Acusan a una banda de narcos de formar un “grupo criminal”

Se trata de un delito realmente excepcional y aplicado escasas veces

15 abr 2016 / 12:30 H.

A mediados de febrero, la Guardia Civil y la Policía Nacional desmantelaron una banda de narcotraficantes que movía droga a lo grande. Fue la operación “Las Vegas”, que terminó con la detención de siete personas, la incautación de más de un kilo de cocaína e, incluso, el descubrimiento de un laboratorio clandestino en una nave del “Pilar de la Dehesa” donde se manipulaba la mercancía. Tres de los arrestados —los dos hermanastros colombianos considerados los cabecillas y un “correo” que transportaba la cocaína— fueron enviados a prisión preventiva.

Apenas dos meses después, el juez instructor del caso, Antonio Valdivia, ha dictado un auto contra los siete implicados en esta causa que va a tener consecuencias importantes. Además del consabido delito contra la salud pública, su señoría les imputa a todos un segundo delito: pertenencia a grupo criminal. En los últimos años, no hay constancia de que se haya aplicado este artículo del Código Penal en los tribunales jiennenses, tal y como confirman distintas fuentes consultadas. De hecho, la Fiscalía nunca ha presentado cargos por ello: “Las bandas de delincuentes que tenemos en la provincia no suelen tener una estructura tan organizada”, señala Carlos Rueda, el jefe del Ministerio Público.

La Fiscalía todavía no tiene decidido sí, finalmente, defenderá en el juicio que los siete implicados en la operación “Las Vegas” forman parte de un grupo criminal. “Es algo que tenemos que ver”, asegura su responsable en la provincia.

Desde luego, el juez instructor ya les ha marcado el camino. En el auto, asegura que los encausados “se concertaron previamente y formaron un grupo dedicado al tráfico de drogas de forma habitual y continuada en el tiempo”. El magistrado añade que se distribuyeron las diferentes tareas. Así, atribuye la toma de decisiones importantes a los considerados cabecillas de la banda, los hermanastros colombianos Odílmer B. G. y Diego C. G. Otro de los implicados se dedicaba, presuntamente, a acondicionar los vehículos —les fabricaba un doble fondo— para transportar la droga. Los portes eran cosa de José Alejandro C. M., según el relato indiciario del juez instructor. Finalmente, se acusa a dos vecinos de la capital de “menudear” para la organización y a un tercero de facilitar una nave en el polígono del “Pilar de la Dehesa”, donde se custodiaba y se manipulaba la cocaína. Es el laboratorio de la banda.

La operación “Las Vegas” explotó el pasado febrero, pero llevaba fraguándose varios meses. Los investigadores sabían que los hermanastros, que ya fueron condenados a tres años de cárcel en 2012 por hechos similares, habían vuelto a las andadas. Diego C. G. llevaba las riendas en Jaén, mientras que Odílmer se había establecido en Arroyomolinos (Madrid). Movían importantes cantidades, según las pesquisas de la Guardia Civil y la Policía Nacional. El 8 de febrero, los hermanastros organizaron un envío de 150 gramos de cocaína, que la banda quería hacer llegar a diversos “clientes” como muestra de la calidad del producto.

Transportó la mercancía José Alejandro C. M., oculta en un habitáculo construido junto al pedal acelerador de su coche. Los agentes ya lo estaban esperando en Jaén. Fue detenido. Después, llegaron varios registros, en los que los agentes encontraron más de un kilo de cocaína, dinero en efectivo y una prensa hidráulica. Sin duda, es la operación antidroga más importante de los últimos meses.

Los dos cabecillas fueron condenados en 2012 por tráfico de estupefacientes

Los considerados “capos” del grupo ya cuentan con antecedentes penales por un delito contra la salud pública. En concreto, los hermanastros Diego C. G. y Odílmer B. G. fueron condenados el 16 de mayo de 2012 por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial en el marco de la denominada operación “Alamillo”. Los dos colombianos se sentaron en el banquillo junto a otros siete compatriotas, que fueron castigados con un año y medio de cárcel. En aquel juicio, Diego y Odílmer reconocieron que traficaron con cocaína y se les aplicó la atenuante de drogadicción.

La banda que entonces dirigían fue desarticulada por la Policía Nacional en junio de 2009. El Grupo de Estupefacientes de la Comisaría la consideró como una de las más activas de la capital jiennense. Fueron decomisados unos 600 gramos de “farlopa” y 340 gramos de fenatecina, una sustancia empleada para “engordar” la droga y, de paso, las ganancias de los narcos. Se trata de un medicamento que fue prohibido en España por su alta toxicidad. La organización contaba con un bar que les servía de tapadera y con un coche tuneado en el que habían desmontado el airbag para construir un habitáculo que servía para ocultar la mercancía.