Vañó defiende el oleoturismo en el homenaje de la Universidad
No fue un “frío júbilo” como suele ocurrir en los actos universitarios, sino una “emoción al borde de la lágrima” lo que sintió el empresario Luis Vañó, presidente de la compañía oleícola Castillo de Canena, al recibir la noticia de que la Universidad de Jaén (UJA), en colaboración con Gráficas La Paz, lo premiaban con el reconocimiento “Natural de Jaén”. Orgulloso y feliz, dedicó sus palabras a su gran amor después de su familia, el olivar. Defendió el valor añadido y la calidad y apostó por una vía de negocio a través del oleoturismo.
Con esta ilusión llegó al Campus de las Lagunillas, pero, también, con una humildad sincera que le llevó a decir que no se sentía a la altura de sus predecesores. El reconocimiento, según comentó, le sirvió para conseguir la absolución de “un pecadillo” cometido muchos años atrás. Su paso por la Universidad le encaminaba a hacerse profesor, pero las ofertas de las empresas le tentaron y se quedaron con su talento. Así, una trayectoria, en un principio, destinada a la docencia, se transformó. “Le fui infiel a mi profesor Castañeda, pero la UJA me ha hecho olvidar el pecado académico”, afirmó.
Sin embargo, no pesaron solo los méritos académicos a la hora de otorgarle el reconocimiento, sino que, tal y como aseveró el rector, Manuel Parras, influyeron valores universitarios como el esfuerzo, el sacrificio, la pasión, el inconformismo y el talento. “Es una persona que, cuando pudo retirarse tranquilamente y vivir de las rentas, decidió seguir emprendiendo, invirtiendo, desarrollando el territorio y, además, inoculó esta cultura a dos de sus hijos, Paco y Rosa, que dejaron puestos de responsabilidad en grandes empresas para, junto con su padre, implicarse en una aventura empresarial de primera magnitud”, apostilló.
El rector realizó una semblanza del homenajeado y detalló cómo a pesar de tener un trabajo en banca, se lanzó a crear una sociedad que contribuyó a lanzar el aceite de variedad picual como una grasa de calidad. Innovación, responsabilidad social y compromiso con su tierra de adopción —Vañó nació en Bocairente (Valencia)— son solo algunos de sus muchos valores. Y es que Luis Vañó ha hecho bastante por el aceite. Tal y como explicó, es su forma de devolverle a la provincia todo lo que Jaén hizo por él.
Por este motivo, el reconocimiento “Natural de Jaén”, a sus 85 años, le anima a seguir trabajando. En un acto académico presidido, además de Manuel Parras, por la vicerrectora de Extensión Universitaria, Deportes y Proyección Institucional, Ana María Ortiz, y el director del Secretariado de Publicaciones, Fundaciones Culturales y Proyección Institucional, José Ángel Marín, el presidente de Castillo de Canena afirmó: “Es un estímulo para aunar esfuerzos, no en el campo del aceite de oliva en cuanto a alta gama o a envasado, sino que tengo unos activos, palacios o grandes casas, que son susceptibles de potenciar para el tema turístico”. Recalcó que en el turismo de interior, el oleoturismo, le parece una “idea excelente”.