Veinte robots preparados para hacerse con la gran copa Lego

Nuria Fernández /Jaén
Cuenta atrás para que los alumnos de los institutos que preparan sus robots de Lego desde hace meses pongan toda la carne en el asador. Esta tarde, la última de un día lectivo antes de la puesta de largo, será larga para la mayoría, que entrenarán hasta tarde: ajustarán los últimos movimientos de sus robots, calcularán y volverán a calcular los tiempos, ensayarán sus gritos de guerra y repasarán una y otra vez la defensa de su proyecto y la propuesta científica con la concurran ante el exigente jurado.

    11 feb 2011 / 16:16 H.

     Este año, la parte teórica está relacionada con la Biomedicina.
    El campeonato es difícil, pero los valores que lo envuelven hacen que niños, profesores y centros se impliquen hasta el punto de sacrificar horas y horas de tiempo libre. Han dedicado este tiempo a programar un robot de Lego, que debe solventar distintos obstáculos de un original circuito mediante la aplicación de diversos instrumentos (todos los concursantes disponen del mismo kit) que requieren de conocimientos tecnológicos específicos. El año pasado, trece centros educativos se vieron las caras en el primer campeonato andaluz First Lego League. Este, ya son diecisiete centros, muchos de los cuales repiten, y veinte equipos, ya que de algunos concurren varios grupos de alumnos. La iniciativa surgió de manos de un particular, Manuel Mula, al que se le ocurrió que el colegio de su hijo podía participar en el que, a fecha de hoy, se mantiene como el mayor encuentro de robótica para escolares del mundo. Jaén fue pionera en la región, y su ejemplo sirvió para que en esta segunda edición se hayan organizado certámenes de ámbito provincial en cada uno de los territorios andaluces, salvo en Huelva. Por ello, la organización concede un pequeño privilegio a los que el domingo concurrirán en la Institución Ferial: dos equipos de la provincia, los mejores en cada una de las pruebas, viajarán hasta Bilbao para la gran final nacional, y no uno.
    Cada grupo, que debe estar formado por escolares de entre  diez y dieciséis años, está dirigido por un “entrenador”, un profesor del centro que se encarga de los trámites y de orientar el desarrollo de los proyectos que defiendan. También ellos echan muchas “horas extra” en la preparación y en reuniones con otros instructores, con los que han establecido la organización del gran día.
    Las consejerías de Economía, Innovación y Ciencia y Educación de la Junta de Andalucía; empresas provinciales, entre las que está Diario JAEN, y el parque tecnológico Geolit promocionan el encuentro, por considerarlo, no sólo educativo, sino como un posible germen de la inquietud imaginativa y creadora de los pequeños, a los que consideran responsables del desarrollo tecnológico del futuro. “Creemos en la competición como un modo de hallar la amistad”, “Lo que descubrimos es más importante que lo que ganamos” o “Somos un equipo” son algunos de los puntos incluidos en la lista de valores del encuentro, cuyo premio, es casi simbólico.
    Hay varios ejemplos de conquista de valores en la lista de aspirantes a la copa Lego. Como el de los alumnos del instituto Pablo Olavide de La Carolina. Su entrenador murió hace escasas semanas en un accidente y han decidido continuar con el proyecto en su recuerdo. Los estudiantes del IES Fernando III de Martos vuelven a participar y a aportar la retransmisión en directo del certamen. Un grupo de voluntarios grabará distintas fases del concurso y realizará entrevistas, como el año pasado. También como entonces, cabe recordar que el concurso está abierto para todo aquel que quiera participar de la fiesta.