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Carlos Alberca Martínez: “Quiero recuperar los valores y principios socialdemócratas”

24-09-2026 / 16:38

La militancia socialista está llamada a elegir entre la continuidad de Julio Millán como aspirante al bastón de mando en la capital o la renovación de un compañero de su actual equipo que, en esta entrevista, deja claros los motivos por los que da un salto de vértigo

LA ENTREVISTA

Atravesaba el Partido Socialista una situación crítica, en 2010, cuando decidió llamar a la puerta de la agrupación de su ciudad para convertirse en un militante más. Tenía las ideas de un socialdemócrata convencido y estaba dispuesto a arrimar el hombro en el paisaje urbano en el que creció. Carlos Alberca Martínez (Quart de Poblet, Valencia, 1971) se convirtió en concejal en 2015 y comenzó una carrera política que le lleva a ser, ahora, uno de los principales protagonistas del escenario municipal. El jueves se enfrentará al alcalde y secretario general del PSOE de Jaén, Julio Millán, en unas elecciones primarias.

—¿Qué ha cambiado para que en 2018 aplaudiera usted la victoria de Julio Millán en las elecciones primarias y ahora se haya convertido en su rival?

—No sólo aplaudí la victoria de esas primarias para Julio Millán, es que yo fui el coordinador de esa campaña, de tal forma que trabajé, desarrollé, ganamos, celebramos la victoria y, después, continué durante años, de forma leal, a su lado y sin problema. No tengo nada personal, todo lo contrario, le tengo un respeto máximo. Lo que ocurre es que, en política, esa lealtad ciega no puede ser un cheque en blanco, sino que se tiene que renovar con los hechos y con los resultados y, por desgracia, los últimos resultados no son positivos para el partido. Estamos viendo cómo desde 2019 a 2023 hubo más de cinco mil votos de diferencia entre el Partido Socialista y el Partido Popular, con cuatro años de Gobierno socialista. Esto no ha dejado de aumentar, porque si miramos la última cita electoral de 2026, en las autonómicas, hay más de quince mil votos de distancia, aunque es una convocatoria diferente, pero la dinámica es esa. Hay que atajarlo. Si no hacemos nada será una irresponsabilidad. No he cambiado en nada, mi objetivo es el mismo de 2018: Que Jaén sea gobernada por un Partido Socialista con un proyecto socialdemócrata.

“Tenga en cuenta que quien ha convocado las elecciones primarias ha sido Julio Millán, sin tener necesidad. Imagino que fue una decisión meditada, estaba en su derecho y yo la respeto”

—¿Está decepcionado?

—En parte sí, pero no es una valoración personal, porque yo quisiera enfocar esto desde una perspectiva política y objetiva. Los datos no nos dan unos buenos resultados, el panorama es muy complejo, hay mucha desmovilización de la militancia en la agrupación local del PSOE, hay poco respaldo ahora mismo en el actual secretario general y posible candidato, Julio Millán, y vemos que una alternativa es necesaria para conseguir el objetivo del gobierno socialista en la ciudad.

—La consigna del partido fue, desde el primer momento, no celebrar elecciones primarias en las ciudades de más de veinte mil habitantes con gobierno socialista, y la capital es la única de las ocho de Andalucía. ¿Hay algo interno oculto contra Julio Millán?

—Para nada, cómo va a haber algo oculto. Tenga en cuenta que el que ha convocado las elecciones primarias ha sido él, sin tener necesidad. Imagino que fue una decisión meditada, estaba en su derecho y yo la respeto. Lo que hemos hecho es presentar una precandidatura para ver si tenemos respaldo y seguimiento en la agrupación y el resultado es que hemos encontrado el apoyo, a través de los avales, prácticamente de un treinta por ciento de los afiliados de Jaén. Por lo tanto, no hay nada oculto, sino que la agrupación quiere decidir, está viva y en condiciones de participar en la toma de decisiones.

—Con sinceridad... ¿Recibió usted el respaldo de la dirección provincial para dar el paso y presentarse como precandidato?

—Esto no nació de ningún despacho, sino de la militancia, de la agrupación, y esa es la fortaleza que tiene.

—¿Hubo punto de inflexión?

