo que incrementa, en algunos casos, el tiempo de desplazamiento.