Los melguizos del río Aguasmulas

Se trata de una de esas rutas que marcan y se quedan guardadas en la memoria. Esta en el parque de Sierra Cazorla, Segura y Las Villas y comienza junto al camping de “Los llanos de Arance”, zona en la cola del Tranco de Beas

    24 nov 2019 / 12:26 H.

    I gual que nos ocurre con las personas, algunas rutas nos marcan, se clavan en nuestro corazón y en nuestros sentidos. Para mí, una de esas rutas fue conocer el río Aguasmulas hasta su nacimiento, un auténtico privilegio en pleno corazón del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas. El inicio, junto al camping de “Los Llanos de Arance” puede no parecer el rincón más sobrecogedor del Parque, pero no os dejéis engañar, es solo la antesala oculta tras la Piedra del Mulón. No olvidemos que nos encontramos en las colas del Tranco de Beas, el mayor embalse de la provincia y un lugar ideal para escuchar la berrea.

    Al dejar atrás el bullicio del camping, nos reciben las suaves aguas del Guadalquivir que parecen casi detenerse antes de ser embalsadas. Lentamente, nos despedimos del gran río andaluz para conocer uno de sus principales afluentes en la cabecera alta. El río Aguasmulas, nos recibe con suaves susurros antes de alcanzar la piscifactoría y el antiguo control, desde allí no dejamos de ascender por una pista forestal junto a este precioso arroyo, creando caprichosas formas y un maravilloso cañón tallado por la fuerza del líquido elemento.

    No pasan muchos kilómetros antes poder descansar junto a la antigua casa forestal de “Los Bonales”, disfrutar de las frescas aguas de su fuente, es un privilegio al alcance de cualquier senderista. Continuamos nuestro suave ascenso por amplias pistas forestales, antes de encontrarnos con otra variante de nuestra ruta, que nos conduce hasta el Cortijo del Tío Ratón siguiendo el arroyo del Hombre. Tras varias curvas cerradas, el estrecho desfiladero parece abrirse descubriendo uno de los valles más mágicos de toda nuestra geografía, pudiendo disfrutar de una de las vistas más espectaculares al gran macizo calizo del Banderillas y su inconfundible silueta.

    A partir de este punto, la inclinación se reduce y lo que era una ligera cuesta pasa a ser un paseo casi plano. La vegetación va cambiando según cogemos altura y lo que en un principio era una masa mixta de encinas, quejigos, fresnos y pinos carrascos poco a poco va dejando paso a las cenicientas cortezas del pino laricio. A lo lejos podemos contemplar las ruinas del cortijo del Mulón, mientras que nuestros pasos nos conducen al mirador y a la ya abandonada aldea de La Fresnedilla.

    Este era el momento que estábamos aguardando desde el inicio de la ruta, poder conocer en primera persona este rincón apartado del tiempo, grandes desfiladeros flanquean apenas media docena de cortijos de los que quedan más recuerdos que piedras en pie. Si somos lo bastante afortunados, podemos disfrutar de una vista única en todo el Parque, dos grandes caños gemelos que se desprenden de la roca viva, los llamados Merguizos o Melguizos. Un perdido sendero nos conduce hasta el nacimiento del río Aguasmulas, una zona conocida como Recó del Aguasmulas. Nunca deja de sorprenderme, que lugares así existan y además estén en nuestra provincia, cuesta asimilar tanta belleza. Cuando descubres un lugar así, te das cuenta por qué hay que conservar nuestro patrimonio natural, la importancia de conocer nuestra provincia y comprender el privilegio de albergar estos indescriptibles enclaves.

    Un destino único en todo el mundo
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    Toda su belleza paisajística y riqueza biológica se unen al patrimonio cultural que existe en la zona del parque de Cazorla, Segura y Las Villas, haciendo de su entorno una de las zonas naturales más visitadas de toda España. Dada su gran extensión, abarca 23 municipios con una población de aproximadamente 80.000 habitantes y por tanto el grado de protección varía de unas zonas a otras, permitiéndose en la mayoría del territorio la coexistencia con actividades económicas diversas.