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Alegría, hermandad, convivencia y celebración. Estos fueron los ingredientes que aderezaron ayer el primer día de las tradicionales Fiestas del Barrio de Belén y San Roque, organizadas por la Asociación de Vecinos Guadalquivir, que se prolongarán hasta el próximo domingo. El punto de partida fue el pregón que pronunció uno de sus vecinos, el joven Jesús Roble, que hizo un recorrido sentimental por su barrio de toda la vida. Desde las chucherías que compraba en el quiosco Felipe, a las napolitanas de chocolate de la pastelería local o los partidos de fútbol del colegio que los chavales jugaban como si fuera la final de un mundial hasta sus visitas frecuentes a bares como Casa Ángel, para probar una mariscada, o Casa Córdoba. “Cuando mis padres me echaron de casa pude comprarme mi piso propio aquí, así que no he dejado de respirar la vida de este barrio que es como un pequeño pueblo donde los vecinos son familia con los que puedes hablar de todo”, dijo Roble. Subrayó también la solidaridad que reina en Belén y San Roque, donde “si te pasa algo solo tienes que avisar para que te echen una mano”. “Aunque sea al cuello”, apostilló con humor. El pregonero pidió a sus vecinos que generación tras generación mantengan esa “esencia de hospitalidad que nos caracteriza” y cerró su sentida intervención, llena de referencias cariñosas a su querido barrio y sus vecinos, con un anuncio muy personal. En primavera su querido Belén y San Roque “contará con un vecino más porque mi mujer y yo vamos a tener un chiquillo”, anunció entre aplausos. Antes de su intervención, la Banda Municipal de Música de Jaén ofreció un concierto a los asistentes. La edil de Participación y Atención Ciudadana, María del Carmen Angulo, asistió ayer a este inicio de fiestas que reunió en la plaza de Belén a muchos vecinos deseosos de disfrutar de un rato agradable y de convivencia. La Hermandad Sentencia y Encarnación ofreció un servicio de barra popular a los vecinos y visitantes para que no les faltara de nada... como en toda fiesta que se precie.
Las opiniones del vecindario reflejaron distintas perspectivas sobre el desarrollo de las fiestas. Por un lado, vecinos como Rosa María Bocero García destacaron el ambiente cercano y festivo, asegurando que son estupendas y que no se las pierde ningún año porque resulta fácil divertirse. En una línea similar de entrega, Jesús Martínez Ordóñez, presidente de la asociación, manifestó que las vive con ilusión y un compromiso especial, con la esperanza de que la gente se vuelque al máximo en esta edición.
Por otro lado, surgen voces que apuntaron a aspectos a mejorar dentro del barrio. Francisca García Pérez, que lleva dos o tres años participando activamente, consideró que aunque están bien, falta algo de implicación por parte de los vecinos. En este sentido coincide Antonio Díaz Torres, quien recordó que hace 15 años eran mejores y sugiere ampliarlas tanto en días como en actos programados. Finalmente, la novedad la aportó Juan Alberto Pérez Bueno, quien acude por primera vez atraído por sus amistades y se mantuvo a la expectativa de ver cómo transcurren los días de celebración.