El acuerdo de alto el fuego en la Franja de Gaza, alcanzado al hilo de la aceptación por parte de Israel y el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) de la propuesta de Estados Unidos para el futuro del enclave, cumple este sábado un año desde su firma sin que se haya pasado a su segunda fase y con cerca de 1.500 palestinos muertos y más de 5.100 heridos por ataques israelíes desde entonces. El pacto, alcanzado tras poco más de dos años de ofensiva militar israelí contra la Franja tras los ataques del 7 de octubre de 2023, tenía como objetivo declarado abrir una nueva página política para avanzar hacia el fin del histórico conflicto en la región, si bien desde entonces se han registrado pocos avances en algunas de las principales cláusulas, una situación fragilizada por la continuada guerra en Oriente Próximo. El plan de paz, presentado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, e integrado por un total de 20 puntos, derivó en la creación de dos organismos destinados a pilotar el proceso —encabezados por la Junta de Paz—, si bien el proceso político continúa estancado, sin contactos directos entre las partes y con más de dos millones de palestinos viviendo en un territorio devastado y sumido en una profunda crisis humanitaria. De hecho, el alto el fuego, uno de los elementos centrales de la propuesta, ha estado marcado por ataques diarios por parte de Israel contra Gaza, con más de 1.470 palestinos muertos desde entonces —lo que equivale a cerca de cuatro por día—, según los datos del Ministerio de Sanidad gazatí, controlado por el grupo islamista palestino, que ha acusado a Israel de obstaculizar además la entrada de ayuda y materiales esenciales, otra de las cláusulas del pacto. Asimismo, las tropas israelíes han ampliado la llamada “línea amarilla”, a la que se replegaron a raíz del acuerdo y que ha pasado de cubrir cerca del 51% de la Franja a superar el 60% —algo que, según el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se mantendrá hasta el desarme de Hamás—, lo que aumenta el hacinamiento de la población, básicamente desplazada en su totalidad a causa de la devastadora ofensiva de Israel.