Vientos y tambores de "Los Pejigueras" balancean el Trepa
Algunos de los chicos más divertidos de Villargordo se pasaron por la caseta de los Trepabuques. La charanga “Los Pejigueras” animó la sobremesa en Cocoloco, con “pachanga” de la buena y un ambiente excepcional. “El tractor amarillo” o “La chica yeyé” sonaron en sus versiones más divertidas.
Algunos de los chicos más divertidos de Villargordo se pasaron por la caseta de los Trepabuques. La charanga “Los Pejigueras” animó la sobremesa en Cocoloco, con “pachanga” de la buena y un ambiente excepcional. “El tractor amarillo” o “La chica yeyé” sonaron en sus versiones más divertidas. Se llama “pejiguero” a aquel que protesta por todo o no deja de molestar. Pero los que se divertían ayer en la caseta Cocoloco a la hora de la sobremesa, no se sintieron para nada importunados ante la animada llegada de la charanga villargordeña, que irrumpió en los alrededores con los mejores ritmos de feria.
Con aires de mafiosos, sus músicos, la mayoría veinteañeros apuestos con ganas de comerse el recinto, empezaron a acaparar miradas en la misma puerta del local donde se reúnen los “trepas”. Dudosos, comenzaron con la primera canción. “El tractor amarillo” fue la mejor elección para esa hora. La buena fortuna hizo que bailara cerca un grupo de amigas que celebraba la despedida de soltera de Lucía Breña y que se entusiasmó ante la presencia de los músicos. Durante varios minutos compartieron protagonismo con “Los Pejigueras” junto a la caseta de Los Trepabuques y bailaron y cantaron por Zapato Veloz y Concha Velasco, una Chica yeyé de lo más divertida. Entre vivas a la novia se sumaron grupos al espectáculo.
La gente salió de la caseta para acompañar a los músicos, hasta que estos decidieron que mejor dentro que fuera y la invadieron para tomar un refrigerio y seguir con la música. Hubo muchas fotos, risas, cortejos y bromas y, después, más “pachangueo” popular que hizo que un percusionista a punto estuviera de perder sus baquetas.
Tras los primeros tragos la caseta entera bailó a ritmo de “Alcohol, alcohol” y siguió “Levantando las manos” como si se les fuera la vida en ello. Algo de “batuka”, movimientos de cadera que pedían “Que la detengan” y la música se fue a otra parte.
Uno de los conductores de la charanga, José Manuel Pérez González, manifestó su intención de no dejar los instrumentos “aparcados” por el momento. La tarde era joven, y ellos también, así que trompetas, tubas o tambores los acompañaron durante su pequeña gira por el ferial. Ayer estuvieron casi todos los componentes de la charanga. “Empezamos siendo seis hace un par de años y ahora somos unos dieciocho”, explicó.
Ahora, además, su agenda está más que ocupada con las fiestas, las bodas y los bautizos de las familias que ya conocen su más que buena marcha.
Nuria Fernández / Jaén