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“Ser voluntario en una ONG es poner al otro por delante”

“Soñadoras, creativas e idealistas, pero, sobre todo, conscientes de las realidades duras que existen”. Así definió Lola González, presidenta de “Manos Unidas”, la idiosincrasia de las ONG. Para ella, el egoísmo personal no tiene cabida en este mundo: “Trabajar en una ONG o ser voluntario, pienso que es poner al otro por delante, vivir con los ojos muy abiertos para darnos cuenta del problema en Jaén o donde sea, por muy lejos que esté, es posible de solucionarse”, explica.

El establecimiento de sinergias y la convivencia de lo heterogéneo es la clave para la pervivencia entre las ONG para González: “Las ONG que trabajamos desde la provincia de Jaén para todas las partes del mundo tenemos distintas ideologías, creencias, tareas y trabajos, pero todas estamos unidas bajo el mismo objetivo, mejorar la vida de las personas, devolverles su dignidad y luchar para que salgan de esas situaciones reales de dolor y de exclusión. Todas somos necesarias y cubrimos diferentes sectores y colectivos, nos apoyamos y trabajamos juntos, el mensaje es el mismo: ayudar y compartir la vida”, dijo.

Asimismo, la presidenta de Manos Unidas tuvo palabras laudatorias para el trabajo desinteresado de los voluntarios, pues considera que sin su labor callada, discreta y humilde no podría entenderse el papel decisivo de las ONG. También alabó la labor del padre Ángel, al que definió como “un ejemplo vivo de solidaridad real y de puro amor”, así como para los medios de comunicación, en especial, y a Diario JAÉN en particular: “Sois, muchas veces, la voz y el rostro de mucha gente que sufre”, apostilló González.

“Vivimos de los recursos de los socios de Jaén”

Marcelino Medina, nombrado presidente de la junta provincial de la Asociación Española Contra el Cáncer el pasado mes de noviembre, alabó la solidaridad de la asociación que encabeza, que cuenta con más de 4.700 socios. Fue el suyo un discurso muy cercano en el que no dudó en ensalzar la labor imprescindible que realizan en su día a día: “La AECC es una ONG despegada de la administración oficial. Vivimos de los recursos de los socios de Jaén, que son muy solidarios, y a través de ellos prestamos ayuda a los pacientes que lo necesitan, no solo económica, también psicológica, pues tenemos dos psicólogos en la asociación. Aparte de esto están los miembros del voluntariado, que visitan a los pacientes y familiares tanto en los hospitales como en sus viviendas habituales”, confirmó. Y es que, según reseñó, el trabajo del voluntariado es lo que convierte a la asociación en un ente más fuerte.

Asimismo confirmó la transcendencia de invertir en investigación: “Tenemos un fuerte sistema de salud nacional, pero no así en investigación, por lo que nuestro objetivo ahora es, sin olvidar a los enfermos y su tratamiento de una forma directa, apoyar la investigación”, dijo. En 2015, el apoyo a la investigación fue de 8 millones de euros, una cifra importante ya que, según el propio Medina, es la única asociación que, pese a la dura crisis, no ha bajado su aportación económica.

Por último invitó a todos a su residencia, situada junto a la iglesia del Salvador,. Esta residencia fue ideada para hospedar a enfermos del cáncer, especialmente de larga duración, así como a sus familiares.

“Las pequeñas ONG actúan con independencia”

Pilar Belart fue clara en la labor que realizan las pequeñas ONG: “Estas asociaciones están formadas por mujeres y hombres que no buscan mejorar sus curriculums, que no quieren reconocimientos ni grandes sueldos ni hacer turismo por los países en los que actúan”, explicó la presidenta de la ONG Se Puede Hacer (SPH). La clave para Belart es la independencia con la que estas pequeñas asociaciones sin ánimo de lucro actúan, ya que no están sujetas al dictado de los organismos nacionales e internacionales, al ser ajenas a cualquier tipo de interés comercial. “No necesitan grandes infraestructuras para llevar a cabo su labor, solo requieren de un puñado de hombres y de mujeres que crean que se puede conseguir un mundo mejor”, expresó.

Belart puso a todos los asistentes al acto con la piel de gallina al contar anécdotas de sus viajes, ya que, para la presidenta, “hasta para ser pobre hay que ser del primer mundo”: “Nuestros voluntarios responden a la deuda contraída con el mundo por haber nacido aquí, en una país donde hay energía, seguridad por las calles, acceso a los hospitales y, en el peor de los casos, se tiene acceso a un plato caliente”, dijo. Una declaración con la que puso de relevancia las facilidades con las que cuenta el ciudadano que ha tenido la suerte de nacer en occidente.

Por último la presidente de SPH agradeció a los medios de comunicación su compromiso con las pequeñas ONG: “No somos nada sin vosotros, los medios, quienes nos dais visibilidad cuando necesitamos ayuda y quienes os fiais de nuestra labor en un momento de numerosos engaños”.