—No. Es más bien un rumbo que se ha ido separando de los principios y de los valores del Partido Socialista, una dirección que ha ido abandonando a la militancia por el camino y un camino que se ha ido alejando de hacer buenas campañas electorales para ser más combativos de cara a conseguir más votos en las citas electorales. Ahora mismo, gran parte de la militancia no entiende esta forma de hacer política, con decisiones muy liberales, como el abuso de las colaboraciones público-privadas, la externalización de los servicios o la cesión de espacios públicos para aprovechamientos privados... Son decisiones que puntualmente y bien justificadas pueden aceptarse, pero si son repetidas dejan ver que siguen un modelo que se aleja de los valores y los principios del Partido Socialista.

—¿Usted advirtió de la situación a Julio Millán, le dejó claras sus críticas?

—Hemos hablado muchas veces de reconducir la situación, pero no hemos tenido muchos canales posibles para llevar a término estas propuestas, se han ido desintegrando poco a poco los grupos de participación en la agrupación y lo que se plantea es que hay muchos equipos de trabajo y muchos actos programados, pero esto no se puede medir de esta forma. El rumbo errático de aplicación de las políticas locales y un problema de pilotaje derivado de la fuga de talento de la militancia, el capital humano, son motivos más que suficientes para intentar cambiar la situación. El otro día pregunté que dónde están todas las personas que fueron grandes políticos en Jaén y que fueron desapareciendo y a nadie les ha preocupado... No creo que esta fuga de talento se produzca sin hacer algo por evitarlo.

—Hay quienes dicen que usted lo hace para salvar su futuro y el de quienes le respaldan en el salón de plenos. ¿Qué tiene que decir al respecto?

—Hace seis meses comuniqué a Julio Millán que no quería formar parte de su equipo. Íbamos a terminar el mandato para cumplir con los objetivos marcados en mis áreas, que son Recursos Humanos y Régimen Interior, pero ya le planteé que no contara conmigo en las siguientes elecciones. Yo tengo una trayectoria muy amplia tanto política como personalmente, me conocen prácticamente en todos los sectores de población de la ciudad y saben que yo no necesito estos cargos para continuar con mi actividad en la capital. Por lo tanto, me puedo permitir el lujo de no tener que estar en un equipo en el que no comparto los principios y los valores políticos y de gestión. En cuanto a mis compañeros, yo creo que han valorado desde el principio una situación que es incómoda o puede llegar a ser muy incómoda según el resultado, por lo que apelo al respeto por la valentía que han tenido a la hora de enfrentarse al poder establecido sin importarle las consecuencias que puedan tener en un futuro por luchar por tener un partido mejor.

—¿Cuenta con apoyo de compañeros del actual Grupo Municipal Socialista?

—Sólo he hablado con las dos personas que colaboran directamente conmigo. El resto ha recibido mi carta y mi propuesta ideológica, por lo que respeto al máximo la opción que elijan. Yo quiero poner el foco en la militancia, en ese afiliado que apoya las actividades que organiza la Casa del Pueblo, quien abre y cierra, quien lleva o trae en campañas, el que habla del partido en su barrio, con su familia o grupo de amigos, el que da respuesta en todos los ámbitos en los que se relaciona sobre los principios del Partido

“Creo en la democracia interna, de tal forma que no compito con un enemigo, sino con un compañero y los que votan son mis compañeros. Una vez que termine el proceso ganará el Partido Socialista”

—¿Cree usted que es el momento de dividir a la militancia cuando el viento corre a favor de la derecha?

—No creo que se trate de dividir, esto es una cuestión de convencimiento de principios democráticos. Yo creo que una organización que dirime entre dos opciones se hace más fuerte. No creo en la división. Es verdad que el panorama político es complejo, porque atravesamos una situación que hay que afrontar con mucha decisión, planificación, fortaleza y sistematización, pero si hemos llegado hasta aquí es porque hemos perdido una buena parte del electorado por el camino. Hay una gran cantidad de electores que no reconocen la respuesta socialdemócrata en el Partido Socialista de la capital y estoy convencido de podemos recuperar el abstencionismo que notamos en los colegios electorales para ser capaces de impulsar de nuevo un gobierno socialista solvente y sin necesidad de alianzas en Jaén.

—¿Qué espera usted de aquí al sábado? ¿Hay alguna posibilidad de integración?

—Espero que los días sean tranquilos, de confrontación de ideas y de participación. La posibilidad de integración, por mi parte cien por cien. Creo firmemente en la democracia interna, de tal forma que no compito con un enemigo, sino con un compañero y los que votan son mis compañeros. Una vez que termine el proceso ganará el Partido Socialista y todos nos alinearemos e iremos a una.

