Vitalidad de la torrecampeña Rocío Toro para superar una tetraplegia

Gilberto Moreno /Jaén
No pierde la sonrisa  y su cara refleja optimismo y vitalidad. La vida da duros golpes y Rocío Toro Expósito los ha sufrido. Hace dos años esta torrecampeña se quejó de fuertes dolores de cabeza que, finalmente, derivaron en un cavernoma, por lo que tuvo que pasar por el quirófano. Las secuelas fueron daño cerebral adquirido y tetraplegia. Se comunica por gestos con sus padres.

    16 ene 2013 / 12:31 H.

    Guiña los ojos para decir que sí y saca la lengua, de un lado a otro, para el no. Los alimentos y la medicación los recibe por una sonda al no tener “entrenados” los músculos que intervienen al tragar. Para ejercitarlos le dan a probar piruletas o algún bombón, aunque todo ello con sumo cuidado y un mimo especial. Rocío Toro, primero, se sometió a la rehabilitación en el Hospital Doctor Sagaz y, cuando cumplió el periodo cubierto económicamente por la Seguridad Social, sus padres lograron una ayuda de la Junta de Andalucía para trasladarla a Barcelona y ser observada en el Instituto Guttman, en el que estuvo en dos ocasiones.  Casimiro y Catalina, quienes la llaman cariñosamente Mary, son sus progenitores. Ellos están dedicados en cuerpo y alma al cuidado de Rocío, al igual que su hermana Irene, y demuestran una confianza ilimitada en avanzar en la recuperación. Tienen fundadas esperanzas en mantener la progresión en el futuro. “Sabemos que existe capacidad de mejora y no nos vamos a detener”, anuncia Irene, que da las gracias por las muestras de apoyo recibidas desde que su hermana sufrió el cavernoma.
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