Valdepeñas emigra a la vendimia
Juan Antonio Cabrera /Valdepeñas
Más de doscientas personas partieron ayer hacia Burdeos por un jornal en la vendimia francesa. La empresa que los contrata les garantiza trabajo para unos veinte días. Las solicitudes de un empleo como temporero aumentan cada año.
Más de doscientas personas partieron ayer hacia Burdeos por un jornal en la vendimia francesa. La empresa que los contrata les garantiza trabajo para unos veinte días. Las solicitudes de un empleo como temporero aumentan cada año.
Unos dos mil vecinos, de los cuatro mil que tiene Valdepeñas de Jaén, son temporeros que, año tras año, trabajan en la vendimia en Castilla-La Mancha y Francia y que también son trabajadores habituales en otras cosechas, como la de la manzana, en Cataluña. Francisco Prieto Lendínez es el encargado del grupo más numeroso que parte cada temporada de Valdepeñas. Este año, cinco autobuses se han fletado para transportar a 235 valdepeñeros, un grupo contratado para la recogida de la uva muy cerca de la ciudad francesa de Burdeos, en la Gran Puig la Coste.
Tendrá faena para unos quince o veinte días. Les pagará el sueldo una empresa agrícola que, según los que ya han vendimiado otros años, destaca por su trato, al proporcionarles buena comida y buen alojamiento. Además, aunque tengan que trabajar, disfrutarán de un lugar de bellos paisajes y un ambiente envidiable. Un sesenta por ciento de los temporeros son jóvenes, estudiantes universitarios. En muchos casos, desde que tenían 18 años, acuden al país vecino para obtener unos ingresos que les ayudan a sufragar parte de los gastos, como son la matriculación, el alquiler del piso, la manutención o los gastos de viajes. Desde la primera quincena del mes de septiembre comienza la emigración en Valdepeñas, en grupos que oscilan entre las diez y las doscientas personas, que se desplazan hasta el municipio en el que serán contratados. Ello hace que la población del municipio se reduzca a la mitad. De esta forma, es posible que las familias obtengan unos ingresos que, finalmente, repercuten en la economía local. El dinero de la vendimia se unen a los obtenidos gracias a la campaña de la recolección de la aceituna, inferiores en los últimos tiempos, y a los de otros cultivos. De hecho, debido a la crisis del olivar, con los mismos beneficios que se obtenían hace quince años y con el triple de gastos, el número de temporeros es superior al de otras ocasiones. La situación es más compleja en las zonas de sierra, como es el caso de Valdepeñas, donde son más costosas las tareas de mantenimiento y las de recogida del fruto. Además, a diferencia de otros tiempos, en lugar de emigrar sólo un miembro de la familia, actualmente, son varios los miembros e, incluso, las familias completas, los que dejan sus casas durante unos días en busca del jornal.
Francisco Prieto Lendínez, responsable de llevar este grupo desde Valdepeñas por encargo de una empresa francesa, manifiesta que, cada año, se ve más desbordado por la cantidad de gente que se ofrece para ir a trabajar en esta temporada. A estos hay que sumarles los que se marchan en verano para el cuidado de las cepas, una labor para la que es necesaria menos manos de obra. Ello, a su juicio, es una prueba de los problemas que tienen las familias para salir adelante y, además, justificar los jornales necesarios ante la administración para poder percibir el desempleo.