—Tanto María Jesús Montero como Juan Latorre han cerrado filas en torno a Julio Millán. ¿Se siente solo?

—No, insisto, porque esto nace de la militancia y de la agrupación de Jaén, de tal forma que ellos decidirán y depositarán el voto en cualquiera de las dos opciones, y a ellos me dirijo.

Pone el foco en los afiliados jiennenses, a quienes quiere invitar a participar en la toma de decisiones que tienen que ver con el día a día de una ciudad en la que no está de acuerdo con la gestión municipal. Se muestra crítico con la externalización de servicios, la firma de colaboraciones público-privadas o la cesión y proyectos que, según él, recuerdan políticas de derechas: “La gente, al final, votará al partido original en las elecciones, no a la copia”
Carlos Alberca Martínez: “Quiero recuperar los valores y principios socialdemócratas”

—¿Qué le dice la militancia?

—Algunos están de acuerdo con mis valores, mis principios y mis proyectos, pero otros están en desacuerdo, lo cual agradezco enormemente, porque todas esas aportaciones las tendré en cuenta en el futuro. Lo que yo estoy intentando construir es un partido en el que las ideas y los proyectos vayan de abajo a arriba, no al contrario, una agrupación que no acompañe, sino que construya, y que no haga palmas a proyectos finalizados y participe en la toma de decisiones. Lo que me suelen decir es que agradecen enormemente que se les llame para que puedan participar, opinar y construir en ideas y proyectos de futuro. También me hablan de vivienda, de los problemas de jóvenes que se van a Erasmus y no vuelven porque no encuentran oportunidades, me hablan de empleo, de servicios públicos elementales, de los problemas de la recaudación municipal... Tenemos el foco donde realmente importa.

—¿Qué le parece la gestión del equipo al que usted pertenece?

—Yo creo que trabajamos razonablemente bien, con dificultades y hemos conseguido una sobrefinanciación muy interesante para llevar a cabo proyectos que estaban muy atrancados en Jaén, pero no vale con gestionar, sino hacerlo sin olvidar los valores y principios del Partido Socialista, porque, de lo contrario, corremos el riesgo de identificarnos con políticas de otros partidos y a la hora de votar, el ciudadano vota al original, no a la copia.

—¿Mereció la pena la moción de censura con Jaén Merece Más?

—Qué le voy a decir, si fui el negociador activo, durante muchos meses, para que esto fuera una realidad. Por supuesto, volver a tener la oportunidad de estar en el Gobierno mereció la pena, pero una moción de censura no es un fin en sí mismo, sino el punto de partida de un proyecto político y de gestión. Echo de menos los valores socialdemócratas en la toma de decisiones y que se escuchen más las necesidades de los ciudadanos a la hora de determinar los proyectos, por ejemplo, con el exceso de financiación que hemos tenido en inversiones del Gobierno de España... Echo de menos que las iniciativas respondan a cuestiones que demandan nuestros vecinos y que nunca tuvieron respuesta porque no había dinero y, sin embargo, ahora se toman decisiones con nula participación de la agrupación de Jaén.

—¿Cuál es su modelo de ciudad?

—Una ciudad que tiene bien resuelta la parte elemental, que son los servicios públicos, y ambiciosa en los proyectos importantes.

“Lo que yo estoy intentando construir es un partido en el que las ideas y los proyectos vayan de abajo a arriba, no al contrario, una agrupación que no acompañe, sino que construya y no aplauda”

—¿Qué es para usted el Partido Socialista?

—Es un partido indispensable en la historia de España, en el que muchos hombres y mujeres se dejaron parte de su vida para lograr lo que hoy nos parece evidente: una sanidad pública, una educación universal, derechos civiles, estado del bienestar... Todo esto lo damos por hecho, pero alguien tuvo que luchar para conseguirlo. Es un partido que apuesta por lo público y que apoya y está cerca de sus militantes, parte activa de la organización y protagonistas.

—¿Cuáles son sus aspiraciones políticas, ser alcalde?

—Evidentemente, pero no es sólo la única. Quiero ser alcalde y quiero el respeto y el reconocimiento de mis militantes.

—Último mensaje...

—Que los militantes puedan ir con naturalidad y tranquilidad a votar a estas elecciones primarias, porque los dos somos compañeros.