Y ahora el agua ni se puede beber


El agua no deja de dar quebraderos de cabeza a los condatenses. Cuando no es porque una nueva avería en su ajado sistema de abastecimiento los deja sin suministro, es la calidad del agua que sale de sus grifos. En este caso, con unos niveles superiores a los permitidos de una sustancia química que podría dañar la salud en una exposición continuada. Ayer, a media tarde, la Junta de Andalucía declaró, como medida preventiva, no apta para el consumo el agua de varios municipios de El Condado. Y, a través de sus ayuntamientos, apenas recibieron la llamada los alcaldes, se pusieron en marcha para informar a los vecinos y tomar las medidas necesarias.

31 jul 2014 / 22:00 H.


Una concentración superior a los límites permitidos de trihalometanos. Esta es la causa por la que la Delegación de Salud tomó la medida de declarar como no apto para el consumo el agua de Aldeahermosa, Venta de los Santos, Montizón, Chiclana de Segura, El Campillo, Camporredondo, Los Mochuelos, Sorihuela del Guadalimar, Navas de San Juan, Castellar, Santisteban del Puerto, Arquillos y El Porrosillo. La Organización Mundial de la Salud establece el límite de 100 miligramos de trihalometanos en un litro de agua. El análisis de hace dos semanas “rozó” este límite y días después, se situó en los 112 —explica un alcalde de la zona— hasta esta vez, que ha llegado a los 164.
La sustancia detectada, “en dosis elevadas y a largo plazo” —aclara la Junta—, puede motivar daños en la salud de las casi 20.000 personas que viven en estos municipios y pedanías. Solo Vilches se salva de esta particular lista negra porque se surte de otro sistema.
La prohibición establece que no debe ingerirse ni utilizarse para elaborar alimentos aunque si se puede usar para la higiene personal y limpieza doméstica. Todas las poblaciones afectadas reciben el agua de la estación de tratamiento de aguas potable del pantano del Dañador que gestiona la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir y, después de una analítica, se detectó la presencia de este componente. Por este motivo, la delegación instó a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir a que ponga en marcha las medidas correctoras para que, cuanto antes, el agua pueda volver a ser apta para el consumo. Mientras tanto, las tan familiares cisternas de agua, habituales en los cortes del líquido suministro, han vuelto a las calles de las poblaciones para surtir a los vecinos condatenses afectados.
obras. Esta prohibición llega una semana después de que el Gobierno central pusiese la primera piedra de las obras de mejora del abastecimiento del agua para esta comarca. Una intervención que se dividirá en dos fases y que cuenta con un presupuesto superior a los 3 millones. La actuación permitirá cambiar la vieja tubería que tantos cortes provoca por otra más moderna entre Castellar y Santisteban.