La ONU da la voz de alarma tras la huida apresurada de 375.000 afganos de Pakistán

En la frontera afgana se ha pasado de unos 200 cruces diarios a 17.000 | Hay alrededor de 1,7 millones de afganos en suelo pakistaní

21 nov 2023 / 21:41 H.
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Unos 375.000 refugiados afganos han vuelto en las últimas semanas a su país ante la creciente presión política en Pakistán, en condiciones que preocupan a las agencias de Naciones Unidas y que amenazan con provocar una nueva crisis humanitaria en la zona, ante la falta de recursos de quienes se han visto forzados a cruzar a toda prisa la frontera. El Gobierno de Pakistán estableció el 1 de noviembre como fecha límite para que abandonasen el país todas aquellas personas que no tuviesen sus papeles en regla, lo que puso especialmente en guardia a una comunidad, la afgana, que sumaba antes de este anuncio alrededor de 1,7 millones de personas en suelo paquistaní. En la frontera, se ha pasado de unos 200 cruces diarios a 17.000. “La situación es desesperada, la mayoría nos dicen que se han visto obligados a irse y a dejar atrás sus pertenencias y ahorros”, ha asegurado en un comunicado la jefa de la misión de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Afganistán, Maria Moita.

Llegan por tanto a Afganistán en situación “extremadamente vulnerable” y necesitan “apoyo inmediato”, teniendo en cuenta además que se avecina el invierno y que en algunas zonas las temperaturas ya han caído hasta los 4 grados bajo cero. La ONU trabaja para brindarles un primer auxilio en forma de refugio, atención sanitaria, servicios nutricionales, transporte o dinero en efectivo para cubrir sus necesidades más básicas a corto plazo. La representante del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (Acnur) en Pakistán, Philippa Candler, ha señalado igualmente que “el miedo y la prisa” han marcado estos retornos, con denuncias de “acoso, extorsión y malos tratos”. Las autoridades paquistaníes, responsables de arrestos y deportaciones, han prometido también investigar los posibles abusos. “Tenía mucho miedo. Las cinco noches que pasé con mis hijas de camino a Kandahar me han destruido”, cuenta Aliya, madre de dos hijos. “Nos han atendido en la frontera, pero hay muchas personas al mismo tiempo, es muy difícil”, afirma, consciente de que la ampliación de los centros de recepción no basta para responder a las llegadas masivas. La responsable de Acnur ha subrayado que “cualquier retorno a Afganistán debería ser voluntario, seguro y digno” y ha reclamado a las autoridades de Pakistán que identifiquen a todas aquellas personas que necesitan protección internacional.



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