URGENTE

Las puertas de la Basílica Menor de San Ildefonso se abrieron de par en par a las 19:30 horas, justo cuando estaba prevista la salida de la Virgen de la Capilla en la jornada final de la feria chica. En la plaza y en las inmediaciones de la calle Muñoz Garnica —también conocida como Ancha—, primera por la que inició su discurrir la comitiva que acompañaba a la Reina de San Ildefonso, no cabía ni un alma más. La mayoría de los balcones, engalanados para la ocasión al igual que las calles del céntrico barrio, también estaban repletos de jiennenses deseosos de reencontrarse de nuevo con la alcaldesa perpetua de Jaén.

Los sones de la Agrupación Musical Arroquia Martínez, de Jódar, resonaban en la calle, mientras que del templo, engalanado para la ocasión con guirnaldas y flores naturales, empezó a salir el acompañamiento de la imagen. Los primeros en incorporarse a las calles fueron algunos de los niños que han hecho la comunión durante este año, mientras que a continuación salieron representantes de las diferentes cofradías de la ciudad, portando su banderín y con las medallas y varas de cada uno de los colectivos a los que representaban. Una importante muestra de apoyo a la cofradía de la copatrona de la ciudad en el que supuso su día grande.

Como ya hicieran por la mañana con la ofrenda floral, la Asociación Provincial de Coros y Danzas Lola Torres acompañó el recorrido con una nutrida representación de jiennenses que vestían el traje típico de la ciudad, el conocido como chirri en el caso de los hombres y el de pastira en el de las mujeres. Vestimentas a las que no les faltaba ni un detalle, y que llevaron con orgullo y pasión pese a que las temperaturas a esa hora de la tarde todavía eran bastante altas. A ellos siguieron representantes de la Agrupación de Hermandades y Cofradías de Jaén, y los conocidos como “maceros”, que anunciaban la llegada de la comitiva municipal, encabezada por el alcalde en funciones, Javier Márquez, en la que también participaron concejales de los diferentes partidos políticos. En el caso de las ediles, la mayoría portaron las tradicionales mantillas blancas.

También las vestían las mujeres que iban en representación de la hermandad de la Virgen de la Capilla, que ya dejaron paso a los hermanos mayores y a la representación eclesiástica, entre la que se encontraba el vicario general y deán de la catedral de Jaén, Francisco Juan Martínez.

Casi veinte minutos después de que se abrieran las puertas de San Ildefonso el incienso anunciaba la esperada salida de la imagen. En el interior del templo se atisbaba a ver las velas que llevaba el paso y el silencio se imponía, poco a poco, entre los centenares de jiennenses que se congregaron en la Plaza de San Ildefonso. Nada más asomar a las puertas del templo repicaron las campanas anunciando la salida de la Virgen de la Capilla, y la Banda Musical Nuestra Señora de la Amargura de la Sociedad Filarmónica de Jaén interpretó el Himno de España mientras los aproximadamente setenta hombres que portaban el trono culminaban el acceso a la vía y giraban hacia la calle Ancha. Los pétalos llovían desde la parte superior del templo, mientras la gente rompió en aplausos y en gritos de “¡Viva la Virgen de la Capilla” y “¡Guapa!”. Con un manto verde oliva, la imagen comenzó su recorrido ante la atenta mirada de todos los que esperaban con devoción este reencuentro, bailando al son de la música.

Desde la calle Muñoz Garnica, donde se congregaron numerosos jiennenses, la procesión siguió por Ramón y Cajal y protagonizó uno de los momentos más esperados en la recóndita calle Almenas. Ya caía la noche, y conforme más avanzaba la comitiva más gente había en las calles al encuentro de la Reina de San Ildefonso. La Carrera de Jesús fue otro de los lugares preferidos por los jiennenses, sin obviar la Plaza de Santa María, que estaba abarrotada, la calle Campanas, la Plaza de San Francisco y la Calle Bernabé Soriano, que dejó estampas para el recuerdo en muchos móviles y cámaras de fotos.

El recorrido continuó por Ignacio Figueroa y la Plaza de San Ildefonso, para continuar por el barrio que le tiene una devoción de siglos a la Virgen de la Capilla. Así, lejos de encerrarse de nuevo, el cortejo continuó el recorrido por Teodoro Calvache, Capitán Aranda Baja y Reja de la Capilla. En estas últimas vías, el recorrido fue de lo más emotivo, por lo recóndito y lo complicado que resultó el paso de la procesión. De ahí llegó el regreso de la Reina de San Ildefonso a la Basílica Menor. Una recogida que también fue seguida por muchos jiennenses. Una jornada espléndida, el día grande de la Feria de la Virgen de la Capilla, que de nuevo quedará en el recuerdo de los jiennenses.