Vecinos preocupados por el foco de droga y fuegos en la guardería de “El Valle”
Asustados y engañados. Así se sienten los vecinos del Sector 5 del Polígono del Valle, concretamente, los que viven en el bloque 3. Familias a las que, hace unos años, les prometieron que contarían con una guardería —con el nombre de Loma del Royo—, pero que ahora se ha convertido en un foco de droga y de conatos.
Lo que se iba a convertir en un centro lleno de vida, de niños y de luz, ahora se marchita para acoger a indigentes. El edificio más cercano acoge a unas 28 familias que no están tranquilas. Sobre todo por los dos incendios que se originaron el pasado fin de semana. “Me asusté mucho, porque la habitación de mi niña pequeña da justo a la guardería. Menos mal que tenía la ventana cerrada, si no se llena de humo”, lamenta la presidenta de la comunidad de vecinos, Silvia Fernández-Pacheco, quien considera que si no se va a terminar la construcción que se derribe. “Esto es una ruina”.
Junto a Silvia, una vecina del barrio, Dolores García, critica el estado de la zona. “Yo no voy tranquila. Ahí entra de todo, y el miedo lo llevas. Por la noche procuro no pasar”, comenta García.
Otro de los residentes del bloque 3, Felipe Ángeles, critica en lo que se ha convertido el “engendro” de guardería: “Esto es un despacho de droga, y encima, en apenas tres días se produjeron dos fuegos. Hay coches alrededor y podrían explotar, y luego está todo ese valle de maleza seca”. Además, recuerda que no solo es un peligro este edificio, sino que también les privaron de un aparcamiento. “Aquí dejábamos nuestros coches, y ahora nos encontramos que ni tenemos este parquin ni la guardería”, se queja Felipe Ángeles, quien indica que también se producen peleas en el interior.
Por su parte, otro vecino del bloque colindante con el edificio en ruinas, Antonio Quesada, insiste en que, sino se va a realizar la guardería, que cierren bien las instalaciones. “Hará como un año y medio, limpiaron las instalaciones y pusieron una reja de hierro, sin embargo ahora pueden entrar a sus anchas”, explica el residente.