El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha defendido este sábado la estrategia de la administración de Donald Trump frente a algunos de los principales desafíos internacionales, desde Cuba hasta Venezuela, pasando por China, Irán y la guerra en Ucrania, al tiempo que ha reivindicado el liderazgo del mandatario estadounidense en materia de política exterior y de seguridad. En una entrevista concedida a la cadena Fox News, Rubio ha situado a Cuba como una de las principales amenazas para la seguridad nacional estadounidense, ha abogado por mantener la presión sobre el régimen iraní, ha defendido el papel de Washington como posible mediador entre Rusia y Ucrania y ha asegurado que la relación personal entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, constituye un elemento clave para preservar la estabilidad entre ambas potencias.
Además, Rubio ha respaldado un reciente informe elaborado sobre Cuba en el que se alerta de las actividades de inteligencia e influencia atribuidas al Gobierno cubano, y ha asegurado que La Habana ha logrado infiltrarse en instituciones estadounidenses durante décadas. “Si observas la historia del espionaje en Estados Unidos, Cuba es el único país que consistentemente ha implantado e incrustado espías en nuestro sistema, sin siquiera pagarles”, ha afirmado. El jefe de la diplomacia estadounidense ha recordado varios casos de infiltración en organismos de inteligencia y ha sostenido que el régimen cubano también ha desempeñado un papel relevante en operaciones de influencia política tanto en América Latina como en Estados Unidos. En este sentido, ha defendido que las protestas de los últimos años en territorio estadounidense responden a redes organizadas y financiadas en las que, según ha dicho, Cuba desempeña un papel relevante para ejercer presión sobre responsables políticos estadounidenses.
Asimismo, ha rechazado las críticas que cuestionan el informe y ha insistido en que esta realidad representa una amenaza que no puede ignorarse, al tiempo que ha cargado contra quienes —a su juicio— mantienen posiciones favorables hacia La Habana. “Sé que hay muchas personas en la academia estadounidense, y francamente en la prensa estadounidense, que simpatizan con el régimen cubano”, ha señalado, antes de sostener que esa simpatía también se ha dado en distintos momentos dentro de la propia Administración estadounidense.
Sobre las relaciones entre Washington y Pekín, el secretario de Estado ha reconocido que ambos países competirán en ámbitos estratégicos, si bien ha defendido la necesidad de mantener canales de diálogo permanentes para evitar una escalada de las tensiones. A su forma de ver, uno de los principales activos de la actual administración de Estados Unidos es precisamente la relación directa entre Trump y Xi Jinping. “La base de eso es la relación que el presidente Trump tiene con el presidente Xi, que es una relación de respeto mutuo y se llevan bien”, ha afirmado. En esta línea, Rubio ha defendido que sería “irresponsable” romper la comunicación entre las dos mayores potencias mundiales, pese a sus diferencias en materia económica, militar y geopolítica. En este contexto, ha defendido también el giro de la política exterior y económica impulsado por Trump tras considerar que Estados Unidos asumió durante años decisiones equivocadas después del final de la Guerra Fría. “Lo que ven que está haciendo ahora el presidente Trump es reequilibrar esas cosas, en la economía usando aranceles, en la geopolítica usando nuestra presencia en el mundo especialmente en el Hemisferio Occidental”, ha señalado.