“Es importante el derecho de acceso a la educación”

Hace prácticamente una quincena de años que se fundó Quesada Solidaria y, desde entonces, no ha dejado de materializar proyectos de ayuda. Para Basilio Dueñas, cirujano y miembro de su junta directiva, el propósito de esta asociación sin ánimo de lucro era tratar de convertir los incontables kilómetros que separan el pueblo quesadeño de tantos países necesitados de solidaridad en insustanciales centímetros: “Nuestro objetivo principal en nuestro inicio era aportar un grano de arena para que uno de los principios y derechos fundamentales de la persona, como es la solidaridad, pudiera realizarse en otra zona del mundo, a muchos kilómetros de Quesada”, explicó.

El primer país en que Quesada Solidaria actuó fue Guatemala, en donde realizaron numerosas intervenciones quirúrjicas. A los pocos años, intervinieron en Nicaragua, donde además de la construcción de un hospital, siguieron desarrollando proyectos. En los últimos tiempos, la ONG empezó a colaborar con la asociación sin ánimo de lucro fundada y presidida por el padre Ángel: “Hace tres años com mi gran amigo Julio Millán, empezamos una colaboración con “Mensajeros de la Paz”, con los que llevamos tres proyectos, dos en un orfanato de Guatemala, y otro en Santo Domingo, proyectos que creemos que deben continuar”, aseveró.

Además Dueñas explicó el apoyo de Quesada Solidaria a la educación de los países en los que actúan. En estas naciones han construido y reformado escuelas. Puso la guinda con los agradecimientos: “Nuestros socios y simpatizantes siempre han estado ahí y han ayudado mucho. Gracias”.

“Atender el duelo filial es algo muy difícil de tratar”

La traumática experiencia de perder a un hijo fue la causa por la que Ana María Corral, responsable de Alma y Vida en Jaén, pensó en crear una asociación —junto con su marido—, para atender el duelo de aquellos padres que viven situaciones similares a las que a ella le tocó padecer. De este modo se puso en contacto con la asociación Alma y Vida originaria, en Sevilla, y ante la imposibilidad de desplazarse con frecuencia a la capital hispalense, decidió establecer una sede de esta asociación en Jaén: “Dos madres que coincidieron en el Hospital Virgen de la Macarena de Sevilla, porque tenían a dos hijas en fase terminal, pensaron hacer algo en nombre de sus hijos y de los padres y madres que están viviendo situaciones similares. Yo sentí, cuando perdí a mi hijo, esa misma llamada. Sentí, de pronto, que otros padres deben de sufrir lo mismo que estamos pasando nosotros y empecé a buscar en la Red si existía algo, para, si no, inventármelo”, dijo Corral.

Para la puesta en marcha de la ONG fue vital la ayuda de la Asociación Española Contra el Cáncer —a la que no dudó en dar las gracias—. Esta le cedió, en la planta baja de su sede, una sala que es el epicentro de todas sus reuniones: “Son terapias que organizamos con los padres que necesitan la ayuda. Conforme están mejor, abandonan la asociación”, comentó. Además de a la AECC, Corral agradeció la encomiable labor de los distintos psicólogos que, de forma voluntaria, pasan por la sede de “Alma y Vida”, ya que su ofrecimiento terapéutico es decisivo en el tratamiento con los padres: “Doy las gracias por tratar algo tan difícil como es atender el duelo filial”, finalizó.

“Estamos aquí porque nos duele ver sufrir a la gente”

La hermana Rosalía se preguntó, en un tiempo pretérito, por qué se está en el mundo. Encontró una necesaria respuesta: “Estamos aquí porque nos duele el alma cuando vemos a alguien sufrir, porque Dios nos ha hecho así, y eso es una cualidad del ser humano”, aseguró.

Sor Rosalía citó a San Pedro en su discurso, para explicar que, ante la falta de dinero, a “Siloé” no le falta la ilusión. Esta es la cualidad que capitaneó la construcción de su residencia: “Viendo la necesidad que iba surgiendo, vimos que era muy importante el trabajo. Creemos que sin formación no hay trabajo, al menos un trabajo de calidad, entonces optamos por formar a las personas. Luchamos muchísimo con instituciones y colegios por la mentalización, pero tampoco había sitios adaptados, por lo que optamos por hacer una residencia muy sencilla, pero totalmente adaptada”, contó.

El momento más emotivo llegó con la historia de Abdoulaye Kebe, quien sufrió una aparatosa caída tras ser golpeado al intentar saltar la “valla de la vergüenza”, tuvo numerosas lesiones y quedó en una silla de ruedas: “Su sueño era ser jugador de baloncesto. Tras su caída le ofrecimos lo que teníamos, una casa. Hoy somos felices en “Siloé”. Formamos una familia”, concluyó sor Rosalía.