“Cada vez que estábamos a solas en casa abusaba de mí”
El fiscal mantiene su petición de cárcel para un hombre acusado de tocar y violar a su sobrina, de tan solo 7 años
Hubo un momento en que Carmen (es un nombre figurado) ya no aguantó más y comenzó a llorar. Su sollozos rompieron el silencio de la sala de vistas de la Audiencia. Durante diez largos minutos, esta adolescente de 14 años relató los innumerables episodios de abusos a los que, presuntamente, la sometió su tío abuelo, el peruano Arturo Cristian P. O. La chica, que declaró por videoconferencia, sorprendió por la entereza con la que contestó a las preguntas del tribunal. Sin embargo, cuando tuvo que recordar que intentó suicidarse cortándose las venas en junio de 2016, se vino abajo y lloriqueó como la niña que es. Antes, Carmen contó a los magistrados que el hermano de su abuela paterna la sometió “muchas veces” a tocamientos desde que ella tenía siete hasta que cumplió los trece. “¿Cómo se portaba con vosotros?”, le preguntó la fiscal Mercedes Heredia: “Conmigo muy mal. Abusaba de mí cada vez que se nos quedábamos solos”, respondió la niña. La representante del Ministerio Público le pidió que contara cómo fue la primera vez: “Tenía 7 años y estaba durmiendo en el sofá. Se supone que él nos estaba cuidando a mí y a mi hermano. Me levanté asustada porque me estaba tocando el culo. Sentí mucho miedo, porque no sabía lo que me estaba pasando. Más tarde, comprendí que se estaba masturbando”, respondió Carmen.
Según su versión, esos episodios se produjeron en numerosas ocasiones, normalmente, en la casa en la que convivía toda la familia o en el coche donde el acusado llevaba a la niña a actividades extraescolares. Dijo que, en algunas veces, abusó de ella incluso cuando su hermano pequeño, que entonces tenía tres años, estaba en la misma habitación. Además, la adolescente explicó que el procesado la obligó a realizarle una felación en, al menos, dos ocasiones: “Me decía que era lo normal y me hacía sentir culpable. Lloraba todas las noches, porque no quería pasar más por lo que estaba sucediendo”, aseguró cuando tuvo que contar las razones que la llevaron a intentar quitarse la vida. La chica aún hoy sigue en tratamiento. “Todavía siento muchísimo miedo al verlo. No puedo estar cerca de él”, concluyó.
Su hermano menor, que tiene 10 años en la actualidad y que declaró como testigo, ratificó a grandes rasgos la versión de Carmen. Explicó que, a veces, veía a su tío encima de su hermana: “No sabía lo que pasaba, pero sí que eso no estaba bien”, explicó el niño al tribunal, también a través de videconferencia.
A LA POLICÍA. La situación se destapó en junio de 2016, después del intento de suicidio de Carmen. “Nos contó solo una parte, no todo”, aseguró su madre. Entonces, hubo una reunión familiar y Arturo Cristian P. O. se marchó del domicilio. En aquel momento, no hubo denuncia: “Se decidió así porque mi suegro estaba enfermo”, relató la progenitora para añadir: “Mi hija no estaba bien. Bajó muchísimo en los estudios y ya acordamos ir a la Policía”. Fue en febrero de 2017. Entonces, el procesado fue detenido. La mujer aseguró que nunca sospechó lo que estaba pasando: “Se encargaba del cuidado de los niños. Teníamos mucha confianza en él”, matizó.
Arturo Cristian P. O. escuchó todos estos relatos sentado en el banquillo de los acusados prácticamente impasible. Con la vista siempre al frente, sin mirar nunca a sus sobrinos, tan solo hizo pequeños gestos de negación girando levemente la cabeza de un lado a otro. Nada más. Durante su interrogatorio, el acusado negó todos los cargos que se le imputan: “Jamás hubo tocamientos. Solo jugaba con ellos, me los montaba en mis hombros”, dijo, visiblemente nervioso. Además, trató de aclarar que casi nunca se quedaba a solas con los menores, ya que ellos iban al colegio y él estaba trabajando como albañil hasta las seis de la tarde.
Sus explicaciones no convencieron a la Fiscalía, que mantuvo su petición de once años y medio de cárcel para él por un delito de agresión sexual. El juicio quedó visto para sentencia.