Valdepeñas se rinde ante su Cristo
El olor a nardos anuncia el cercano paso del Cristo de los Chircales que, un año más, salió en procesión por la calle Bahondillo arropado por cientos de fieles, no solo de Valdepeñas sino de otros municipios vecinos, además de la cofradía de Jaén.
Antes, a la cuatro de la tarde, la imagen partió, a hombros, de su ermita para, en apenas una hora y diez minutos, recorrer los cinco kilómetros que le separan de su municipio. Y todo para vivir el día más grande de las fiestas locales, unas celebraciones en las que las calles se engalanan y el ambiente se torna en fraternidad, alegría y comunión.
Este año, sin embargo, la procesión estuvo, todo el tiempo, arropada por un sentimiento especial. El paso del Cristo de los Chircales lució un cetro muy significativo, con un crespón negro. Es el de Mercedes Illana, camarera del Cristo que falleció hace apenas quince días, a los 66 años. Su perdida impactó a toda la hermandad y a buena parte de los vecinos. Por eso, de esta manera tan especial, quisieron rendirle un tributo. Lo hicieron de la mejor forma posible, permitiendo que su cetro desfilara junto a él. Le acompañaron numerosas mujeres vestidas de mantilla y con sus velas, una corte completada con decenas de valdepeñeros. Algunos de ellos descalzos, señal de las promesas ofrecidas a una de los cristos con mayor devoción. Delante del paso, la cofradía, encabezada por la hermana mayor, Manuela Armenteros, que renovó su cargo por tres años más. Detrás del paso, el clero y la Corporación, con la alcaldesa, María de la Paz del Moral.
Después de más de dos horas, la imagen se “encerró” en la parroquia de Santiago Apóstol, desde donde hoy volverá a salir para procesionar por las principales calles de Valdepeñas.